Dulce Anni B Sweet

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No es nada nuevo el reciente apogeo de la vertiente folk en la música española. Desde que Russian Red enamorara a una verdadera turba de admiradores han surgido multitud de suaves voces femeninas armadas con guitarras de limpios acordes y apariencia tan dulce que hasta llegan a resultar empalagosas.
Y para dulce, ella. Su nombre artístico, Anni B Sweet, esconde a Ana López, una malagueña que sintió a sus tiernos siete años la vocación por la música. Primero fueron canciones improvisadas desde el asiento trasero de un coche, pero pronto entró a formar parte de diversos grupos musicales en su ciudad natal. Poco después Anni abandonó Málaga y decidió mudarse a Madrid en busca de una mayor proyección. Allí la joven cantautora encontró protección primero bajo el ala de la banda Humanity y, cuando decidió desplegar el vuelo en solitario, fueron The Melocotons los que ampararon su música. Y junto con ellos Brian Hunt. Sería quien previamente apoyara a la ahora archiconocida Russian Red el que más tarde produciría el primer álbum de Anni B Sweet –aparte de cobrar cierto protagonismo en él con su voz y sus colaboraciones instrumentales-.

Una vez grabada su maqueta junto al ex-Russian Red Brian Hunt y Javier Doria, componente de The Melocotons, el reconocimiento no tardó en llegar: un éxito apabullante en MySpace, el triunfo en varios concursos de maquetas, la coronación de la suya como número uno del 2008 en la revista Mondo Sonoro, la invitación para telonear nada más y nada menos que a Antonio Vega o su condición de fichaje estrella del FIB Heineken son algunos buenos ejemplos. Y todo esto sin un solo disco en el mercado.

Start restart undo no vería la luz hasta el 28 de abril de 2009 como una colección de doce canciones tan sencillas y transparentes como completas, y con unos arreglos que hacen que cada tema se convierta en un mundo de detalles.

Esta chica de no sólo voz, sino también aspecto angelical y flequillo perfecto ha conseguido, a mi parecer, un disco redondo. Start restart undo consigue agrupar las canciones más alegres con otras de intensa melancolía de manera que el álbum transcurre plácida y sigilosamente sin que se perciba ningún salto brusco entre tema y tema. Es más, Anni B Sweet ha demostrado que es capaz de saltar de lo convencional a lo más original sin chirriar.

Son inevitables las comparaciones con voces del folk como Russian Red o Alondra Bentley, dos simples ejemplos de un panorama que no deja de crecer. Quizás una de las diferencias que más llama la atención con respecto a ellas es que Anni sí se ha atrevido en su disco debut a cantar en español –y, por cierto, no le sale nada mal-. La canción, que no es suya –es de César Fernández, otro de los miembros de The Melocotons-, quizás no es de las que más destaquen en el álbum. Sin embargo tiene un nosequé, no sé si impreso por el idioma o por ese acompañamiento instrumental tan especial, que emociona y engancha a partes iguales.

Pese a las machaconas comparaciones, Anni confiesa no tener el I love your glasses de Russian Red porque “no le ha llamado tanto la atención” como para adquirirlo y, aunque la comparación le parece “cómoda”, sostiene que lo que Lourdes y ella cantan y expresan es radicalmente distinto. Mientras tanto otros nos empeñamos en pensar que Anni B Sweet es folk como todas esas chicas de dulce voz con guitarra y vestidos coquetos. Pero folk con estilo propio.

Fuentes del texto:
http://www.myspace.com/annibsweet
http://www.jeneisapop.com
http://www.lastfm.com
Fuente de las imágenes:
http://www.myspace.com/annibsweet

1 Comentario

  1. Buen artículo, Laura. De tan dulces a veces resultan empalagosas o monótonas, es cierto. No he escuchado todavía a Anni. En cualquier caso, te diré que para mí el modelo de folk de autor sería un Nick Drake o una Joni Mitchel: siempre agudos, imaginativos y tan frágiles como fuertes. Por no hablar de mi amado Van Morrison, que, pese a su inimitable fusión (o reinvención) de géneros, en los albores de los 70 forjó impresionantes discos (Astral weeks, Moondance, Veedon fleece) con tintes folk. Donde otros murmuraban, él susurraba. Donde otros gritaban, él rugía. Donde otros hablaban de paz y de amor, él profundizaba en la psicología de los travestis (“Madame George”) o componía himnos al silencio más brutal (“Slim slow rider”). A finales de los 80 grabó un disco completo de folk (un folk más tradicional) con los Chieftains que tampoco tiene desperdicio. Se titula Irish heartbeat. Todo un referente el León de Belfast. Podría pasarme horas escribiendo sobre la voz que más sensaciones y sentimientos y excitaciones ha provocado en mí en los últimos tiempos, pero, como dije en mi humilde artículo titulado “¡Homérico!”, lo mejor es dejarse llevar por el torbellino. Van también lo dijo en “Astral weeks”. No se equivocaba.

  2. Pues sí, parece que se ha puesto de moda todas estas dulces vocecitas; y yo las conozco gracias ati. Has ido contagiándome de la buena música; y cuando a Lourdes no la escuchaba nadie nosotras ya teníamos su disco (y hasta la pido autógrafo, que verla en una cafetería madrileña una tarde cualquiera tiene su aquel). Y ahora me presentas a esta jovencita, que consigue embelesar todos los oídos; la veremos próximamente este verano ^^

  3. Gracias por comentar!
    Héctor, con comentaristas así da gusto! Superas en calidad al artículo en sí!
    Desde luego todas las grandes voces que citas están a otro nivel, hablar de ellos es como subir un escalón. Hay algo en la música actual (o, mejor dicho, no lo hay) que impide que se alcance a tantísimos grandes como los que tú has citado, y sobre todo a nivel creativo. Supongo que no seré la única que piensa que a la música actual le falta imaginación.
    Y, como bien dice Sara, si te convence el día 27 de junio tenemos a Anni en La Casa Encendida.
    Saludos!

  4. ¡Caray, gracias por el piropo, Laura! Desde luego que falta imaginación en las voces actuales. Hace falta que sueñen (y que soñemos) despiertos: no todo lo hace el oficio. Espero que todas estas promesas de las que hablamos no se queden en el simple estereotipo. Crear es ir más allá, aportar algo distinto…

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