Del clásico que nunca fue

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“Derby” palabra de origen inglés que hacer referencia a la ciudad de Derby, lugar donde un partido de fútbol (un fútbol muy distinto al de hoy en día) tenía gran importancia por la rivalidad que originaba. En aquella época el deporte era mucho más violento de lo que podemos imaginar, también era una medida para descargar el estrés de una sociedad vapuleada por los que dirigían (igual que ahora, esto nunca cambia).

Desde entonces esta palabra se aplica a los encuentros de fútbol entre equipos de la misma localidad que son totalmente antagónicos. Pongamos como ejemplo: el Sevilla y el Betis. Rivalidades muy grandes nacidas de motivos no estrictamente deportivos. Esta palabra anglosajona se ha castellanizado y se puede ver escrita como: derbi o clásico. El término “clásico” tiene su origen en Sudamérica. Así por ejemplo se nombra al partido que enfrenta a River y a Boca.

En España existen varios derbis: Sevilla – Betis, Valencia – Levante, Español- Barcelona, Athlétic de Bilbao- Real Sociedad, Atlético de Madrid- Real Madrid, etc. Son partidos, normalmente, de gran emoción. Donde los aficionados tienden a realizar cánticos en contra del equipo contrario y de sus hinchas. En muchos de ellos la tensión ha sido máxima y desgraciadamente se ha visto reflejado en las calles y en las gradas. Todas estas rivalidades tienen su inicio en temas extradeportivos. Normalmente suelen nacer de las diferentes clases que componen ese club: clase alta u obreros. Por motivos ideológicos: unos de derechas, otros de izquierdas, otros nacionalistas y otros no sé sabe. Y muchos nacían de la rivalidad de dos barrios, de dos calles o simplemente de dos aceras.

Mi amor por este deporte nace tardíamente. Creo que el primer partido que vi entero y que consiguió ponerme los pelos de punta fue la final de Champions que le dio la Séptima al Real Madrid, desde entonces mi gusto, afición y conocimientos sobre el tema va en aumento. Y si mi memoria no me falla, espero que no, los partidos que enfrentan a Barça y al Madrid antes se llamaban derby. La tendencia cambio, lo llaman clásico. Vamos, que dicen lo mismo. A parte de los titulares sensacionalistas que cada año lo tildan del partido del siglo. Yo he vivido en dos y por partidos de este tipo tengo la sensación de haber vivido muchos más. La aplicación de este término resulta totalmente incorrecto.

Cierto es, nadie lo niega, que entre estos dos equipos hay un enfrentamiento latente, un sentimiento encontrado en la rivalidad. Lo que pocos conocen es que, en realidad, no es una rivalidad tan antigua ni tan deportiva como parece. Al conocer la historia de esta enemistad uno entiende lo peligroso que es mezclar asuntos distintos. Todo nace de la política. No tiene otro origen que ese. Para los cules somos el equipo de Franco y para los blancos son los catalanistas. Esa es toda la historia. Las intromisiones políticas por un lado y por el otro han creado este enfrentamiento constante. Éste que absorbe toda la información deportiva, consiguiendo que se centre solo en ellos. Los dos equipos más poderoso de España, tanto económicamente como deportivamente (por títulos me refiero), parecen ser los dos únicos de la liga. Evidentemente a tan pocos días de dicho encuentro las miradas se fijan solo en ellos.

Tanto que olvidamos los encuentros que les preceden y los que ya han sido. Por ejemplo: hoy he buscado la derrota de España ante Portugal. Y no sé si por vergüenza torera o por falta de interés solo he encontrado breves artículos en todos los periódicos. Sobre el Real Madrid-Athlétic de este sábado solo he encontrado un artículo en el que se explica donde se sentará Mou (sancionado). Y del rival del Barcelona de este domingo (Almería) no he hallado nada. Sin embargo, sí había información sobre los octavos de final de la Copa del Rey, pero todos centrados en los rivales de Barça y Madrid y de la posibilidad, remota, de que se encuentren ambos en la final de la misma. Una variedad abrumadora. Pero en fin, ese es otro tema.

Quiero ir a parar en lo curioso que este tema se convierte si se conoce la realidad. La rivalidad empieza halla en los años de Primo de Rivera como dictador, por temas políticos de aquella época (disolución de la Mancomunitat Catalana) nace este enfrentamiento. Esta intromisión del poder en asuntos extraoficiales originó un odio hasta entonces desconocido. Desgraciadamente los sucesivos líderes no han ayudado a solventar la tensión. Al contrario, la han usado para sus fines políticos. Convirtiéndolos en partidos de alto riesgo. Hasta el punto de hacer tongo en ciertos encuentros o de entrometerse en las alineaciones. Sí, como lo oyen. ¿Saben por qué Di Stefano y Kubala nunca jugaron juntos? Sí, porque alguien de arriba no quiso. Porque sí, es verdad que estuvieron a punto. ¿Algún madridista se imagina a Di Stefano vestido de azulgrana? Pues le faltó el canto de un duro. Habría sido el primer caso de rivalidad creada por un fichaje. Luego han existido muchos: Luis Enrique, Laudrup, Figo, etc. Dicen que en el franquismo el Madrid era el equipo del régimen, eso dicen, porque otras versiones indican que en realidad a Franco el fútbol ni le iba ni le venía. Y otros afirman que sí le gustaba, pero su equipo era el Deportivo de la Coruña. Lo que si es cierto es que el Real Madrid lo usaron como bandera de España: “el mejor representante”. Y esto fue lo máximo en una subida de tensión que, muchos años después, casi deja sordo a Figo.

Y es que en esta vida no hay nada peor que la violación de la pureza. Vejar la esencia de las cosas que por sí solas funcionan. El fútbol no es lo que era, ahora es más negocio que deporte. Y siempre será más política que deporte. Y sino que se lo cuenten a Pahíño (delantero del Real Madrid) al cual una sonrisa irónica, en el vestuario, ante la arenga de un general en un partido de la Selección, le costó su prestigio y seguramente su carrera. Aunque esto último está por confirmar. En fin, en menos de una semana se disputará el Barça- Real Madrid. Ese encuentro que ni es clásico ni es derby, que lo llamen como lo llamen ha sido y es un enfrentamiento más político que futbolístico.

Fuente de la imagen:
www.vidaextra.com

2 Comentarios

  1. Yo añadiría que es “más político y empresarial” porque como bien has mencionado el fútbol ha dejado de ser un deporte para convertise en un negocio y vende demasiado enfrentar a los dos grandes.

  2. Pero no os olvideis que cuando el arbitro pita el comienzo y aquel es impermeable al Villarato, lo que obteneis es puro deporte, 11 contra 11 sin nacionalidades ni politiqueos. Por eso sigo viéndoles.

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