Doble sesión de electrónica con The Suicide of Western Culture y Pegasvs

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El ciclo Pop&Dance vuelve a abrir sus puertas, en este caso a dos jóvenes grupos nacionales que están afianzándose dentro de la electrónica. La experiencia visual que aportaron los primeros y el pop sintetizado que ofrecieron los segundos fueron la combinación perfecta para hipnotizar a los asistentes a la Joy Eslava.

Pegasvs en Joy EslavaLa noche del 13 de diciembre, la conocida sala madrileña situada en la calle Arenal comenzaba a llenarse de personas que asistían para contemplar en vivo el trabajo de The Suicide of Western Culture y Pegasvs. Comenzaron los primeros, con un inicio algo suave, aunque el ritmo del concierto no tardó en agilizarse hasta ganarse a los presentes. Lo más destacable de este joven dúo no es sólo su habilidad para el directo, sino los asombrosos vídeos que les acompañan, encajando con las canciones a la perfección. Las melodías cobraban vida y se hacían palpables gracias a las historias que se proyectaban en la sala. La única manera de dejar de mirar a la pantalla era fijar la atención en los dos músicos, que no paraban de saltar o de utilizar el micrófono, haciéndole los coros a la electrónica que invadía la sala. No queda claro si era la música la que predominaba sobre los visuales o era al contrario.

Continuando con la presentación de su primer disco homónimo, los dos miembros de Pegasvs se colocaron en el escenario, uno frente al otro, algo a lo que sus fans ya están acostumbrados. La influencia de la música peruana y ecuatoriana presente en su primer y único disco toma forma en el directo de Sergio y Luciana, que ofrecen un espectáculo tan curioso y especial como su proyecto. Pese a que ya habían actuado en la capital durante el Día de la Música, confesaron que este evento era para ellos “la primera vez que presentaban su disco en un sala madrileña”.

Con la voz soterrada, y en ocasiones inaudible, bajo las bases generadas por los sintetizadores, canciones como ‘Sobre las olas’ o ‘Inmortal’ fueron algunas de las primeras en sonar. Gracias a la dulce aportación vocal de Luciana, que aumentaba de volumen a medida que el concierto avanzaba, ‘Brillar’ o ‘No volverá’ consiguieron que el público guardara silencio y disfrutara de la tranquilidad que desprendían. El momento más animado llegó de la mano de ‘Atlántico’, canción lenta pero con posibilidades para la pista de baile. El show no decayó con ‘El final de la noche’, pero se relajó en su final con ‘El sol de medianoche’, con la que despidieron un corto pero intenso concierto.

Fotografía: Belén Fernández

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