Drogba hace Campeón de Europa al Chelsea

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El Chelsea conquistó su primera Liga de Campeones tras derrotar al Bayern de Múnich en la tanda de penaltis. El partido, disputado en el Allianz Arena de la capital bávara, terminó con empate a uno tras los goles de Müller y Drogba. El marfileño, que marcó el tanto decisivo en los lanzamientos desde el punto fatídico, fue declarado mejor jugador de un encuentro en el que también participaron Juan Mata y Fernando Torres. Después de nueve años y 900 millones invertidos en fichajes, el magnate ruso Roman Abramovich pudo celebrar su preciado título continental.

Didier Drogba celebra el título tras coronarse como héroe de la final

Ambos equipos contaban con bajas muy sensibles. El Bayern salió a escena sin Alaba, Badstuber y Luiz Gustavo. Para el puesto de central, Heynckes eligió al centrocampista Anatoliy Tymoshchuk, gracias a la mejor salida con balón del ucraniano y a que el Chelsea, en principio, no iba a exigir demasiado a la defensa germana. Por su parte, el cuadro londinense presentó ausencias tan notables como las de Ivanović, Meireles, Ramires y Terry, llegando a recurrir al juvenil Ryan Bertrand, que se enfrentó a su debut en Champions con un partido más que aseado.

Por supuesto, el Bayern comenzó y acabó mandando en el juego, pero no transformó esa superioridad en ocasiones claras de gol. Schweinsteiger y Kroos no pudieron asociarse debido a la presión que ejercieron Mikel, Lampard, Mata –muy generoso en tareas defensivas– y Drogba, omnipresente en el Allianz. Ante la comodidad del Chelsea defendiendo atrás con casi todo su equipo, el Bayern lo intentó siempre por las bandas, con Ribéry, Robben y Lahm. Los blues salían con rápidas contras llevadas por Mata, Kalou y Lampard, que trataban de hacer llegar balones a Drogba, manteniendo muy alerta a la zaga del Bayern. La mejor oportunidad de la primera parte fue un balón que le quedó suelto a Mario Gómez, pero el delantero de ascendencia granadina mandó el esférico al tercer anfiteatro.

La segunda parte tuvo los mismos ingredientes. El Bayern triangulaba y dominaba el partido, pero el Chelsea no pasaba apuros. El tiempo corría y el conjunto alemán comenzó a dar síntomas de nerviosismo, quizá porque visualizaba el partido del Camp Nou y el gol de Torres en el descuento. Finalmente, y como si quisiera hacerlo al final para dejar a su oponente sin tiempo de reacción, el Bayern se puso por delante con un cabezazo de Thomas Müller que desató el éxtasis en el Allianz.

Le tocaba al Chelsea dar un paso adelante, atacar para evitar la derrota, y los británicos lo hicieron con pases al pie, sin prisas, con Lampard y Mata al mando de las operaciones ofensivas. A la carga se sumó Torres, última bala de Di Matteo tanto futbolística como sentimentalmente. El Niño provocó un saque de esquina que los aficionados celebraron a lo grande, como intuyendo lo que ocurriría a continuación: un soberbio testarazo de Drogba que Neuer apenas pudo tocar antes de que el balón se incrustara en su portería.

Los jugadores del Bayern se lamentan ante la derrota

La prórroga fue tan previsible como inocente se mostró Droga en su penalti sobre Ribéry. El francés, dolorido, tuvo que retirarse del terreno de juego. Robben se preparó para tirar la pena máxima, hambriento de éxito ante tanta decepción en el Mundial de Sudáfrica o en la final de Champions de hace dos años frente al Inter de Mourinho. Sin embargo, Čech adivinó el lanzamiento del holandés y las tablas se mantuvieron en el marcador. El Bayern estaba muerto y el Chelsea confiaba en su cancerbero para la misma suerte que le fue esquiva en la final de Moscú de 2008, así que ambos equipos firmaron un armisticio durante los minutos finales.

La tanda de penaltis comenzó de manera inmejorable para los locales con el fallo de Mata. Lahm, Gómez y el inaudito Neuer transformaron sus lanzamientos, como también David Luiz y Lampard, que nunca tiembla desde los once metros. El croata Olić erró su disparo, mientras que Cole no dudó. Le llegó el turno al cacique bávaro, Schweinsteiger, el mismo que había decidido la tanda del Bernabéu, pero esta vez la historia le fue esquiva y su tiró se estrelló contra el poste. La gloria era para Didier Drogba, quien a sus 34 años lanzó el penalti sin apenas coger carrerilla, pero con la confianza de quien se sabía ganador.

El Chelsea, tras cuatro semifinales, un subcampeonato y 900 millones de euros desde que Abramovich llegase hace nueve temporadas, al fin pudo escribir su nombre en el Olimpo del fútbol europeo. Quizá no hizo el mejor juego ni fue la temporada en la que más mereció hacerse con la Orejona, pero el fútbol le debía una al Chelsea y a un Abramovich que nunca cesó en su empeño de llevar la Champions a Stamford Bridge.

 Imágenes: rayand

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