Diez razones para leer una historia memorable

0
145

El 5 de agosto de 2010 la mina de San José, en Copiapó (Chile) se derrumbó y atrapó a 33 trabajadores a más de 700 metros de profundidad, que no fueron rescatados hasta más de dos meses después. Y así nace “una historia memorable”: son las últimas palabras de Estamos bien en el refugio los 33, de Francisco Peregil.  A continuación, diez estupendos motivos para hacerse con este libro:

6256890415_355088c283_z

  1. -Libros del KO (visiten la web) es una editorial fantástica, que se propone “recuperar el libro como formato periodístico. Creemos en las grandes historias contadas a otro ritmo. Sin prisas, sin limitación de espacio, sin necesidad de consultar obsesivamente el reloj de la actualidad”. Estamos bien… es un ejemplo de ello.

  2. -El prólogo es de Javier Pérez de Albéniz, “El Descodificador”, quien ya desde el principio nos hace reparar en la nostalgia que produce pensar en el (buen) reportaje como género casi abocado a la extinción. El periodismo y la literatura son los mejores amantes del universo. 

-Una historia real es en muchas ocasiones la mejor base para la recreación literaria. Desde el memorable Las cenizas de Ángela hasta No sin mi hija, ¡Viven!, Paula o Hacia rutas salvajes… El mejor escritor se rinde ante la vida y debe, en ocasiones, guardar su ficción artificial para dejar que hablen los hechos de hoy, que son mucho más apasionantes

-No es una crónica de la desesperación. El título contribuye al enfoque de la obra: es el primer mensaje que llegó al exterior desde la mina de San José. Podían haber escrito cualquier mensaje al estilo náufrago, moribundo o torturado, pero mantuvieron la sangre fría y desarrollaron una fraternidad sin la cual la supervivencia habría sido cuestionable.

-Mantiene la tensión de principio a fin, literalmente. Impulsados por el deseo de saber cómo se las apañaron durante 69 días -17 de ellos sin ningún contacto con el mundo exterior-, atravesamos el interior de la mina hasta el Campamento Esperanza, cruzamos Chile, superamos las fronteras, nos metemos en televisores y diarios y nos ponemos al lado de todo el equipo que colaboró en el rescate de 33 hombres que no se plantearon perder la esperanza, pese a todo.

-No es una historia de superhéroes.
Es mejor: es una historia de superhombres. Este no es un ejemplo de superación ni una gesta admirable y contemporánea. Es un encuentro con la resiliencia en una situación límite. La misma que hizo sobreponerse a muchos supervivientes de campos de concentración y víctimas de experiencias traumáticas.

-Subraya la importancia de la psicología para la adaptación al medio, para nuestro día a día. Saber comunicar y manejar grupos es una tarea de la que no pueden encargarse todos los profesionales. Querer ayudar no basta para lograrlo. Los procesos psicológicos son imprevisibles: somos animales que, al vernos acorralados, podemos acabar con nuestra propia vida sin infligirnos daño físico alguno, tan sólo con nuestra cabeza: el peor efecto de la indefensión aprendida.

-Despierta los sentidos. Uno puede sentirse atrapado en las entrañas de un cerro, notar cómo cruje la mina a su alrededor, envolverse en la absoluta humedad, desesperarse en la oscuridad, vivir en primera persona el ascenso hacia la superficie…

-No asegura un final feliz, ni tiene ninguna moraleja, ni constituye un referente de coraje y autoayuda. Lo mejor de todo es que persigue el propósito revivir aquellas semanas que nos mantuvieron a muchos muy pendientes del televisor.

-Le da un repaso al periodismo. Porque las historias no se cuentan ni se ven igual desde fuera que desde dentro (de una mina). Y nunca mejor dicho.

La historia de los mineros de Copiapó, después de pasar por el negro sobre blanco, también será llevada al cine. De los entresijos no contados en periódicos (circunstancias familiares, tensiones, el día a día de los mineros, luces y sombras del rescate conocido como Operación San Lorenzo…) se encarga estupendamente Peregil en estas páginas. Pasen y lean.

Imagen: la nota que los mineros enviaron al exterior tras ser hallados con vida.

Dejar respuesta