Dromómanos: el periodismo a pie de calle

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Reportajes de Dromómanos en América Latina. Fuente, El UniversalCon la serie de reportajes Narcotráfico en el corredor centroamericano, los periodistas Pablo Ferri Tórtola, Alejandra Sánchez Inzunza y José Luis Pardo se han llevado el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Impreso 2014. Una serie de trabajos que pertenecen al proyecto Dromómanos, desde el que desvelan la problemática de la droga y el crimen organizado en América Latina.

Dromómanos es una productora de proyectos periodísticos creada por una mexicana y dos españoles cansados del periodismo que cuenta lo que la gente dice en vez de lo que la gente hace”. Así comienzan a describirse Pablo, Alejandra y José Luis, tres jóvenes periodistas que en 2011 crearon Dromómanos, una plataforma de periodismo de investigación desde la que se sumergen en las problemáticas sociales, políticas y económicas más soterradas. Su primer trabajo se ha centrado en América Latina, específicamente en el narcotráfico y el crimen organizado en esta región. Hace dos años convirtieron un Volkswagen Pointer 2003 en su redacción y comenzaron su viaje.

Esta aventura periodística comienza en México, de ahí parten rumbo sur relatando y fotografiando a los pueblos y protagonistas del narcotráfico latinoamericano, la fábrica de la droga mundial. Gracias a la serie de reportajes Narcotráfico en el corredor centroamericano han sido galardonados con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Impreso 2014. Con este trabajo pretenden acercar el negocio de la droga, detallando y profundizando en las consecuencias reales del problema. “El narco, más allá de un problema de seguridad es un problema social, más complejo de lo que se suele abordar”, explicaba José Luis Pardo en la entrega de los premios.

En uno de sus últimos reportajes, Bolivia: la coca le ganó la batalla al café -publicado en la revista Domingo, del diario El Universal-, viajan hasta Bolivia, el tercer productor mundial de hoja de coca detrás de Perú y Colombia, y uno de los principales itinerarios que traen la droga a Europa, pasando por Brasil. En estos trabajos muestran con imágenes y palabras la realidad de un negocio mundial que causa cada día muertes y mucho dolor, y acercan las historias de personas anónimas que conviven día a día con el mercado de la droga.

De izquierda a derecha,
De izquierda a derecha, José Luis Pardo, Alejandra Sánchez Inzunza y Pablo Ferri Tórtola.

En una entrevista digital en El País, los tres periodistas explican que ellos no se han visto en situaciones de auténtico peligro como el que corren los reporteros locales que viven y trabajan en lugares conflictivos, como Honduras. Según Reporteros sin Fronteras, 12 periodistas fueron asesinados en América Latina en el año 2013, y en Colombia y México aumentaron las agresiones a periodistas por parte de la policía. Igualmente, denuncian que las políticas actuales contra el narcotráfico se han mostrado insuficientes, ya que continúan aumentado los muertos y el consumo, “donde hay tráfico de drogas, hay corrupción. Nosotros creemos que deben abrirse nuevas vías en las políticas públicas sobre drogas”, afirman.

Dromómanos destaca por su forma de hacer periodismo. Un periodismo de calle que sale de las redacciones para hablar con la gente y contar sus historias. En la misma entrevista para El País, comentaban la importancia de este periodismo: “No es un problema que afecta solamente a España. En otros países también se abusa del periodismo de escritorio. Por supuesto, nosotros estamos a favor del periodismo de calle, que es el que practicamos. Los medios deberían tener ese objetivo y enviar a sus periodistas a trabajar sobre el terreno para que escriban historias. En cuanto a los medios digitales españoles, quizá echamos en falta una apuesta más clara por nuevas formas de contar”. Por su parte, Alejandra recordaba en la entrega de los Premios Ortega y Gasset que siempre hay espacio para buenas historias, “puede que se acaben los periódicos pero los periodistas no se van a acabar”.

A pocos días de que se celebre el Mundial de Fútbol en Brasil, muchos permanecen pendientes del mercado de la droga en un país que es el segundo consumidor de cocaína y derivados del mundo por detrás de Estados Unidos.

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