Descubre el restaurante Rustika Casa Ángel: estilo, calidad y buen ambiente

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Hace unos días fue 14 de febrero, fecha conocida mundialmente como “San Valentín”. El día del amor, del romanticismo… pero también de la amistad. Casualmente, había venido un amigo de Londres al que no veía hacía varios meses y qué mejor circunstancia que ésa para llevarle a cenar. Fuimos a un restaurante ubicado en el corazón de Malasaña, “Rustika Casa Ángel”, un lugar estupendo tanto en la calidad de la cocina como en el servicio. ¿Te atreves a acompañarnos en nuestra aventura?

¡Qué suerte vivir en Madrid! Y es que, en la capital, existen muchos lugares diferentes donde disfrutar de una agradable velada. Además, buscando en Internet resulta muy fácil y económico encontrar el restaurante adecuado, pudiendo disfrutar de muchas ventajas como promociones y descuentos. Decidí buscar en “eltenedor.es”, una página especializada que recoge los mejores restaurantes de España. Había varias posibilidades interesantes y me decidí por “Rustika Casa Ángel” que ofrecía un menú de San Valentín a muy buen precio. El tipo de cocina, clasificado como moderno-fusión despertó mi curiosidad y me pareció que algo diferente era apropiado para la ocasión.

Reservé fácilmente desde la página web y a las nueve en punto entramos por la puerta del restaurante. Nos atendió un simpático camarero y nos acompañó a la mesa. El lugar era realmente espectacular. El local estaba dividido en varias salas temáticas “Arabia”, “Mar”, “África” y “Oriente” cada una decorada de acuerdo a un estilo y, además, de forma muy original y cuidada. Nuestra mesa estaba en la zona “Mar” y, a un lado, una gran red de pesca colgaba de un biombo separándonos de “África”.

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El ambiente era tranquilo y muy agradable. La luz tenue y el hilo musical completaban los detalles de lo que sería, una excelente y complaciente cena. El menú incluía un primero y un postre para compartir, un segundo para cada uno y una botella de Rioja. Podíamos escoger cualquier plato de la carta (excepto el entrecot), y la verdad, todos parecían muy apetecibles. Los platos, igual que las estancias, estaban divididos en grupos temáticos “sabores del Desierto”, “sabores del Mar”, “Sabores de África” y “sabores de Oriente” ofreciendo una pequeña muestra de cada variedad gastronómica con un toque de cocina moderna.

Después de pensar un rato, pues todos los platos reunían combinaciones muy interesantes, nos decidimos. Pedimos para compartir los tres platos principales, la mejor opción si lo que quieres es probar un poco de todo y descubrir sabores nuevos. Elegimos, para empezar, una deliciosa ensalada egipcia con lechugas variadas, canónigos, berenjena, calabaza y frutos secos, aderezado con salsa tahina de sésamo. Ligera, diferente y con una elegante presentación. Para continuar pedimos un plato llamado “Azideti” de la sección africana, que combina pollo, crema de cacahuete, tomate, nata y arroz. Yo diría que fue el más rico de los tres, la crema de cacahuete aportaba un sabor exquisito. Como último plato principal pedimos “Pollo Sáhara” con salsa de tomate a la naranja con puré y dátiles. Dulce y cítrico, una buena combinación con un sabor espectacular.

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Pues bien, hicimos honor al eslogan del restaurante “Saborea el mundo” porque probamos una muestra de cada variedad gastronómica. Para terminar, entre una selección de postres caseros, elegimos la tarta de queso. Estaba buenísima, no sé de qué región del mundo vendría pero si no fuera porque estábamos llenos hubiésemos pedido una más.

El vino ya estaba en las últimas y apenas quedaba un bocado de la tarta cuando llegó el camarero. -¿Qué tal ha ido la cena? Instantes después nos trajo unos cócteles de fresa de invitación, con un color rosa intenso y bastante empalagosos, pero muy adecuados para la ocasión. Cuando terminamos, nos despedimos agradecidos y salimos del restaurante. Estábamos comentando lo bien que había estado la cena y salió uno de los camareros corriendo… -¡Feliz San Valentín! Nos dijo. Y me entregó un gran lirio amarillo con una sonrisa.

Un gran restaurante. Buen ambiente, bien decorado y cocina diferente y sabrosa. A lo que hay que añadir, precio asequible y una muy buena atención y amabilidad de los camareros. ¿Qué más se puede pedir?

Si estáis pensando en sorprender a algún amigo o a vuestra pareja, reservad en “Rustika Casa Ángel”. ¡No os arrepentiréis!

 

Fuente de la fotografía: www.casa-angel.es

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