Diane Arbus, a través de los ojos de Patricia Bosworth

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Diane Arbus. Una biografía recorre la vida y trabajo de una de las fotógrafas más importantes del siglo XX, que legó al arte imágenes tan extrañas como conmovedoras e inquietantes. En su meticuloso estudio, la periodista Patricia Bosworth hace un repaso de los avatares más importantes de la vida de esta artista, de tal modo que el libro se convierte en un imprescindible en las bibliotecas de los amantes de la fotografía. 

De naturaleza delicada, soñadora, melancólica y por encima de todo poseedora de una inteligencia superior a la media: así la recuerdan los personajes que pasan por estas páginas; sus hijas, amigos, modelos y demás personas con las que, en algún momento, tuvo contacto.

Diane  creció en un ambiente de riqueza, próspero y saludable; nunca padeció carencias. Tenía catorce años cuando conoció al gran amor de su vida, Allan Arbus, y este no fue sino el primero de los múltiples acontecimientos que marcarían su existencia de un modo irremediable.

Los Arbus se dedicaron durante mucho tiempo a la fotografía de moda. Allan, que en el fondo soñaba con ser actor, entendía su trabajo como un simple modo de ganarse la vida, pero Diane detestaba el mundo de los trajes y los abrigos de piel, las monótonas sesiones de fotos… y cada vez se sentía más atraída por la posibilidad de experimentar vivencias diferentes. Alentada por la fotógrafa Lisette Model entendió que solo había un modo de superar su recalcitrante timidez: colgarse una cámara al cuello y alejarse del cuarto oscuro de su propio piso.

Comenzó a conseguir encargos (por ejemplo, colaboró con Esquire, Harper’s Bazaar, The Sunday Times) y a dedicarse a lo que le demandaba su intuición, su sentido artístico: deambular por su Nueva York natal, de día y sobre todo de noche, vagando por cafés, estaciones de metro, plazas y parques; comenzaron así sus encuentros con personajes estrafalarios, marginales y desarraigados.  Jorobados, tullidos, tetrapléjicos, prostitutas, criaturas de circo, retrasados mentales, mendigos, transexuales, hermafroditas, nudistas… a Diane Arbus se la conoció, posteriormente, como “la fotógrafa de lo extraño” (en los 60 ya expuso en el MoMA). 

Pese a ello, nunca disfrutó el reconocimiento. Las fuertes depresiones -que padeció toda su vida sin que nada ni nadie pudieran sacarla de los estados de desesperación en que caía-, el terrible miedo a envejecer y dos episodios de hepatitis marcaron su declive. Cuando solo contaba 48 años, sin ánimo para recobrar el aliento y empezar de nuevo, Diane se rindió y se intoxicó con barbitúricos. Sin duda, es este un estupendo y riguroso trabajo para acercarnos al alma de una fotógrafa tan frágil como poderosa.

La reseña completa de la autora se puede leer aquí.

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