Diferentes maneras de celebrar la llegada del Año Nuevo a lo largo del mundo

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4241246104_b5443fc2e3La celebración del Año Nuevo es una de las fiestas más antiguas y emocionantes, no importa el país del que seamos. El repicar de las campanas, los coches pitando y los gritos de pequeños y mayores reverberan por todo el mundo en este día tan especial.

La llegada del Año Nuevo es siempre un momento de entretenimiento, celebración y buenos propósitos, aunque nos encontremos en la fiesta más chic de la ciudad, o hayamos elegido pasarla con nuestros padres delante del televisor. Ya que es la fiesta que marca el inicio del nuevo año, se considera que es el momento perfecto para empezar desde cero y hacer una lista de buenos propósitos. Esta es la actitud a lo largo de todo el mundo: las personas deciden empezar el año con una actitud más positiva que la del año que dejan atrás. Sin embargo, es prácticamente lo único en común que tienen las miles de maneras diferentes de celebrar el nuevo año en cada país, ya que cada región tiene su manera de hacerlo.

Mientras que muchos estadounidenses celebran el Año Nuevo festejando hasta tarde la noche del 31 de diciembre y viendo el futbol americano rodeados de sus familiares, los chinos lo celebran varios días repartidos entre el 17 de enero y el 19 de febrero, con la llegada de la luna llena. Lo llaman Yuan Tan. Colocan farolillos en las calles para “iluminar” el camino hacia el nuevo año. También encienden bengalas para ahuyentar los malos espíritus que rondan la tierra en esos días, y sellan sus ventanas y puertas con papel para que no entren los demonios.

Los ingleses lo celebran en familia, con una gran cena que representa prosperidad. Los ciudadanos de Londres se reúnen a lo largo del Támesis para admirar el espectáculo de fuegos artificiales a las 12 de la noche. La tradición dicta que el primer hombre en entrar en una casa para dar suerte debe ser moreno y traer carbón y pan bajo el brazo. Desde 1873 Japón celebra el año nuevo siguiente el calendario gregoriano, como los países occidentales. Antes se regía por el calendario lunar chino. Cocinan muchos, hacer sonar las campanas de los templos 108 veces para ahuyentar al diablo y cuelgan cuerdas de esparto en las puertas de su casa para llamar a la buena suerte. Todo el mundo se viste con sus mejores galas, y los hogares se decoran con ramas de pino y bambú: los símbolos de una larga vida.

En Escocia, el Año Nuevo se llama Hogmanay. En los pueblos, prenden fuego a barriles de alquitrán y los empujan por las calles. Este rito simboliza la combustión del viejo año, que permite la entrada del nuevo. En Grecia, coincide con el Festival de San Basilio. Los niños dejan sus zapatos al lado del fuego en la noche del 31, con la esperanza de que San Basilio, conocido por su simpatía, los encuentre y los llene de regalos.

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Rosh Hashanah es el Año Nuevo de los judíos. Es un tiempo sagrado cuando reflexionan sobre lo que han hecho mal en el pasado y prometen ser mejores en el futuro. Las sinagogas ofrecen servicios religiosos especiales, a los niños se les regala ropa nueva, y se hornea pan tradicional. En marzo se celebra en Irán, junto al “bahar” o llegada de la primavera.

Nuestros vecinos en Francia se dedican a organizar grandes fiestas regadas de champán, y celebran en familia la Reveillon de Saint-Sylvestre. De lo más curioso es la tradición en Dinamarca de subirse a una silla y saltar cuando se hacen las doce… O la costumbre de coleccionar platos durante todo el año para tirarlos a la puerta principal de la casa. Cuantos más platos se rompan, más amigos vas a hacer este nuevo año. Da ganas probarlo.

Más espirituales son en Sri-Lanka, donde celebran Aluth Avurudhu a mediados de enero con la limpieza integral del hogar, el reforzamiento de lazos con la familia, preparación de platos purgativos y baños herbales. En India se celebra de miles de maneras diferentes, pero la mayoría canta, baila y hace ofrendas a los dioses. Consideran que la manera en la que pasan el primer día del año es como vivirán el resto del tiempo hasta el año siguiente.

En Australia, empiezan a festejar la noche del 31, con fuegos artificiales, pitos de coches, brindis. El día 1 lo dedican a estar con la familia de picnic en la playa. Los alemanes echan metal derrretido en agua para poder predecir el futuro según la forma que quede, y dejan un poco de comida de la cena en el plato hasta después de media noche para no pasar hambre el año próximo.

Mientras que los españoles nos comemos las 12 uvas, los portugueses las arrancan de un racimo para tener 12 meses de alegrías. También comparten tradiciones los países suramericanos, Holanda y Hungría,  quemando representaciones de demonios, árboles de Navidad y muñecos.

Esto son solo algunas de las infinitas maneras que tenemos de celebrar dejar atrás lo antiguo y abrir paso a lo nuevo. No importa la manera, lo importante es la compañía de los nuestros, los familiares y amigos con los queremos pasar la noche, el día de Año Nuevo y muchos años más. 

Imágenes cedidas por Fred_v y wobble_san

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