Desde Australia con amor

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El Orica GreenEdge fue el inesperado vencedor de la contrarreloj por equipos del Tour de Francia que se disputó en Niza. La etapa no deparó diferencias significativas entre los conjuntos de los favoritos: no resultó decisiva y fue un sencillo paseo para el lucimiento de los grandes rodadores de la carrera. Simon Gerrans es el nuevo líder; Alberto Contador, sin evidentes dificultades, apenas cedió tiempo con Chris Froome.

25 kilómetros rodeando la ciudad costera, un viaje corto que había de llevar a los corredores casi desde la arena de playa del elegante refugio estival hasta las afueras de la localidad donde nació Giuseppe Garibaldi, el militar unificador de Italia. La serpiente multicolor paseó brava por la urbe enclavada en la Costa Azul, volando cerca de los parajes que inspiraron a Henri Matisse, el artista que miró al sol para pintar hermosos paisajes repletos de luz. Tradicional meta ciclista que acoge la llegada de la París-Niza, la competición de una semana que se disputa a caballo entre el final del invierno y el inicio de la primavera.

Un paisaje puramente mediterráneo; una etapa diseñada sobre un trazado cómodo, veloz. La jornada más esperada de los primeros días de carrera terminó sin ninguna diferencia reveladora entre las escuadras de los favoritos. El recorrido, escaso de kilometraje y sin dificultades que jalonasen el trazado, y unos protagonistas henchidos con la fuerza propia de quienes se encuentran solo en el cuarto día de competición –y no han recibido castigo que les quite un ápice de potencia–, fueron los ingredientes que no dejaron que la primera jornada que se proyectaba como de cierta entidad finalizase con sorpresas. Día sin pólvora real, solo fuegos de artificio.

El Orica GreenEdge celebra su victoria en la CRE de Niza. Foto: ASO (letour.fr)
El Orica GreenEdge celebra su victoria en la CRE de Niza. Foto: ASO (letour.fr)

Orica GreenEdge, equipo australiano que está protagonizando la carrera (desde que su autobús se atascó en la meta en la primera etapa hasta la victoria al sprint de Simon Gerrans en la jornada que ponía punto y final al tríptico por Córcega) se llevó la victoria en la prueba cronometrada (25m 56s). Debutó el pasado 2012 y se perfila como uno de los equipos con mejor futuro del pelotón internacional para los próximos años. El conjunto ciclista profesional es otro de los puntales de un deporte, el australiano, que terminó de despuntar después de la celebración de los Juegos Olímpicos de Sidney en el año 2000.

Segundo en la etapa fue el Omega Pharma-Quick Step (25m 57s), tercero el Sky de Chris Froome (25m 59s) y cuarto el Saxo-Tinkoff de Alberto Contador (26m 05s). En menos de diez segundos acabaron cuatro equipos. Ninguno de los favoritos terminó lastrado por una mala jornada. Muy lejos quedan aquellas pruebas que superaban el medio centenar de kilómetros sobre asfaltos complicados y con alguna tachuela en medio del recorrido. Muy lejos las diferencias que se establecían entre los candidatos a la victoria. La agradable monotonía del Tour también sirve de coartada para recortar distancia en las etapas de lucha contra el reloj.  El Tour y un planteamiento de carrera siempre reconocible.

Combate nulo en Niza. Historia escrita con minúsculas, la que protagonizaron un grupo de australianos con uno de ellos de amarillo. Se mantiene el compás de espera para los próximos días, calma tensa para un pelotón preocupado por esquivar rotondas, resaltos y afiladores. La transición hacia la competición real terminará el sábado. Las estribaciones pirenaicas acogerán la primera jornada de relieve de la carrera. Cerca de la frontera española, se aguarda que los protagonistas sean los habituales. Seis segundos, favorables para el ciclista del origen keniata, separan a Contador de Froome.

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