Distinto, pero igual

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En estos últimos meses se ha producido una asombrosa fiebre por renovar la imagen de los periódicos nacionales de la que parece que no se va a librar ni el más pintado. A este paso los quirófanos de Corporación Dermoestética no van a dar abasto con tanta cirugía estética de chapa, pintura y arreglos varios.
Periódicos como
La Vanguardia, Marca y El País se han decidido a pasar por los talleres de maquetación para ¿modernizar? su imagen. El caso más significativo ha sido el diario nacional El País, que en su afán de `renovar o morir´ se queda a espuertas de esta nueva era basada en lo visual. Y es que se olvida de evolucionar hacia el futuro y llena sus páginas de colorines varios, de pequeñas reformas en la tipografía de sus titulares y de redistribuir sus secciones. Algo que estaba ya inventado y que pasa tan desapercibido como nunca.

El cambio de imagen del diario nacional El País fue anunciado a bombo y platillo en todos los medios de comunicación con una campaña publicitaria repetitiva, visual, concreta y quizá algo falta de imaginación por parte de los responsables de publicidad y marketing del medio. Ese cambio de imagen se materializó el domingo 21 de octubre, y un día antes aparecía anunciado en formato noticia en la contraportada del propio periódico con el lema “Distinto, pero igual”.

Según sus directivos de planificación suponía un cambio de cara al futuro que mantenía el compromiso con la exigencia de calidad, independencia y valores; y una reconversión en su orientación, ahora dirigido a una sociedad diferente, transformada tras casi 31 años de vida del diario. La sociedad es cierto que ha evolucionado en estos años de bienestar social, pero el rotativo se quedó en el intento.

La cabecera por fin incorporaba la tilde que inexplicablemente le robó el medio impreso del Grupo Prisa a los españoles el 4 de mayo de 1976 alegando razones mil sin peso específico, y lo hace destacándola en exceso en color azul, algo que parece entrar en rivalidad con el acento en rojo del tabloide La Razón. Por otra parte, se modifica su antiguo lema “Diario independiente de la mañana” por el más integrador pero insípido “El periódico global en español”, en un nuevo afán por entrar en guerra con los continuos cambalaches que realiza en esta materia el diario El Mundo.

En su interior más de lo mismo, se mantienen estructuras y se reordenan las secciones en un equilibrio manido y muy esgrimido: primero Internacional, con una vocación global, después España y Economía, con información sobria, contundente y directa envuelta por crónicas, análisis y reportajes. En el meridiano del periódico ahora se sitúa la sección de Opinión, que se refuerza con nuevos espacios, y cerrando el groso Sociedad, Cultura, Deportes y una ridícula forma de cambiar la habitual sección denominada en la mayoría de los periódicos “Comunicación”, “Televisión” o ambas unidas, por un nombre inocuo: Pantallas. En definitiva, su diseño no aporta nada nuevo, incluso se podrían establecer algunos paralelismos con los periódicos del grupo Vocento.

La renovación también afecta a los suplementos del diario, remozado que ha sido encargado al diseñador Óscar Mariné, transformando Babelia, Domingo, y su revista El País Semanal. En los dos primeros casos se aporta un toque algo distintivo, sin más. En el caso de la revista dominical no se ha evolucionado, sino que han hecho como los cangrejos, convirtiéndola en una publicación tradicional, falta de color al ir todo el texto en negro, pesada y algo anacrónica. Según los encargados de planificación, se trataba de “fusionar el periodismo con mayúsculas, el espectáculo y la modernidad en un soporte fresco, innovador y sorprendente”. Estos confundieron los sinónimos con los antónimos de frescura e innovación, porque no se encuentran estas características por lado alguno, por mucho que se busque en su nueva edición.

Todo ello significa una declaración de intenciones equivocada de un conglomerado audiovisual como Prisa que ha acabado liderando en audiencias, oyentes y lectores en todos los soportes en que ha probado suerte. Pero en este punto se ha estrellado, al igual que lo hizo en su empecinamiento por servir contenidos bajo demanda en la edición digital de elpaís.com hasta fechas recientes, cuando los periódicos más importantes del mundo lo hacían como servicio gratuito, y así le ganó la partida hasta el diario El Mundo en su edición digital.

Se estrella al dar continuismo a una imagen desfasada a la que simplemente realiza un lavado de cara a cargo de “Chapuzas & Cia.” con coloretes y nuevas tipografías en sus titulares, algo que, en estos tiempos en que la imagen es protagonista vertebral de los medios de comunicación, puede pasar una factura muy alta al conglomerado del Grupo Prisa en el que es su baluarte y niño mimado, porque el tiempo dirá cuánto va a durar su rediseño, pero será ni mucho ni poco, sino todo lo contrario. Se equivocan sus directivos en dar continuidad a esta línea a la que envuelven con imaginerías artificiosas y absurda obstinación, porque ya lo dice su eslogan: “Distinto, pero igual”.

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.

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