‘Economía de guerra’, rebelión de los cualquiera

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Ana Pérez Cañamares firma un parte de guerra poético, un diario de batalla de los Nadie contra los que han arrasado con todo, un extraordinario poemario.

portada Economia de guerraExiste una de esas geniales imágenes o memes que pululan por la red, desconozco el autor, en la que una persona esgrime un libro contra la policía antidisturbios provocando el pánico de éstos ante tamaña arma. Ese libro bien podría ser Economía de guerra, el nuevo poemario de Ana Pérez Cañamares publicado por Lupercalia. Un poemario que arroja versos incendiados de dignidad y justicia a quien dispara balas de goma, órdenes de desahucio y mordazas. Un libro repleto de rabia y lucha, pero en el que prevalece de manera contundente la ternura y el amor. Porque precisamente, aparte del abrumador pulso literario de la autora, lo que convierte a Economía de guerra en un libro tan espléndido es que Ana Pérez Cañamares deja muy claro “lo que hay que proteger”. Dicho de otro modo, la autora recuerda en todo momento el qué y el porqué de esta lucha, lo vital de enfrentarnos a quien nos agrede desde un poder salvaje e inhumano.

De este modo la autora compone un poemario extraordinario que comienza con un breve poema que lo dice todo: “Escribo sobre mí/ porque yo/ soy cualquiera”. En la aparente sencillez de estos versos se contiene la rotundidad de la intención de este libro, un canto a todos los cualquiera que se levantaron un día para decir basta. Y todavía siguen en pie, por más que otros quieran ocultarlo. Economía de guerra se divide en tres partes y un epílogo que comienzan con alguna cita de Piloto de guerra de Antoine de Saint-Exupéry,  consiguiendo con esto dar una continuidad impecable a la obra. Ana Pérez Cañamares recrea a la perfección la atmósfera de conflicto a la vez que de manera sumamente difícil es capaz de huir en todo momento de resultar panfletaria u obvia, algo que suele ocurrir cuando se tratan estos temas y que la autora resuelve sin duda gracias a su inmenso talento como poeta. No es fácil para nada decir tanto y decirlo tan bien, utilizar siempre la metáfora, la imagen, la métrica, la palabra, de manera exacta y perfecta sin olvidar o desviarse de lo que se quiere contar.

En este sentido tiene mucho que ver también la honradez de la autora al plasmar sus dudas; “Desnudarte, emperador. También cuando yo sea parte de tus ropajes…” o también la culpa o indolencia común de todos nosotros al permitir que nos hicieran tanto, que llegaran tan lejos, como en ese otro prodigioso poema que enumera con versos de contundente lirismo lo que “hubiera bastado para hacer la revolución”. En cada una de las partes del libro la poeta va desgranando distintas fases: el desconcierto, la denuncia, la duda, la ira, la intimidad de su universo privado como castillo a proteger y la lucha o resistencia ante el atroz sistema. Una resistencia siempre construida desde ese íntimo lugar en el que nace la poesía, desde un yo que deviene en un nosotros, en esa última, hermosa, y descomunal última parte titulada Hay que ser incendio.

Economía de guerra es un maravilloso e indispensable poemario, un parte de guerra o diario de batalla construido con las armas de la palabra precisa, con la munición certera de la justicia y la humanidad arrojadas como ramos de flores de dignidad lacerante al rostro sin rostro del monstruo del capitalismo.

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