Después de la tormenta… Llega la euforia

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El equipo blanco ha saldado su semana más importante de lo que llevamos de temporada de la mejor manera posible, venciendo al Power Electronics Valencia en los cuartos de final de la Euroliga y al FC Barcelona en la Liga regular española, eliminando de un plumazo todas las dudas que se habían difundido sobre el equipo. Y todo esto ha surgido justo después de que el técnico Ettore Messina dimitiese y se produjese un enorme revuelo en la entidad.

El Real Madrid de baloncesto se ha resarcido de su peor situación desde que comenzase el “proyecto Messina” en el mejor momento de la temporada, lo que le ha permitido clasificarse para la Final Four de la Euroliga y derrotar a su gran rival, el Barça, equipo al que no ganaba en la Liga ACB desde hace tres temporadas. Era su gran prueba de fuego ya que el plan comenzó a desmantelarse desde el momento en el que el máximo responsable de reconducir la trayectoria blanca abandonase el barco.

Todo comenzó el pasado jueves, donde el Real Madrid tenía una cita importante con la historia, meterse en la Final Four de la máxima competición europea, clasificación que no lograba desde hacía 15 años. El rival, un Power Electronics que está viviendo un renacimiento desde que llegase al banquillo el veterano Svetislav Pesic quien ha situado al equipo entre los más grandes de Europa. Aunque los valencianos contaban con la desventaja del factor campo, muchos auguraban la eliminación de los blancos por la falta de experiencia de su entrenador como líder y por la juventud de sus jugadores.

La Caja Mágica quería ser el elemento decisorio y por primera vez se llenó para ver un partido del conjunto blanco. Los de Molin querían agradecer a la afición su apoyo y devolver al Real Madrid al lugar donde siempre ha debido estar, entre las principales potencias del continente. La misión era complicada ya que el Real Madrid estaba físicamente muy tocado, con Llull con problemas musculares y Sergio Rodríguez sin poder participar en toda la eliminatoria, lo que hacía que la rotación exterior se quedara muy corta.

El partido comenzó con claro dominio valenciano, aprovechando las ventajas que producía Omar Cook jugando el pick and roll con Javtokas y Savanovic. Los visitantes se fueron rápidamente en el marcador, obteniendo una ventaja de 10 puntos en apenas cinco minutos. Un tiempo muerto del entrenador italiano hizo reaccionar al Real Madrid, y a base de un juego más de equipo con una rotación más rápida del balón, se acercaron en el marcador llegando al descanso con una pequeña ventaja para los valencianos (40-42).

Tras el paso por los vestuarios, ambos equipos incrementaron su dureza defensiva, que junto a los nervios por lo que se estaban jugando, dejó un segundo tiempo poco vistoso en ataque y con una anotación muy baja (26-16 fue el parcial de los dos últimos cuartos). El Real Madrid fue el que salió más enchufado en el tercer cuarto y el que empezó a coger pequeñas rentas que le daban una mayor seguridad y confianza. Por el contrario, los del Power no supieron controlar sus nervios, lo que les llevó a cometer varias pérdidas de balón y a irse alejando poco a poco en el marcador. En el último cuarto, ante los fallos en los tiros de ambos conjuntos, fue el Real Madrid el que salió victorioso ya que su poder en los rebotes ofensivos le permitió tener más posesiones de balón y jugar con el marcador a su favor. La alegría de la afición y de los jugadores se vio reflejada en el campo y se notaba como una enorme tensión, una cadena que oprimía a los jugadores, se liberaba.

Con la resaca aún de la celebración, el Real Madrid tenía otro gran compromiso, recibir a su máximo rival. Para la ocasión, la Caja Mágica se volvió a llenar con sed de venganza de los últimos enfrentamientos. No había mejor situación para recibir al enemigo, al que tanto ha deteriorado la imagen del conjunto blanco con sus palizas y humillaciones. El FC Barcelona llegaba sin su estrella, Juan Carlos Navarro y sin el jugador que más daño les hizo la temporada pasada, Pete Mickeal, por lo que el Real Madrid no debía dejar escapar la oportunidad.

Y los blancos salieron haciendo uno de los mejores arranques de partido de toda la temporada, dominando tanto en el juego interior, como en el acierto desde la línea exterior. Rápidamente se fueron con una ventaja de 10 puntos, lo que hizo a Xavi Pascual pedir un tiempo muerto para exigir mayor agresividad a sus jugadores. Con las primeras rotaciones, el Real Madrid empezó a perder efectividad en ataque lo que permitió a los barcelonistas igualar el encuentro. Sin embargo, un gran Llull y Carlos Suárez volvieron a distanciar el marcador consiguiendo una ventaja de 7 puntos antes del descanso.

Los blaugranas no iban a rendirse tan fácilmente, y comenzaron a aprovechar las ventajas de Lorbek al poste frente a Felipe Reyes y a ser más agresivos en ataque para conseguir tiros libres que fue lo que les hizo conseguir sus primeras ventajas en el partido. Añadiendo a esta recuperación culé la lesión de Llull al final del tercer periodo, los madridistas empezaban a tener graves problemas para llevarse la victoria.

El final del periodo reglamentario estuvo dominado por los aciertos de Anderson, que llevaba un partido nefasto, y por el rebote ofensivo del Real Madrid, su mejor arma en esta fase de la temporada. A falta de 13 segundos los visitantes ganaban 62-64, pero un gran pase de Prigioni a la continuación de Tomic le permitió empatar el partido a falta de 7 segundos. Una defensa blanca muy agresiva, provocó el fallo de Vázquez en el último lanzamiento, lo que llevó el partido a la prórroga. En el tiempo extra, ambos conjuntos se intercambiaron canastas y fallos. Fue en el último minuto donde se resolvió el encuentro, el FC Barcelona perdió dos balones en los últimos ataques, lo que aprovechó el Real Madrid para llevarse el triunfo desde la línea personal.

Con esta victoria, el Real Madrid ha logrado la mejor semana desde que comenzase el proyecto Messina, lo cual hace reflexionar sobre la decisión del italiano de abandonar el equipo. El laureado técnico estaba convencido que su papel en el Real Madrid ya había terminado y que lo mejor era dejar su puesto a disposición de otro entrenador que consiguiese recuperar psicológicamente a jugadores como Reyes, Tucker o Sergio Rodríguez. Y en el poco tiempo que lleva Molin en el cargo, se ha podido visualizar una aparente mayor unión entre los jugadores, bien liderados por el veterano Pablo Prigioni, que está viviendo una nueva juventud. Messina fue todo un caballero al dejar algo en lo que había perdido la confianza y el proyecto ha mostrado ser más fuerte que la sombra del maestro.

 

FUENTES DEL TEXTO:

Elaboración propia

FUENTES DE LAS IMÁGENES:

www.acb.com

 

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