Doscientas páginas sobre la historia de la música de baile

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Portada
Portada de Everybody dance. Fuente: Planeta de libros

Doscientas páginas sobre la historia de la música de baile son las que contiene la obra Everybody dance: Una historia ilustrada de la música de baile de Susana Monteagudo y Marta Colomer (Lunwerg, 2019), recientemente publicada.

Y son pocas: todo el mundo baila, literalmente, pues en todo el planeta existe el baile con distintas variedades y se da en todas las épocas. El baile puede ser visto como un componente más de la música —al igual que la representación teatral es la escenificación de un texto—, pero implica mucho más: además de expresión corporal, es testimonio del espíritu popular: generalmente grupal en festividades o ceremonias (bailes populares), posteriormente en pareja e individual.

Este libro trata de recoger los distintos tipos de bailes y sus músicas en un recorrido temático y cronológico. No es fácil, pues son muchos estilos y aspectos. Así podemos encontrar menciones al swing, al rock & roll, al funk, a la samba… La clasificación, en ocasiones, se hace atendiendo al lugar geográfico de origen o desarrollo: la salsa de Cuba (p. 22), el tango de Argentina (p. 24), el reggae de Jamaica (p. 42), la samba de Brasil (p. 46), el flamenco de España (p. 124)… En otras, se atiende a los espacios: del teatro de ópera y salones nobles a los escenarios populares, donde se desarrollará el cabaré, el vodevil, las salas de conciertos y las discotecas.

Índice

Aunque se trata de seguir un orden cronológico, empezando por el jazz y swing de los años 30 y 40 al rock de Elvis Presley en los 50 y al twist de los 60, la mayor parte del libro, como indica su título, se dedica especialmente a la música de baile —entendida como aquella surgida tras los años 70: música disco— hasta sumar aproximadamente dos tercios del volumen, lo que la convierte en una historia de la música electrónica en cierta medida.

Por sus páginas desfilan alusiones a Chic, Giorgio Moroder, Yellow Magic Orchestra, The Human League, New Order, The KLF, Dj Shadow, Madonna, Lady Gaga, Bruno Mars, Tame Impala, Miss Kittin y una cantidad innumerable de artistas o grupos (a este respecto, como ya señalábamos en la reseña de It’s only Rock and Roll: Una historia del rock ilustrada publicada hace justo un año, de la que este título es un complemento tanto por estilo como por contenidos, se echa en falta un índice final donde se incluyan todos esos artistas y grupos citados en el libro).

Hay que destacar que se presta una gran atención a los grupos y tendencias más actuales, incluyendo el reguetón de Maluma (p. 170), el trap de Yung Beef (p. 173) o la fusión flamenca de Rosalía, El Niño de Elche y Kiko Veneno —del que se cita su reciente álbum Sombrero roto, lanzado en mayo de 2019 (p. 164)—, quizá por el reclamo de actualidad que supone. Ahora bien, como en el anterior libro sobre el rock, no dejan de ser menciones con las que se encasilla cada grupo dentro de su estilo, no explicaciones sobre su trayectoria o discografía (esto tendremos que buscarlo en otro lugar). No obstante, hay que reconocer el acierto de los álbumes y canciones seleccionadas, con las que se podrá hacer un seguimiento bastante razonado de los distintos estilos musicales del último tercio del siglo XX y principios del XXI. Este es, quizá, su mayor valor: el de guiar al lector por las diferentes fases y etapas de la música popular reciente, permitiéndole descubrir grupos e influencias.

El interesado podrá complementar esta obra, si lo desea, con la de Ian Driver, Un siglo de baile: Cien años de movimiento al son de la música, desde el vals al hip-hop (también ilustrada, Lunwerg, 2001).

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