Dos formas de llegar al éxtasis

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Lori Meyers y Fangoria arrasan en la primera jornada del Low Cost Festival de Benidorm. Los primeros, a base de entrega y buenas canciones, se confirman como uno de los grupos más importantes del pop español, de ahora y siempre. Por su parte, Alaska tira de clásicos y un espectáculo muy alejado del concepto de música en vivo para desatar la locura durante más de una hora. Pero la cosa no quedó ahí, pues en la tarde noche del jueves pudimos ver sobre los escenarios del festival a talentos como Eli “Paperboy” Reed o Maika Makovski.

Son las ocho de la tarde y la tercera edición del Low Cost no ha hecho más que empezar. En esta jornada inaugural solo estarían activos dos de sus tres escenarios y, en el más pequeño de ellos, en el llamado escenario Stereo, ya podíamos encontrar a The Bright, el dúo formado por Myriam Gutiérrez y Aníbal Sánchez, que a pesar de lo dulcificado de su propuesta supieron cómo hacerse notar y sumar intensidad a uno de los primeros conciertos de la tarde. Nada que ver de todas formas con lo que estaba pasando metros más abajo, pues para entonces ya había comenzado el concierto de una genial Maika Makovski, que cerraba su gira precisamente con su presencia en el festival.

Maika Makovski es sin duda uno de los talentos más especiales de nuestra música. Insinuante, misteriosa, vibrante y sexual, alternando guitarra con teclado y sin miedo a experimentar musicalmente, escudada por una gran banda con David Martínez a la batería, Oskar Benas a la guitarra y JC Luque al bajo. El público supo apreciar lo peculiar de su propuesta, el que fue quizá el concierto de mayor calidad del día, que precedería en el escenario LCF a uno de los platos fuertes de la jornada, Eli “Paperboy” Reed, privilegiado cantante y guitarrista de soul. Privilegiado por su voz y también por contar con una banda como los True Lovers, gracias a los que conseguía imprimir un sonido perfecto para afrontar géneros clásicos como el soul o el rhythm & blues. El de Boston se mostró en forma, resarciéndose de un bajón intermedio en su show gracias a canciones como “Come and get it” y exhibiciones vocales de impresión, terminando por todo lo alto a la vez que por momentos convertía al Low Cost en un coro gospel, entregado a la causa.

Entre tanto, los conciertos continuaban también en el escenario Stereo. Por allí pasarían durante el final de la tarde gran parte de las bandas de Subterfuge. Entre ellas, Stay, joven formación barcelonesa de pop psicodélico sin arreglo a modas, más en la onda de Kula Shaker que de Oasis aunque pudiera parecer lo contrario, que continua presentando su ya tercer disco de estudio, Passport to freedom. Poco después, Stay daban paso a Eric Fuentes. El líder de los extintos The Unfinished Sympathy presentaba nuevo disco en solitario junto a El Mal, su nueva banda. Fuentes pareció dar al público lo que necesitaba a esas horas de la noche. Canciones cortas, directas y muy contundentes, alternando desde un primer momento el inglés con el catalán, que sopresivamente le iba como un guante a su estilo, destacando así canciones como “Hora punta en territori enemic” o “Rock and roll is a full time job”.

Y mientras Vinilla von Bismark volvía loco a más de uno con su espectáculo de rock and roll, siempre bien cubierta por The Lucky Dados, la banda neoyorquina The Pains of Being Pure at Heart finalizaba su concierto en el escenario principal. Pop distorsionado pero inofensivo, que nada tuvo que ver con la aparición de Lori Meyers sobre las tablas. La banda de Granada demostró su valía a base de grandes canciones, con un repertorio repleto de temas redondos como “Tokyo ya no nos quiere”, “Dilema” o “Luces de neón”, con el que precisamente llegaba uno de los momentos más emocionantes de la noche, con todo el público brazos en alto cantando a coro el estribillo. Del concierto de los granadinos destacó desde un primer momento su gran sonido, elegante, nítido y reconocible. Y hubiera sido difícil imaginar como Noni, que salía elegantemente trajeado junto al resto de la banda al filo de la medianoche, terminaría en el foso, sin camiseta, bailando y cantando junto al público.

Tras ellos llegaba el otro gran momento de la noche, el concierto de Fangoria, que desataba la locura colectiva abriendo con “Miro la vida pasar”, “Un hombre de verdad” y “Bailando”. Aunque en realidad habría que matizar lo de concierto, pues lo de Alaska y Nacho Canut fue un show por todo lo alto, con un montaje especial sobre el escenario, bailarines sin camiseta, guitarristas que no tocan, la aparición de Mario Vaquerizo o un striptease de Susana Reche. Una discoteca móvil que hizo las delicias del público, entregado a los clásicos y el espectáculo.

El cansancio ya hacía mella, pero aún había más. El escenario Stereo cerraba con unos entregados Fuzzy White Casters y el principal se preparaba para la presencia de Supersubmarina, un concierto muy esperado también para gran parte del público. Y es que es increíble lo de esta banda, que ha ganado adeptos a una velocidad pasmosa en apenas un año. Los andaluces presentaban en el Low Cost su tercer EP, Realimentación, abriendo con “Kevin McAllister” y su ya famosa barra de metal y cerraban tras un bis -el único de la noche si no contamos los descanso de Alaska para cambiarse de ropa- con “Cientocero”, de su hasta ahora único larga duración.

El Low Cost continúa hoy con actuaciones como las de Mika, Dos Bandas y un Destino, Vetusta Morla o The Excitements, todo un ejemplo de eclecticismo.

Crónica: Bruno Corrales.
Fotografías: Paloma de la Fuente.

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