Ecología: Un valor necesario

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En los últimos años la cultura ecológica se ha puesto cada vez más de moda. La sostenibilidad se presenta como un valor positivo que potencia un sinfín de cualidades del individuo o la institución que defiende la naturaleza.

Tony Juniper Fuente: El Mundo
Tony Juniper Fuente: El Mundo

La esencia de este nuevo afán ecológico se plantea un tanto cínica y egoísta, a fin de cuentas, en un examen de conciencia general es probable que las conclusiones no distaran mucho las unas de las otras.”¿Qué tengo yo que ver con la ecología? Si el lince ibérico me da pena porque es mi compatriota, de la protección de las ballenas ya se encargan los de las pancartas y el deshielo de los polos… sélo espero que mis hijos no lleguen a sentirlo…”

Los grupos “verdes” toman un matiz un tanto exagerado ante los ojos impasibles de todos los demás, el carácter activista se torna en ocasiones para la opinión pública hasta histriónico. Todos los demás parece que no sentimos nuestro el medioambiente, quizá sea una cuestión de cercanía, de falta de propiedad. Mantenemos limpio y ordenado nuestro hogar, pero delegamos la tarea de hacer lo mismo con nuestra calle.

La postura de que la ecología es algo tan necesario como el respirar (que por otro lado, si seguimos dándole caña al Amazonas algún día ni eso) es minoritaria y una excepción. En el campo de la política y a nivel empresarial el mantenimiento del medio ambiente se convierte en un bonito y lujoso complemento de cara al público, que no tiene cabida en los presupuestos anuales.

Hasta hace unos años los recursos naturales se creían inagotables, un regalo de la Madre Tierra que había de ser explotado hasta los límites de la técnica. Hoy en día se sabe que esto no es así, pero en la ardua tarea de concienciación ecológica, los hay que vehementemente defienden que las cuestiones ecológicas no han de ocupar las primeras páginas de la agenda de los mandatarios mundiales con la economía global aún sin resolver.

Cargado de pragmatismo Tony Juniper, refuta estas teorías. Asesor de sostenibilidad en las fundaciones del príncipe Carlos, a sus 53 años, Juniper fue candidato del Partido Verde en Cambridge y antes de esto director ejecutivo de Amigos de la Tierra, tras una larga trayectoria como ornitólogo. “What has nature ever done for us?” o como lo traducimos al español “¿Que ha hecho la naturaleza por nosotros?”, parte de la hipótesis de que la ecología no es un lujo si no un elemento vital para la economía.

Trescientas páginas llenas de razones para no apartar el interés institucional sobre las cuestiones medioambientales. Según el autor el argumento de los programas ecologistas ha de renovarse incluyendo en el todos los “servicios naturales” que el planeta nos brinda gratuitamente: “Desde lo que nos dan los océanos a la captación de agua, pasando por la fotosíntesis, la polinización, la fertilidad de la tierra, el reciclaje de los residuos, la limpieza del aire y la captura de CO2, la contribución a la salud humana o la protección natural contra los desastres. Si le pusiéramos números, y tirando a la baja, estaríamos hablando de 100 billones de dólares al año (73 billones de euros), una cifra notablemente superior al Producto Global Bruto”.

En la última década, según el autor, hemos deforestado una superficie mayor a la de Alemania. Juniper explica en una entrevista concedida a El Mundo que esto es así porque asociamos crecimiento económico y creación de riqueza con la destrucción del planeta (la ONU estima que anualmente los daños ecológicos alcanzan los 4,8 billones de euros). Patrón que desgraciadamente hemos exportado a potencias productoras emergentes.

La solución, continúa, está en cambiar la lógica. Reconocer el valor de “los activos naturales” ya que los problemas ecológicos, estructuralmente vienen dados por fallos económicos. Para el asesor del príncipe Carlos el futuro, con un crecimiento económico en ciernes, está en poner en la balanza económica la ecología, apostar por un modelo bioeconómico. Juniper se muestra optimista al respecto, hay muchas organizaciones que ya apuestan por la producción sin que esta sea en detrimento del medio ambiente.

“No podemos permitirnos ser pesimistas. No podemos quedarnos cruzados de brazos y lamentar las oportunidades perdidas en el pasado. Hay que pasar a la acción de un modo o de otro: es el momento de buscar soluciones”.

La conducta humana aún tiene un cerco temporal y espacial que es muy importante saltar para que la lucha ecológica sea efectiva. Hemos de mirar hacia lo que no alcanzamos a ver, ni veremos.

Este libro y la premisa de que es imposible desligar la ecología del bienestar económico y social son la profecía que parece que en este momento necesita el planeta Tierra para acabar con su dolor.

Si no hemos encontrado razones suficientes para ser ecológicos, aquí va una más; la economía, un motivo tangible, que lo más seguro es que a nuestro sistema político (ergo a los ciudadanos de a píe) le interese un poco más que los mil argumentos anteriores.

Fuente de las imágenes: Openphoto

2 Comentarios

  1. Muy de acuerdo con tus apreciaciones respecto del autor y el papel de la ecología en nuestro mundo. Sin embargo, la pena es que haya surgido esta ciencia reciente más que por una definición positiva de los prius en que se basan, por la denuncia de las atrocidades que constantemente hacemos sobre la naturaleza. Otro tanto le pasa a la economía. No habría ciencia económica si no hubiese pobreza para dar y tomar. Enhorabuena por tu artículo.

  2. Ana: felicidades, me sorprende que un periodista entienda tanto del tema y llegue tan lejos. Además sabes escribir. Cosa que nos hace sentir más. Acabo de tener una precipitada “charla” con el ministro del ramo y con la Directora general de la gestión del medio rural y forestal, porque van a vender una finca que se llama La Almoraima, un alcornocal de quince mil Has, de los mejores de España, que “como gran gestión” van a vender a extranjeros para un gran complejo turístico. ya te contaré más del tema. Saludos

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