Domingos no tiene paciencia

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El Deportivo muestra otra cara en sus dos primeros partidos con Domingos Paciencia en el banquillo y consigue acabar con la sangría defensiva. Suma cuatro puntos ante Málaga y Real Sociedad en los que sólo encajó un gol.
 
Domingos Paciencia llega a La Coruña para salvar cuanto antes al Deportivo. Fotografía: José Luis Cernadas
Domingos Paciencia llega a La Coruña para salvar cuanto antes al Deportivo. Fotografía: José Luis Cernadas

Poco fiel a su apellido, Domingos Paciencia ha conseguido resultados inmediatos con el Deportivo de La Coruña. El técnico portugués aterrizó nada más comenzar el año cuando Augusto César Lendoiro destituyó de forma imprevisible a José Luis Oltra. Y no por la trayectoria del equipo, pues era colista, sino por el hecho de que habían pasado las vacaciones de Navidad, tiempo que podía haber aprovechado el nuevo técnico. 
 
Tomada la decisión, el entrenador portugués ha aterrizado de pie, y los rivales que tenía delante no eran nada fácil. Primero recibía a un Málaga que maravilla a Europa con su enorme Champions League y después visitaba a una fiable Real Sociedad que sueña con acabar la Liga entre los seis primeros. Dos encuentros en los que ha quedado constancia de los pilares sobre los que quiere cimentar Paciencia su proyecto. Líneas muy juntas, agresividad defensiva, contención en el centro del campo y velocidad en ataque. Así, han surgido varios nombres propios. Carlos Marchena es de nuevo el jefe de la zaga; el discutido Evaldo dos Santos, al que conoce de su etapa en el Braga, recupera su puesto en el lateral zurdo; André Santos entra por el talento de Juan Carlos Valerón para dar esa intensidad que define al entrenador en el centro del campo; y Luis Miguel Afonso Pizzi, que ha anotado los dos goles del equipo en ambos encuentros, se ha desatado en ataque.
 
El estilo con Oltra era antagónico. A pecho descubierto, firmó por ejemplo un recordado 4-5 ante el Barcelona en Riazor. Una clara apuesta por el fútbol ofensivo que no le funcionó, ya que no contaba con los argumentos apropiados. Con ese estilo ascendió, y con mucha holgura. Y es que, si por algo Oltra resistió tanto, fue por la inolvidable temporada del ascenso. Ocurre que este verano perdió a tres elementos fundamentales: Diego Colotto, un filón en defensa; Andrés Guardado, que marcaba diferencias en el perfil izquierdo; y Lassad Nouioui, autor de 17 goles. Unas bajas que se suman además a la lógica mayor exigencia de la categoría. 
 
Y es que en Primera no ha encontrado el Deportivo oportunidades para practicar el mismo fútbol. Algo que sí ha mostrado por ejemplo el Valladolid, que mantiene la base del curso pasado e incluso mejorada, con Patrick Ebert como principal artífice. Ahora, con Paciencia, la vocación es totalmente opuesta. Ya no vale brillar sino sobrevivir, y el técnico portugués parece concienciado. Sus resultados en el Braga, con el que fue segundo de la Liga Sagres y alcanzó la final de la Europa League, le avalan. Antes de su llegada el Deportivo había encajado la friolera cantidad de 17 goles en 39 partidos. En los dos que ha dirigido, sólo recibió uno. Algo está cambiando en Riazor.

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