Del paraíso escandinavo a la rutina española

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Vista de EstocolmoEstocolmo, Suecia.

Faltan unas horas para que vuelva a Madrid. Desde tierras escandinavas escribo una crónica sobre mi experiencia en esta última semana. Trato de destacar la mejor y lo peor de las costumbres nórdicas, en especial de las suecas. El saldo como podrá descubrir el lector es totalmente positivo. Todo comenzó el sábado 17 de febrero. Me encontraba en el aeropuerto de Barajas con rumbo al norte de Europa. Me iba con la esperanza de pasar un buen rato con mi amigo Jorge, conocer un par de países, y ya de paso olvidarme un poco de los exámenes, del estrés y de la actualidad española, tan cansina a veces. Llego la madrugada del sábado al domingo a mi lugar de destino, Estocolmo. Miro mi correo electrónico, no hay ningún mensaje. Leo un par de periódicos digitales para ver cómo había quedado el Madrid. Empate a cero con el Betis. La vida sigue igual.

Al día siguiente tocaba madrugar. Tenía que conocer la capital sueca en dos días, puesto que el martes haríamos un viaje por el sur del país y puede que incluso pasaramos la frontera hacia Dinamarca. En este primer día no tuvimos suerte, no nevó. Vimos el palacio real y también el cambio de guardia. El río estaba congelado, precioso. Le digo a mi amigo que Estocolmo tiene vistas espléndidas. A lo que me contesta que todavía no había visto nada. Seguimos caminando plácidamente a cinco grados bajo cero. No era nada, todavía faltaba lo mejor. Llama a un amigo sueco que está casado con una mujer argentina. Menos mal, pensé, por lo menos no voy a tener que hablar en inglés todo el rato. Vamos su casa y nos prepara un fresco salmón del norte con arroz. No me gusta el pescado pero esta vez, tengo que reconocerlo, me ha encantado. Después de la comida nos disponíamos a ver el museo Vassa. Un barco sueco que hace más de 300 años se hundió nada más salir de la costa. Era el barco más grande de la historia hasta entonces. Como premio a su hundimiento los suecos decidieron hacer un museo. Buen marketing hacen en Europa, desde luego. La entrada al museo por cierto, cuesta 10 euros. Como no nos daba tiempo y la historia no convencía decidimos caminar por el paseo marítimo. Hacía frío,mucho frío. Eran las cinco de la tarde, mejor dicho de la noche. En Suecia a esa hora es de noche y no hay prácticamente ni un alma por la calle. No hay explotación laboral en ninguna empresa, se respeta el horario de trabajo, las tiendas cierran a las cinco, se come a las 12 y se cena a las 5. Es prácticamente imposible tomarse una cerveza entre semana. Eso si, la cosa cambia en fin de semana. Un país civilizado, pensarán algunos. Un país sin vida, pensarán otros.

Placa conmemorativa del asesinato de Olof PalmeOlof Palme. La cultura y la constitución
El lunes había que correr más todavía. Y lo hicimos. Vimos el parlamento, el ayuntamiento, el museo Nobel, que se compone básicamente de una habitación. Vimos,el museo Vassa esta vez sí. Como nos temíamos no era para tanto, pero por lo visto es una cosa que hay que ver. Cerca de la estación central de metro, T-Centralen, vemos la casa del pueblo. Un lugar de reunión para jóvenes, adultos y ancianos que quieran leer, escribir, jugar al ajedrez o simplemente tomarse un café. Es lo que tiene la socialdemocracia, me dice mi amigo. La verdad que viendo esto, uno siente envidia. Sana envidia. Hablando de socialdemocracia, vamos a ver la esquina de la salida de un cine, donde mataron hace ya bastantes años a Olof Palme. Concretamente 21 años. Uno de los grandes presidentes europeos de los 70 y de los 80. Gobernó el país desde 1969 a 1976 y fue reelegido en 1982. Fue asesinado cuando aún estaba en el cargo. Gran amigo de Felipe González, sus viajes a España a apoyar al candidato socialista, fueron claves para hacer subir la popularidad de éste y refrendar su liderazgo dentro del partido. En la misma esquina donde fue asesinado hay una placa con su nombre recordando lo sucedido. Hubo una conmoción enorme en toda Suecia, que hoy todavía perdura.

Para terminar, mi amigo decidió enseñarme la universidad sueca. Aquí es donde de verdad sentí verdadera envidia. Ordenadores en todas partes, cafeterías decentes, más que decentes,  bibliotecas con sitios y en silencio. Libros de todo tipo. Libro, sí, una cosa que da mucho prestigio. En fin se respiraba cultura, no como en las españolas. Y estoy hablando de una universidad pública, por supuesto. Tal y como lo he descrito podría parecer que estoy refiriéndome a una universidad privada. Craso error, en Suecia afortunadamente no existe de eso. Ni tampoco institutos privados. Aquí reside la gran diferencia. Había empezado a nevar y habíamos de regresar, que al día siguiente madrugábamos con dirección Goteborg, el sur de Suecia.

El viaje relámpago empezaba. Siete ciudades, dos países en apenas cuatro días. Además gran parte la íbamos a pasar en el coche. Ponemos la radio, y nos dicen que en el sur de Suecia se esperaba un temporal para los próximos tres días. Casualidades tiene la vida. Habíamos escuchado las noticias en inglés. Sí, estábamos en Suecia, pero muchas emisoras dan las noticias en inglés. ¿Casualidad?, ¿Serendipia?. No es cuestión de la socialdemocracia sueca. A mí se me hace raro que España alguna vez ocurra lo mismo. Antes de ir me habían comentado que en Suecia todo el mundo habla inglés. Es verdad. Otro dato más para nuestra envidia. Pero la cosa va más allá. Para mi sorpresa me cuentan que en la constitución sueca no hay designado idioma oficial. La cantidad de problemas que se solucionarían en España si tuviéramos ese mismo apartado en nuestra constitución del 98 reflexioné en aquel momento. Pero es que además, me siguen contando que hasta ahora no se exige saber sueco al inmigrante que llega para ser contratado en algún trabajo. Con el inglés es suficiente. O por lo menos lo era. La derecha, que llegó al gobierno hace cinco meses quiere cambiar eso, y quiere exigir el sueco para contratar a personal. ¡Vaya por dios! Esta derecha es igual en todos los lados. Siempre jodiendo.

Opera de GoteborgLas carreteras
El viaje a Goteborg era bastante largo. Por eso decidimos hacer varias paradas hasta llegar a la segunda ciudad de Suecia en importancia y número de habitantes y desde luego la primera en industria. Vimos Linkoping, la quinta ciudad más importante. Vimos la catedral, dimos un paseo por las calles del centro y comimos en el Burguer King. El viaje había comenzado bien en cuanto a mi alimentación. Pero nada más lejos de la realidad. El salmón fresco con arroz no iba a ser más que un espejismo. Los días siguientes mi dieta se iba a basar en hamburguesas, kebab, pizza y comida china. Muy nutritivo y con muchas calorías. Por lo menos nos vino bien para el frío. Después de comer, a mitad de camino vimos el segundo lago más largo de Suecia. Más de 60 km de longitud. Inconmensurable. Antes de llegar a Goteborg hicimos una parada más, en Jonkoping. Una ciudad bastante importante en Suecia, pero que no aparecía en nuestro mapa. Algún graciosillo dijo que era la Teruel sueca. Por fin, tras más de ocho horas en el coche, llegamos a nuestro destino, Goteborg. No es que entre Estocolmo y Goteborg haya mucha distancia, es que los ingenieros y respectivos gobiernos suecos no han descubierto la utilidad de las autovías en gran parte de la geografía sueca. Prácticamente se reducen a la periferia de las grandes ciudades. A todo esto hay que añadir que el límite en dichas autovías es de 110, y en las carreteras convencionales oscila dependiendo del tramo entre 50, 70 y 90. Es decir, con estas circunstancias se nos hizo interminable. No todo iba a ser bueno en Suecia.

El transporte público
El miércoles, de nuevo, nos levantamos pronto y visitamos Goteborg. La opera y el barco famoso de la ciudad los habíamos visto por la noche el día anterior. Aun así repetimos de nuevo. Además vimos la catedral, el mercado, la plaza central de la ciudad y la estación de trenes. En Suecia el transporte público no era excesivamente caro. Digo era, porque desde que subió al poder la derecha, subió el transporte de un billete sencillo de 20 a 40 coronas suecas. De dos euros y medio a cinco. Considerable subida. Goteborg como cualquier ciudad avanzada y europea tiene tranvía y carriles bici. Ambos dan idea de lo que es una ciudad. Algunos en España han puesto el grito en el cielo al saber que uno de los candidatos a al alcadía de Madrid ha propuesto peatonalizar la Gran Vía y poner tranvías en nuestras calles. Así nos va. Es la diferencia entre España y Europa.

Una preciosa chica de MalmoComimos en el coche unos Sandwich, en dirección a Malmo. Allí vimos el edificio torso. Sólo vimos eso porque creíamos que era lo único que había en esa ciudad. Más tarde nos daríamos cuenta de que nos faltaba algo muy importante. Malmo nos pillaba de paso para ir a Dinamarca, de la cual nos separaban en ese instante apenas 35 kilómetros. Suecia y Dinamarca están unidas en ese punto por un puente de unos 20 kilómetros construido sobre una isla artificial. A las ocho de la noche entramos en otro país de la Unión Europea. La primera diferencia con Suecia, Dinamarca tiene más vida. O mejor dicho tiene vida a partir de las ocho de la noche. Caía una nevada espectacular con un viento muy fuerte y al contrario que su país vecino en el que nadie sale a la calle bajo estas circunstancias, en Copenhague era distinto. Para empezar las calles estaban iluminadas, y tenía otro colorido. Además de que la capital danesa es probablemente la ciudad más bonita de las que hemos visto. Copenhague es impresionante. Dos son las cosas que nos habían recomendado, la tradicional foto con la Sirenita y el barrio hippie Cristiania. Ambas cosas las vimos de pasada porque no teníamos tiempo para más. Vimos la catedral, el puerto, en fin todo lo que se puede ver en una mañana.

Queríamos salir de día, es decir, antes de las cinco para ver bien el puente que une ambos países. Así lo hicimos. Volvimos a Malmo antes de ir a visitar la sexta ciudad, Kalskrona. Allí tuvimos tiempo para pasear por las calles más céntricas y de paso tomarnos un café. Allí pasó algo totalmente inesperado. No por inesperado puede pasar inadvertido en esta crónica. Siempre me habían dicho que las mujeres suecas eran muy bellas. Nunca había terminado de creérmelo. Eran las cinco de la tarde aproximadamente en el  Wayne,s coffee de Malmo y pasó por delante de mis ojos (aunque realmente estaba sentada a mi lado) la mujer  guapa que he visto en mi vida. Como no podía ser de otra forma no me resistí a hacerla una foto.

Todavía con el susto en el cuerpo seguimos viajando hasta Kalskrona. El temporal continuaba y seguía nevando. La temperatura oscilaba entre los 5 y 10 grados bajo cero, aunque eso que denominan los hombres del tiempo como sensación térmica era mucho inferior. En resumen, mucho frío. En Kalskrona estuvimos el jueves y el viernes. Visitamos el casco antiguo y el puerto por la mañana y ya de vuela a Estocolmo paramos en Kalmar, la séptima y última ciudad en nuestro viaje.  Allí comimos en un buffet chino(arroz, pollo y poco más) y visitamos su famoso y precioso castillo. Justo después empezaba nuestro camino de regreso. Coincidiendo con él, el temporal había acabado. En torno a las doce de la noche llegábamos a Estocolmo exhaustos.

CopenhagenAlgo está cambiando o no.
Hoy sábado 24 he dado mi última vuelta por la ciudad. Mi última que no definitiva, porque pienso volver. Mi vuelo sale a las ocho de la mañana. Vuelvo a España. Durante unos días pensé que al ver el país desde otro punto de vista cambiarían las cosas. Y por un momento parece que las cosas habían dado un giro. El Madrid ganaba al Bayern con dos goles de Raúl y el Barca pierde con el Liverpool. En cuanto a la política me dicen que el PSOE aventaja en intención de voto al PP tras el atentado de ETA. Me cuentan además que el nuevo ministro de Justicia contesta por fin a las críticas de la oposición popular. Pienso que como dice Andrés Montes algo puede estar cambiando, que la vida puede ser maravillosa. Pero de nuevo vuelvo a la realidad, y me doy cuenta de la falacia en la que  estoy metido. Lamentablemente tengo que volver a España. Vuelvo a la rutina, a estudiar, pero vuelvo sobre todo a un país mucho menos avanzado. Justo mientras escribo esta crónica, leo como el PP se manifiesta junto a la AVT. Vuelvo a España para escuchar a Zaplana y Acebes decir tonterías, para escuchar críticas a la justicia cuando no les dan la razón y alabanzas cuando sí que reciben del poder judicial lo que esperan.  Vuelvo a la rutina española desde el paraíso escandinavo.

Fotos y Texto: David Aragonés Martínez

1 Comentario

  1. Vaya!! Parece que me hayas leido el pensamiento, pq pensaba ir a Malmö en el puente de mayo, atraida por dos cosas:
    1.- el puente que, como bien dices, te situa en Copenhague en media hora
    2.- las tarifas de ryanair q no están nada mal
    Al final no sé q haré pero me ha gustado leerlo.

  2. Me ha encantado mucho tu cronica, la verdad es que tiene que ser fantática aquella zona. Simplemente recalarca, que yo estuve hace dos año viendo a una amiga en Paris, allí estuvimos en la Sorbona, esa Universidad famosiima y para mi sorpresa en la biblioteca no había ordenadores!algo increbile verdad?Así que yo no creo que haya diferencia entre España y Europa, si no más bien entre diferentes países de Europa.

  3. Puede que tengas razón y que haya exagerado en decir que es la diferencia entre España y Europa. En cualquier caso quería señalar la gran diferencia entre Suecia y España. Ojalá fuera así la universidad pública española.

  4. Me ha sorprendido mucho la malísima redacción de la crónica. No discuto que el país sea interesante. Pero, una pregunta, ¿Eres periodista, o te lo haces?

  5. La verdad es que a mi sí me ha gustado mucho la crónica. Ya quisieran muchos de esos que van presumiendo de ser periodistas…La envidia es el deporte nacional.

  6. Buena la crónica. Ser periodista es eso, escribir lo que uno ve, y a veces lo que uno siente. El texto conecta con el lector, te transporta a lugares que no conoces y sientes la necesidad de experimentar esas vivencias. Objetivo más que cumplido. Lo de malísima redacción es excesivo, muy excesivo. Hay algunas repeticiones y un par de giros al límite de lo permisible, gramaticalmente hablando, pero el conjunto de la redacción es muy bueno. Enhorabuena

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