Despotismo y spots

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Me cuentan que la situación en la redacción de Telemadrid es francamente compleja. El componente ideológico está jugando un papel importante y existe una falta de compañerismo por esas diferencias en los planteamientos políticos. Esa recurrente palabra, crispación, parece haber alcanzado a los trabajadores de la cadena madrileña. Esta desagradable situación, en la que la actividad periodística se ve claramente mermada, se debe a la práctica de la manipulación informativa, habitual desde la llegada de Esperanza Aguirre a la presidencia de la Comunidad y, por ende, al control del ente público.

Titulares cambiados total o parcialmente, noticias revisadas y orientadas a los intereses del partido, reportajes sectarios, consignas sobre “dar cera a Zapatero”, especiales informativos que alientan teorías conspirativas sobre el 11-M o el carácter festivo con que fueron seguidas las diferentes manifestaciones del PP y de la AVT contra el gobierno, son algunos de los ejemplos de la línea informativa que sigue Telemadrid bajo el mando de la condesa consorte de Murillo. Después de diversos paros y huelgas para reivindicar la transparencia informativa,  algunos trabajadores, desalentados por la situación que viven, decidieron crear un partido político: Salvemos Telemadrid. Su petición de respeto por la libertad creativa de los periodistas, por la pluralidad informativa y contra la manipulación, ha llegado al Parlamento Europeo, que ha admitido a tramite la denuncia.

Es lo nunca visto, una vergüenza para los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, un agravio para los empleados de la cadena, que no olvidemos que es pública; un menosprecio de los derechos humanos. Mi confidente, ha durado tres semanas allí. A él no le interesa la política, no defiende especialmente la toma de decisiones del gobierno Zapatero, incluso podría comulgar con los planteamientos neoliberales de doña Espe, pero sintió una gran falta de respeto hacia su trabajo, un menoscabo de una profesión que lleva luchando siglos por emanciparse del control estatal.

Y ahora encima la campaña electoral. Al menos hemos sido testigos recientemente de una situación que podríamos calificar de cómica, el nuevo spot de la cadena: “Espejo de lo que somos”. Ya saben lo que resulta de separar la pe y la jo de espejo y juntarla con la preposición que le sigue. Gracioso juego de palabras que define perfectamente el gobierno regional de la Aguirre y que, sin embargo, no hará variar la situación de la cadena que maneja. Lo peor es que los profesionales de Telemadrid tendrán que aguantar una presión aún mayor, si el 27 de mayo los madrileños vuelven a dar su confianza a la actual presidenta. Espero no ser gafe. Por si acaso, tocaré madera.

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