Depedro, profeta en su tierra

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El pasado sábado, Jairo Zavala se despidió de Madrid por todo lo alto y confirmó el gran momento que vive Depedro, su proyecto personal, cuyo tercer álbum de estudio verá la luz a finales del presente año. La posibilidad de contar con su banda al completo, sumada a la presencia de invitados como el guitarrista israelí Geva Alon o el cantante de Vetusta Morla, Juan Martín Pucho, dieron lustre a un concierto en el que quedó claro el apoyo y la admiración de un público cada vez más fiel. Un show heterogéneo el de la Joy Eslava, con varios momentos cumbre en forma de canciones como “Don’t leave me now”, “Nubes de papel” o “Miguelito”.

Pucho (Vetusta Morla) y Jairo Zavala

Jairo Zavala llamó a Geva Alon, que rápidamente regresó al escenario. El músico israelí había sido el telonero de la noche, pero estaba claro que este no iba a ser un concierto habitual. El clima de compañerismo entre los músicos se siente desde abajo. Alon se cuelga su guitarra eléctrica y comienza a rasgarla, dispuesto a servir de acompañamiento, integrado junto al resto de la banda. A su derecha quedan Raúl Marques (trompeta) y Lucas Álvarez (guitarra); a su izquierda, Héctor Rojo (contrabajo), Andrés Litwin (batería) y el alma de Depedro, Jairo Zavala (voz, guitarra). Comienzan a sonar los acordes de “Nubes de papel” y, aunque todavía no lo sepa, el público está a pocos segundos de entregarse definitivamente a la causa. A cada verso, una réplica en forma de coro colectivo anuncia la llegada de un estribillo en el que todo termina por encajar, con la banda a pleno rendimiento.

Hace aproximadamente media hora que comenzó el concierto, tras un breve ‘set’ en el que el propio Geva Alon dejó una gran impresión con canciones como “The great enlightement” o “And once again”. Apareció entonces Zavala en solitario, arrancando con una versión acústica de su “Chilla que tiemble”, perfecta para romper el hielo y poner al respetable en situación. De ahí en adelante, no habría sitio para demasiada tregua.

Con la banda al completo sobre el escenario, Depedro se enfrentaba a “La llorona”, canción tradicional mejicana que incluso grabaría en su primer disco, convirtiéndola en un clásico de su repertorio. “La memoria” o “Tu mediodía” servían de continuación y, poco a poco, iba quedando todavía más claro lo que está significando Depedro, un equilibrado punto de madurez musical de Jairo Zavala en el que el músico madrileño recoge todas sus influencias previas para dar paso a una personalidad totalmente reconocible. Desde los aires latinos de “Comanche” a la intimidad llena de pequeños matices de “La brisa”, pasando por el punto fronterizo de temas como “Empty fields”, faceta reforzada tras sus colaboraciones en una banda de referencia como Calexico.

Geva Alon

Puede llegar a resultar confusa la identificación de Jairo Zavala con Depedro. En directo, la sensación permanente es de banda, ya sea por generosidad o por pura fobia a un excesivo protagonismo. El caso es que la fórmula funciona, dando la sensación de que ahí arriba quien está actuando es un grupo de amigos, y no una banda contratada. Una conexión entre músicos (y en consecuencia con el público) que se mantuvo durante un concierto que llegó a otra de sus cumbres con la interpretación de “Don’t leave me now”, canción compuesta por Zavala para Amparanoia y que el artista decidió recuperar para esta aventura. Tras sonar los acordes de “Como el viento”, Zavala atacó un gran bis en solitario, logrando el silencio de una abarrotada Joy Eslava gracias a “Miguelito”, emotiva y pequeña canción dedicada al Lichis, que tras La Cabra Mecánica reactiva su carrera musical precisamente bajo el sobrenombre que da título a la canción.

Sin tiempo para digerir tantas emociones, por el horizonte ya se acercaba otro momento especial de la noche. Rodeado nuevamente por su banda, a punto de interpretar “Diciembre”, Jairo se preguntó: “Yo esta canción la cantaba con alguien, ¿no?”. Por supuesto, allí estaba Pucho, cantante de Vetusta Morla, que tímidamente se hizo un hueco en el escenario para deleite de buena parte del público. La noche tocaba a su fin con el clásico cierre “Comanche”, no sin antes ceder el liderazgo a Lucas Álvarez, que sorprendió con su particular versión del “Blister in the sun” de Violent Femmes.

Depedro cierra un ciclo en plena forma, llenando y convenciendo en una sala como Joy Eslava, pero no hay descanso que valga. Tras visitar León y Santiago de Compostela en los próximos días, Jairo Zavala se trasladará a Tucson, Arizona, para preparar un próximo disco cuya publicación está prevista para este mismo otoño.

Fotografías: Aitor García

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