Desencuentros en el XVI Laboratorio de Periodismo de la APM

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La Asociación de la Prensa de Madrid acogió durante la jornada de ayer el XVI Laboratorio de periodismo, el cual versó sobre los estudios de la rama de Ciencias de la Información y la grave crisis que enfrenta el sector en la actualidad. El debate originó un enfrentamiento de posturas nada indiferentes para periodistas y estudiantes, quienes alzaron la voz para reivindicar su apuesta por el Periodismo ante la mirada de los ponentes invitados.

Mesa de debate en el XVI Laboratorio de Periodismo.
Mesa de debate en el XVI Laboratorio de Periodismo.

Mientras algunos estudiantes de Periodismo cursaban sus materias en las aulas de la facultad, el salón de actos de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) acogía un infinito debate acerca de la adecuación de los planes de estudios al mercado laboral, motivado por el artículo Lectura crítica de los estudios universitarios de periodismo firmado por Carlos Díaz Güell. El vicesecretario de la APM, Nemesio Rodríguez, se encargó de moderar la compleja mesa donde intervinieron uno a uno los ponentes invitados: María del Carmen Pérez de Armiñán, decana de la facultad de Ciencias de la información de la UCM; Carlos Díaz Guell, ex decano de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad SEK; Ángel Rubio, profesor de Historia de la Comunicación y el Periodismo; Fernando Juan González Urbaneja, ex decano de la facultad de Comunicación de la Universidad Antonio Nebrija, y Felipe Sahagún, profesor titular de Relaciones Internacionales.

En apenas quince minutos, la polémica estaba servida. El citado artículo que analiza los estudios de Periodismo en España, que para datos concretos se centra en la U. Complutense de Madrid, no podía ser tomado como otro informe más de datos relevantes. Algunos de los ponentes, ilustres personalidades del mundo del Periodismo, citados directa o indirectamente en dicho artículo, mostraban opiniones adversas y algún que otro punto de encuentro con su autor, que tuvo ocasión de refrendar lo escrito y traer a colación una pregunta que se le plantea con el 40 aniversario de la UCM: “¿Qué le está pasando a esta profesión después de 40 años?”. Para Mª del Carmen Pérez de Armiñán “el artículo destina amargor”, e invita al ex decano a contrastar fuentes. Algunas de las citas seleccionadas, como la ya conocida “estudia una carrera de verdad” son replicadas por la decana: “Esa frase me retrotrae a la prehistoria. Yo me encuentro con familias que lloran porque sus hijos no pueden hacer lo que quieren”.

El artículo hace hincapié en las exigencias del mercado laboral, la posible existencia de materias irrelevantes, el exceso de profesores que no pertenecen al mundo propio del periodismo, y la continua lucha entre facultades y empresas, ¿de quién es la culpa? Mientras 3000 estudiantes se licencian anualmente según el Informe Anual de la Prensa, los grandes grupos mediáticos absorben menos de 600 periodistas, aunque no existen cifras que lo avalen. De cualquier forma, los datos podrían sesgar la información, dado que tenemos periodistas trabajando por cuenta propia o en otros medios que no aparecen reflejados en el Informe.

Si el artículo destina amargor, los alumnos de Periodismo rezuman desánimo. Para el profesor Ángel Rubio, el cuerpo de docentes se enfrenta a un nuevo papel, el de “motivadores”, una tarea para la que no están preparados ni preparadas. Estas aseveraciones se unían a un debate oportuno: “¿Es la facultad la que da la espalda al periodismo real?, ¿hasta qué punto el periodismo dice a la facultad qué formación, perfiles demanda? Esto no nos llega”. Decana y profesor coinciden con las palabras de Carmen del Riego: “Somos tan raros los periodistas que somos la única profesión que pone en cuestión a lo que se dedica”. Asimismo, aconseja a los periodistas que se tomen el tiempo necesario para aplicar los conocimientos adquiridos, en lugar de pensar que están perdiendo el tiempo.

Las palabras de Felipe Sahagún, profesor de RRII en la UCM, también fueron cercanas y alentadoras, quien aprovechó su intervención para difundir las opiniones de sus alumnos acerca de la elección de la carrera. En la primera clase del curso, y aprovechando la escena de una película, Sahagún preguntó a sus estudiantes por qué estaban en la facultad. 150 respuestas en su poder podían acercarnos a la situación de quienes hoy son los únicos protagonistas. Podía imaginarse cómo alguna de las seleccionadas ahogaba la garganta de los allí presentes.

“TEnía muchas opciones, pero elegí ésta porque me parece interesante y me apetecía probarlo. Había pensado estudiar para físico, física, y así ayudar a cambiar el mundo. Pero, al final, si todo sale bien, seré periodista. E intentaré cambiar el mundo de otra manera”.

La intervención de Urbaneja fue concisa y clara, sentenciando que lo que estaba sobre la mesa se remontaba a tiempos pasados. El mismo debate que resolvía con las siguientes ideas: “Carlos ha tirado una piedra y ha pegado fuerte. Pero es un punto de partida para debatir muchas cosas”. Para quien fue presidente de la APM y de la FAPE,  hoy por hoy vamos hacia el desastre, pero podríamos ir hacia la excelencia, hacia la calidad.

Durante la intervención de Carlos Díaz Güell.
Durante la intervención de Carlos Díaz Güell.

En el año 2011, a raíz de un artículo de Maruja Torres, estudiantes de Periodismo de entonces pudimos comprender a través de palabras externas que estábamos faltos de “maestros/as”, de personas que traten a sus alumnos y a sus alumnas como seres pensantes que son, no cerebros de apuntes memorizados, ni máquinas de hacer dinero. “Aquél hombre o aquella mujer que te devuelve lo que escribes y te exige más, aquellos y aquellas que te enseñan cómo hacerlo”. Imprescindible figura en Universidades y redacciones; y, muchas veces, ausencia de la misma en cada una de ellas, más en la segunda que en la primera si no eres la excepción que cumple la regla.

Posturas enfrentadas, la situación actual y la opinión de los estudiantes 

En uno de los laboratorios de periodismo más polémicos, alumnas y alumnos también pudieron debatir y expresar sus opiniones sobre los planes de estudios actuales y el futuro de esta profesión.

¿Está la universidad formando a periodistas teniendo en cuenta las necesidades de las empresas? ¿Tienen las empresas en cuenta lo que ocurre en las facultades? ¿Es el periodismo una carrera “de verdad”? Durante muchos años se consideró que el buen periodista era el que sabía un poco de todo y podía hablar sobre cualquier tema, ahora, además, se exige que los periodistas estén especializados y sepan, sobre todo, profundizar en un tema concreto y trasladar un tipo de información especializada a un público más amplio. En este sentido, en el debate se planteó si la carrera de Periodismo proporciona realmente una clara vía de especialización antes de acceder a estudios de Máster o, por el contrario, la carrera de Periodismo es ‘un cajón de sastre’ donde cabe casi cualquier cosa.

Mientras unos destacaban que no es necesario pasar por las aulas de la Universidad para formarse como periodista e incluso que era mejor contratar a personas que viniesen de cualquier otra especialidad que no fuese periodismo porque estaban “mejor y más formadas”, otros sostuvieron la importancia que tienen las facultades en la formación de los alumnos: “mi primer Redactor jefe me dijo que olvidara todo lo que había aprendido en la Universidad, menos mal que no le hice caso (…) Sigo valorando todos y cada uno de los conocimientos que adquirí en la facultad”, explicaba el profesor de la Universidad Complutense Ángel L. Rubio.

Otros profesores también destacaron la importancia de los estudios de periodismo y el papel que ejercen en la formación de futuros profesionales. Aunque muchos estaban de acuerdo en que el periodista termina de formarse en los medios de comunicación, coincidían en que no se puede entrar en un medio sin haber adquirido unos conocimientos previos. En este sentido, uno de los asistentes destacó que cuando comenzó a trabajar en empresas periodísticas se tuvo que enfrentar a cuestiones para las que no estaba preparado.

LABAPM (3)También hubo voces en contra de esta postura que aseguraron que es mejor contratar a profesionales que vienen de otras áreas diferentes a la periodística y que tienen unos conocimientos más específicos. En este punto, una asistente y licenciada en Periodismo intervino para criticar estas palabras y explicó entre lágrimas lo mucho que había sufrido para conseguir sacar su carrera de Periodismo, las ganas e ilusión que tienen los estudiantes que acceden a esta carrera y lo mucho que trabajan y luchan para lograrlo.

Por otro lado, algunos alumnos criticaron la falta de prácticas que se ofrecen en la Universidad y el programa obsoleto de algunas asignaturas, poniendo como ejemplo aquellas materias en las que se siguen empleando materiales que ya no se utilizan, como los ‘tipómetros’, o en las que las nuevas tecnologías no hacen acto de presencia. Un alumno que provenía de las aulas de medicina, explicaba lo desorientado que se sentía cuando empezó a trabajar en un hospital y recordaba las palabras de la doctora que estaba a su lado: “lo importante es que sepas lo que es un ‘soplo sistólico’ y cómo se trata, ya aprenderás a identificarlo”. Esto mismo se podría extrapolar al periodismo: lo importante es conseguir las herramientas y los conocimientos suficientes para después aprender a ponerlos en práctica poco a poco. En este sentido, sí que se habló de la necesidad de mejorar la formación práctica de alumnas y alumnos, incorporando, por ejemplo, más conocimientos tecnológicos o del día a día de un medio de comunicación.

Las voces y opiniones fueron dispares en un debate muy intenso y acalorado. Parece claro que los periodistas necesitan algún tipo de formación universitaria, aunque ésta debe mejorarse, y los planes de estudios deberían adecuarse a las necesidades actuales de los estudiantes. Quizás cabría preguntarse en qué medida la Universidad está beneficiando y aportando conocimientos útiles a los futuros periodistas y si no es así replantearse por qué. Quizás sea momento de hacer autocrítica y ver de qué forma podemos nosotras y nosotros cambiar las cosas. Y, quizás, también sea momento de que las propias empresas periodísticas se planteen qué medidas están adoptando para ayudar a los futuros profesionales, por ejemplo, fomentando la contratación de personas tituladas en Periodismo y no aprovechándose de la figura del becario que en muchas ocasiones reemplaza a profesionales formados.

Fotografía: Laura Martínez

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