Eclipses de la razón

0
215

Guy de Maupassant constituye un ícono en la literatura francesa, quizás por llevar la demencia más allá de sus relatos. Nació en 1850 y su auto vaticinada muerte en 1893 convierten al novelista en un enigmático personaje quien penetra en una realidad profunda, intensa e incomprendida.
Esa mirada tranquila, a veces estremecida por el deseo de superar a su maestro y amigo Flaubert, siempre coqueteaba con la locura. Su nariz, prominente y desafiante; hostil, como sus cabellos ondulados, dan a conocer la complejidad de tan descollante figura de la literatura mundial. Es pues, complejo intentar descifrar la persona de Guy de Maupassant: para algunos, el mejor escritor de relatos cortos de la literatura francesa.

Instalado en un París mundano y frívolo, desde joven empezó a desconfiar de su entorno a raíz de la derrota francesa en la Guerra Franco-Prusiana de 1870-1871. La autoestima colectiva de su nación se vio mellada por el arrebato de Alsacia-Lorena, ricas minas de carbón. A eso se le añadió las cuantiosas pérdidas de dinero en reparaciones por concepto de guerra que desestabilizó al país política y socialmente. Durante esa época, Maupassant trabajaba como funcionario en diversos ministerios hasta la publicación de su primera obra: Bola de sebo, en 1880.

Sus más de 300 cuentos no hacen más que plasmar su obsesiva visión sobre una muerte cercana y dolorosa. Es así que por problemas nerviosos, a causa de la sífilis, intenta suicidarse en 1982. Intento fallido que lo sumió en estado de demencia hasta su fallecimiento un año más tarde.

Su estilo nervioso en cuanto a la escritura: plagado de signos de admiración e interrogación. El suspenso, ironías que nos enfocan en su demencia, y esa facilidad para encontrar las palabras exactas que nos transporten a vivir cada cuento como si fuésemos los protagonistas, son atractivos más descollantes del escritor.

Un atípico personaje, cuya muerte inesperada se refleja en el cuento ¿Quién sabe?: ahí Maupassant presagia su propia debacle. En dicho cuento, la vida de un hombre solitario cambia cuando sus muebles antiguos y de patrimonio histórico desaparecen misteriosamente. Esto hecho desencadena en el personaje una manía persecutoria y de amenaza sobre los pocos objetos que hay a su alrededor. Sin embargo, y luego de unos días, los muebles aparecen en su misma ubicación, sosteniendo la atmósfera misteriosa de su desaparición. El gusto de la soledad absoluta, el miedo a lo desconocido, el nerviosismo ante lo que nos deparará el mañana son incógnitas que nos delega el ahora durmiente eterno del cementerio Montparnasse de París.

Fuente de texto:
Libro Relatos Fantásticos – Editorial Vicens Vives
Fuente de imagen:
http://www.elpais.com

Dejar respuesta