Día muerto

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Las hazañas verbales provocan temblores divinos,
un consuelo eterno de una ausencia sin fondo.
En ti la naturaleza provoca placeres vespertinos,
y no doy contigo, aún a tu señal no respondo. 

La noche es profunda y grande, grande como la vida,
que rápido se escapa cuan gaviota en resuello.
El ron por las venas viaja sin reposo en la ida,
como recuerdo de besos que desnudan tu cuello. 

Es este recuerdo ingrato que vivir poco provoca,
como las dudas inquietantes que lejanas se hacen ceniza.
Viaja dispersa y unida, sin alma hacia tu boca,
alejando tu silueta del horizonte y llevándote con la brisa. 

Fuente de la imagen:
http//www.periosia.com

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