Demasiados disparates para tratarse de algo tan serio como salvar la Tierra

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Muchos han sido los “iluminados” que han querido subirse al carro económico del cambio climático con experimentos e investigaciones inviables e ineficaces para la lucha contra el mismo. Se ha investigado en muchos campos, y en algunos se ha llegado a conclusiones imposibles. Greenpeace publicó hace aproximadamente un año los mayores disparates para salvar el Planeta, algunos de los cuales se han defendido hasta ahora y se seguirán defendiendo por muchos científicos alocados.

Espejo espacial: un espejo de 3000 toneladas y 1000 km2 de superficie entre la Tierra y el Sol. Para su desarrollo se necesitarían vehículos espaciales y, según sus autores, unos cuantos cientos de billones de euros. A esto hay que unirle que si los cálculos no son correctos se podría crear sin querer otra era glacial, al bloquear la luz necesaria para vivir.

Bolas celestes: disparar millones de bolas de aluminio de 4 mm de diámetro a la estratosfera, que flotarían y reflejarían la radiación solar. El precio a pagar es de un billón de dólares por año. ¿Qué pasaría? Que nuestro cielo azul pasaría a ser blanco como la leche e incluso podría desaparecer la capa de ozono, haciendo que la luz ultravioleta nos dejase como huevos fritos.

Almacenamiento bajo tierra: separar el CO2 y transportarlo a tanques subterráneos o bajo la superpie marina. Idea que parte de científicos cercanos a la administración Bush. Separar cada tonelada de CO2 costaría entre 20 y 60 euros, los costes de licuación, transporte y almacenamiento serían muy superiores. Pero claro, no existe un almacén eterno y si el agua llegase a juntarse con el dióxido de carbono almacenado se convertiría en un ácido corrosivo y mortal.

Volcanes artificiales: se basa en la erupción en 1991 del volcán Pinatubo (Filipinas), que bajó la temperatura mundial medio grado. Aviones distribuirían cada año en la atmósfera diez millones de toneladas de azufre, formando una barrera que frenaría la radiación del sol. Gran disparate puesto que el azufre causa enfermedades respiratorias y lluvia ácida. Además su coste sería de cientos de millones de dólares.

Placton devorador: fertilización de los océanos mediante vertidos de hierro en polvo que estimulasen el crecimiento del placton, formándose como una especie de sopa verde de algas devoradoras de dióxido de carbono, que finalmente se comerían los peces. A quién se le ocurrió esta idea no tuvo en cuenta que el hierro vertido en los océanos podría dañar gravemente la fauna y la flora.

Energía atómica: usar centrales nucleares, cambiando el problema del dióxido de carbono por residuos radioactivos a los que todavía no se les ha encontrado solución, traduciendo, se cambiaría al Lucifer del cambio climático por el  Satán de la energía atómica.

Adaptación: la estrategia más cómoda “si no puedes con él, adáptate a él”, intentando contener sus efectos, por ejemplo creando presas para subir el nivel del mar, adaptar las producciones agrícolas a las nuevas temperaturas, protección contra huracanes, etc. y todo esto sosteniendo que este modelo es el más económico. Pura demagogia sin fundamento científico que haría que en pocos años la vida en la Tierra fuese imposible.

Solo cabe esperar y desear que las investigaciones actuales se acerquen más a la realidad, llegando a modelos que contribuyan con eficacia a frenar el cambio climático y no a acelerarlo.

Fuentes del texto:
Revista
Greenpeace Primer Trimestre 2007
“Disparates contra el cambio climático”
Fuente fotografía:
http://www.a21santander.com/commons/imgDocs/clima2.jpg

1 Comentario

  1. xD
    Y se supone que estas ideas las han tenido intelectuales de distintos paises.Pero bueno , parece que el cambio climatico ya no es un fantasma, sino una realidad, y los paises comienzan a invertir en I+D para paliar sus efectos.
    ¿Cual sera su resultado? en pocas decadas lo veremos.

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