Dos soluciones para dos crisis

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El debate, como económico que era, empezaba con muchas cifras pero como las cuentas no cuadraban, uno de los dos recurrió al discurso político: terroristas, educación para la ciudadanía, inmigrantes y ¿canon digital?… como Costa: “escuela y dispensa”. Al fin y al cabo, es el lenguaje del pueblo.
Abogado vs. Abogado (y oficios varios). Con un plató blanco, por aquello de la cromoterapia, para calmar los ánimos. El blanco es un color neutro, el del sosiego y el de la pureza también.

Por Carlos J. González Villa  y Laura Pérez Rastrilla

El debate comenzaba con cumplidos de ida y vuelta, aunque con alguna pregunta que poco tenía de retórica entre dientes. Eso sí, todo con mucho karma, que se note la dosis de blanco.

Y los protagonistas de azul, rompiendo la serenidad.

‘‘Con gran consideración y respeto’’ Manuel Pizarro afirmó que ‘‘España no va bien’’ unas tres o cuatro veces en su primera intervención. Después de todo, España es la ‘‘campeona’’ en inflación de Europa después de Eslovenia. Mucho endeudamiento, mucho déficit exterior, mucho desempleo y pocos esfuerzos por evitar hablar de inflación. No importaba el crecimiento de los salarios, no importaba el ciclo económico del resto de socios europeos, no importaba el descenso del paro ni el crecimiento generalizado del petróleo y del grano.

La inflación es el mal patrio. Tanto que hay que tomar medidas drásticas: hacer que el Ministerio de la Vivienda se convierta en Secretaría de Estado (¿dentro del Ministerio de la Familia?), quitar el canon digital, no financiar a terroristas, no remodelar casas de ministros, así, de paso, se rebaja la carga fiscal a los ciudadanos con menos ingresos. Con más dinero en el bolsillo, consumirán más. Así, se logrará el objetivo de subir ¿la inflación? No funciona… ¿necesita Pizarro otro debate?

El candidato del Partido Popular demostró tener una gran confianza en la percepción de los ciudadanos españoles en el rumbo de la economía. Estos creen que va mal, y el fichaje estrella de los conservadores tuvo éxito al hacer girar su discurso en torno a esta idea. El resultado fue la confirmación erudita del sentimiento de crisis rumbo a la catástrofe, que sólo los populares pueden resolver. Lo recordaba el moderador: “se trata de decidir quién está más capacitado para gestionar una crisis”.

Hablaron de la unidad de mercado, pero las referencias a Europa no se dirigían a su reivindicación. El antiguo Comisario, por cuestiones de tiempo, tan sólo podía despejar con un puñetazo algunas afirmaciones que algunos economistas podrían considerar como ‘‘exageradas”. Poco sabíamos sobre la gran capacidad de España que, según parece, puede hacer variar los tipos de interés de la Unión Europea hasta en un 0,20%. Tampoco recibimos información de que las instituciones continentales habían decidido modificar sus presupuestos poco antes del debate para quitarle a España los Fondos Estructurales.

De lo pasado ni hablar. Borrón y cuenta nueva. Ni se pronunciaron aquellas palabras, ni se tomaron decisiones en aquel momento. Como el Guadiana que aparece y desaparece, aquella legislatura existió, según pintaran los datos.

El ex presidente de Endesa intentó resistirse, pero el hambre de campaña electoral le venció. El programa afloró en toda su magnitud: educación, la defensa de un determinado modelo de familia, el idioma o el contrato de los inmigrantes. Y un apunte al Ministro: la Seguridad Social sí le interesa a la gente.

Pero aquí lo importante no era lo económico, ni las propuestas, ni el futuro. Un tema espinoso este de la Economía, poco apetecible, aburrido pensarán algunos. Por eso la cadena anfitriona, se esforzó en mitigar los efectos secundarios y convirtió el debate en lo que tácitamente siempre acarrean consigo este tipo de encuentros: la arena. El que gana y el que pierde. En un estudio encargado por Antena 3, sentenció el pueblo (algo muy tenido en cuenta por los candidatos). El resto de medios repartió según su propia consecuencia.


Perfiles
Por Daniel Hernández Baldó

Pedro Solbes: larga trayectoria económica
Pedro Solbes Mira nació en la pequeña población de El Pinoso, al sur de Alicante, el 31 de agosto de 1942. Es Doctor en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid y licenciado en Derecho por la misma universidad. Es también diplomado en Economía Europea por la Universidad Libre de Bruselas.

Su trabajo ha estado vinculado desde el principio a la Unión Europea. Fue miembro del grupo de trabajo para la negociación de adhesión de España a la entonces Comunidad Europea para acabar siendo nombrado Secretario de Estado para las Relaciones con la CE dentro del gabinete del socialista Felipe González. Su experiencia y sus relaciones con la máxima institución europea hacen casi incomprensible los reproches de Pizarro durante el debate en torno a la pérdida de España de los fondos estructurales por no acudir a una reunión mantenida entre la Canciller alemana Angela Merkel y el Presidente de la República Francesa Nicolás Sarkozy.

En su primera etapa como ministro (en 1991) estuvo al frente de Agricultura, Pesca y Alimentación. En el último gobierno socialista (1993-1996) fue nombrado Ministro de Economía y Hacienda. En esta legislatura Solbes sustituye al ministro Carlos Solchaga, que mantuvo una dura pugna dentro del PSOE con el sector guerrista. Precisamente fueron asuntos económicos los que derrocaron al Ejecutivo socialista debido a que sus últimos presupuestos no tuvieron el apoyo de CIU, por lo que el gobierno se tenía que prolongar los de 1995. González se vio obligado a adelantar las elecciones, que ganó el Partido Popular por mayoría simple. Durante el primer gobierno de Aznar, Solbes persidió la Comisión Mixta del Parlamento español sobre la UE. En esta etapa el gobierno popular lo propone como Comisario Europeo junto a Loyola de Palacio. Solbes se encargará de los asuntos económicos en la Comisión Europea presidida por Romano Prodi.

Como Comisario Europeo de Asuntos Económicos se encargó de la vigilancia de los requisitos que debían cumplir los Estados Miembros para adoptar la moneda única europea. Éste puesto le hizo librar las más duras batallas con Estados fuertes como Francia o Alemania que superaban el 3% de déficit, siendo un requisito imprescindible estar por debajo de esa cifra para adoptar la nueva moneda.

Desde 2004 es Ministro de Economía y Hacienda y Vicepresidente Segundo del gobierno.

Manuel Pizarro: de la empresa a la política
Manuel Pzarro es un turolense licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Obtuvo plaza de Abogado del Estado en 1978. Al tiempo, en 1987 pasará a ser  Agente de Cambio y Bolsa y Vicepresidente de la Bolsa de Madrid (Diciembre de 1995). Entretanto compatibiliza estas actividades con responsabilidades en diversas cajas de ahorro.

En 1998 con el PP en el gobierno de la nación y siendo Pizarro presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) consigue limitar la representación de instituciones públicas en los órganos de gobierno de las cajas. En 2002 deja el cargo y pasa a dedicarse exclusivamente a la presidencia de Endesa, desde mayo.

Pizarro gana protagonismo y relevancia durante la sonada OPA “hostil” de la catalana Gas Natural a la empresa que él preside: ENDESA. Esto sucede en una primera etapa. La política se mezclará con la esfera de lo privado provocando que atendamos a luchas entre PP y PSOE en torno a la evolución del proceso.

En 2005 un informe de la Comisión Nacional de la Energía se posiciona favorabemente a la oferta pública de adquisición de Gas Natural a Endesa. Este acto abre la Caja de Pandora puesto que el organismo emisor del informe lo preside una exdiputada del PSC. En este contexto se produce la condonación de la deuda que el Partit dels socialistes de Catalunya (PSC) tiene con La Caixa, entidad que posee la mayoría de las acciones de Gas Natural. El entonces Ministro de Industria José Montilla (hoy President catalán) niega toda relación entre ambos sucesos. Pero el PP le ve una completa relación.

Rechazada la OPA de Gas Natural entra en acción la eléctrica E.ON, participada por el gobierno federal alemán. El gobierno de España se mantiene contrario a esta OPA por motivos de “españolidad” ya que rechaza que Endesa acabe en manos de Alemania. Desde la derecha se oyen consignas tales como “Endesa antes alemana que catalana”. Por su parte, Josep Lluís Carod-Rovira, líder de ERC, recurre a la posición victimista acusando al PP de tener “catalanofobia  empresarial”.

Finalmente tras varias pugnas entre el Gobierno de Rodríguez Zapatero y la Comisión Europea salen a escena la italiana Enel, y la española Acciona. Cada una compró un 10% de Endesa, la primera –empresa con participación pública italiana – cuenta con el apoyo del Ejecutivo de Romano Prodi y la segunda con apoyo del Santander. Sus posiciones en el consejo de administración hicieron imposible la entrada de E.ON. La participación del Gobierno italiano en la operación se tomaría por el gabinete socialista como un mal menor.

Manuel Pizarro ha sido el fichaje estrella del Partido Popular. Los rumores de su entrada a este partido parecieron carecer de fundamento cuando el hoy número dos de los populares por Madrid entró en calidad de Consejero independiente en Telefónica. La indecisión de Rajoy, patente en el “capítulo Gallardón” parecía ser la causa de la entrada de Pizarro en la empresa que preside Cesar Alierta.

El ex presidente de Endesa vendría a sustituir a Rodrigo Rato como hombre clave en los asuntos económicos y como muy posible ministro de Economía en caso de victoria popular. Aunque el abandono de la presidencia del FMI por parte de Rato parecía augurar su retorno a la primera línea de la política española. Un dato bastante significativo: Rajoy y Rato nunca se llevaron bien.

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