Describir el mundo: diarios de navegantes y exploradores

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GeoPlaneta

«Un paseo visual por el descubrimiento del mundo» se podría titular la obra que hoy reseñamos. Después de mostrarnos los recorridos por diferentes lugares de África, Asia y América en la obra de Huw Lewis-Jones y Kari Herbert Exploradores: Cuadernos de viaje y aventura (octubre de 2016, ver booktrail), GeoPlaneta ha publicado la traducción de la nueva obra de Lewis-Jones titulada Navegantes: Diarios y cuadernos de bitácora (septiembre de 2019), aparecida hace apenas unos meses antes en inglés (The Sea Journal: Seafarers’ Sketchbooks, Thames & Hudson, mayo de 2019).

No es de extrañar que se haya traducido tan pronto, pues es innegable la calidad y belleza de la obra: esto le ha dado un éxito inmediato en todas las lenguas en las que han aparecido, no solo en inglés, la lengua original (Explorers’ Sketchbooks: The Art of Discovery & Adventure), sino también en francés (Carnets d’explorateurs), alemán (Kosmos großer Entdecker: Leben, Skizzen und Notizen) y, ahora, español.

Una y otra —Exploradores, Navegantes— tienen una metodología común y se complementan: describen brevemente algunos de los diarios de exploradores por mar y por tierra conservados en bibliotecas y archivos de todo el mundo y recogen, mediante las ilustraciones, algunas de sus más bellas páginas, en un trabajo editorial excelente.

Nos encontramos así 70 diarios de exploradores en el primer volumen y 61 diarios de navegantes en el segundo. Los hay de todas épocas: en el de Exploradores, desde las anotaciones de David Livingstone en su viaje por África y los dibujos de Howard Carter al descubrir la tumba de Tutankamón al diario de Laponia de Carl Linneo, el viaje en trineo por Alaska de Rasmussen y el cuaderno del Polo Sur de Amundsen; en el de Navegantes, desde la expedición de Vasco da Gama de 1497 y la de Magallanes y Elcano de 1519-1522 (con la narración de sucesos conservada en el diario de Pigafetta) hasta Peter Blake (1948-2001), que circunnavegó el globo en 74 días. En medio encontramos otros muchos exploradores y navegantes en el sentido más amplio de la palabra, como los piratas Francis Drake o Henry Sharp, que atacaron los dominios españoles y les robaron tesoros e información sobre derroteros y fondeaderos; cazadores de ballenas como Aaron Cushman (1800-1856); holandeses como Adriaen Coenen (1514-1587) —autor de un bello Libro de los peces (Visboek)— y hasta el diario de un mayordomo, Charles Benson (1830-1881). Una gran parte de los diarios de navegantes son, lógicamente, del siglo XVIII, momento de las grandes expediciones oceánicas europeas. No obstante, también se recogen escritos de otras culturas, como los del chino Zheng He (1371-1435), que navegó por el océano Índico y las costas orientales de África, y el famoso mapa del turco Piri Reis.

GeoPlaneta
Imagen: diarios de Mariwether y William Clark. Fuente: Exploradores, GeoPlaneta, p. 151

Índice

Indígenas
Arriba: índices de las dos obras. Abajo, izqda., imágenes de los indígenas del estrecho de Bering; dcha., indios de California, dibujados por Louis Choris (1795-1828). Fuente: Navegantes, GeoPlaneta

Las dos obras prestan también la atención debida a las mujeres e incluyen así, en Navegantes, los diarios de Jeanne Baret, polizona en la expedición de Louis-Antoine de Bougainville, y de Rose de Frecynet, en la expedición Urania. También los relatos de otras, como el viaje a bordo del Sunbeam por Annie Brassey, las anotaciones de Gloria Hollister para la Bermuda Oceanographic Expedition y los dibujos de los peces abisales de Else Bostelmann tras sus inmersiones en batisfera.

Decíamos que tanto el volumen de Exploradores como el de Navegantes se complementan, y esto es patente en los casos de  los diarios de Charles Darwin (Beagle) y James Cook, que están incluidos en Exploradores, así como los dibujos de Sydney Parkinson, y no en Navegantes,  aunque en este también se dan capítulos específicos para los diarios de otros oficiales que acompañaron a Cook como los de William Bligh y Joseph Gilbert.

Como en otras obras anglosajonas, es patente el sesgo a favor de lo inglés: del elenco de autores incluidos en Navegantes, no llega a la docena los de otras nacionalidades; en Exploradores la proporción es incluso menor. En Navegantes solo se incluye un diario de un autor español, Tomás de Suría (parte de la expedición Malaspina del siglo XVIII), a pesar de existir otros muchos españoles que realizaron labores importantes (como Jorge Juan, Bodega y Quadra) o pasaron por regiones del Pacífico y del Noroeste de América antes que ingleses y franceses (como la isla de Pascua o las islas de la Micronesia y Polinesia; véase el excelente Atlas de los exploradores españoles de la Sociedad Geográfica Española, también publicada por GeoPlaneta). Del mismo modo ocurre con los navegantes franceses, alemanes o rusos, muy poco representados, a pesar de las muchas expediciones que realizaron y de su importancia (como la circunnavegación de Adam Krusenstern y Georg Langsdorff). Dentro de la obra Expediciones también hay carencias en este sentido, con muchos autores anglosajones y pocos de otras naciones: las grandes expediciones botánicas de la corona hispánica por Sudamérica —como la de Félix de Azara, Mutis, etc.— no se señalan o pasan desapercibidas (deberíamos hacer una obra similar, pero con los documentos españoles). Y del mismo modo podrían añadirse los relatos impresos de otros muchos autores a esos otros diarios manuscritos, como por ejemplo los diarios de Colón o las cartas de Américo Vespucio.

Esto nos lleva al criterio de selección de los contenidos, dependiente de los permisos de reproducción de los materiales de distintos archivos, fundamentalmente ingleses (The National Archives, National Martime Museum de Greenwich y la British Library), australianos (Australian National Maritime Museum, National Library of Australia —para ciertos manuscritos de Cook y otros oficiales de sus viajes—) y estadounidenses/canadienses (como la Western Americana Collection de la Beinecke Library, Yale University y el Vancouver Maritime Museum, principalmente), pero no de otras muchas naciones: no se citan los archivos españoles, rusos ni hispanoamericanos.

En cuanto a la ordenación, las obras parecen dirigidas a dejar sumergirse en sus contenidos sin un orden concreto: no es una historia de los descubrimientos geográficos o de la navegación ni las obras están ordenadas cronológicamente o por regiones descubiertas, solo unos breves apartados temáticos parecen agrupar ciertos autores. Sin embargo, quizá esto haya sido voluntario: el lector podrá pasear por las páginas como hicieron los exploradores de otras épocas por las diferentes regiones del planeta, sin saber qué se iban a encontrar.

Personalmente, creo que ambos libros son una fuente indispensable para las personas amantes de las exploraciones. Aparte de su gran belleza, ofrecen textos breves con los que contextualizar la obra y la vida de grandes exploradores de todas las épocas con una interesante mezcla de informaciones etnográficas, botánicas y zoológicas. Para los especialistas también será una fuente de ayuda, pues al final de cada libro se incluye un listado bibliográfico de lecturas con las que ampliar los conocimientos sobre cada obra y, a través de los créditos fotográficos, se puede saber en qué archivos se encuentran estos manuscritos originales. Unos bellos libros, pues, con los que aprender y disfrutar.

 

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