Del cielo al infierno en una sola temporada

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La desoladora imagen de un desconsolado Angelo Palombo, capitán y símbolo del equipo, suplicando por el perdón de sus hinchas entristece por propiedad transitiva. La Sampdoria perdió por 2-1 frente al Palermo y el Luigi Ferraris fue testigo de un descenso impensado en el prólogo de la actual temporada.

En la temporada 2009/2010 el conjunto genovés terminó cuarto con 67 puntos y logró la clasificación a la previa de la Champions League. Palermo, el verdugo, quedó relegado a la Europa League. La histórica campaña se cimentó en tres pilares: los goles de Giampaolo Pazzini (19 goles), la irreverencia futbolística de Antonio Cassano y la conducción técnica de Luigi Del Neri. Un año más tarde, con los tres lejos de Genoa, descendió a la segunda división italiana.

Del Neri partió antes del comienzo de la temporada hacia la Juventus y Domenico Di Carlo fue elegido como su sucesor. El primer desafío del nuevo entrenador fue la Champions, cuyo sorteo deparó un rival complicado: Werder Bremen, uno de los equipos más poderosos de la Bundesliga. La debacle comenzó con la caída en una serie increíble. La Sampdoria tenía en el bolsillo la clasificación a la fase de grupos pero un agónico gol de Markus Rosenberg a los 93 minutos trastocó los planes y obligó a definir en tiempo suplementario. El peruano Claudio Pizarro, a los cien minutos, silenció a todos los tifossi italianos. Esa inesperada eliminación fue el puntapié inicial de una temporada catastrófica.

En el mercado invernal europeo la Sampdoria se desarmó. Antonio Cassano, una de las estrellas del equipo, se cruzó con Ricardo Garrone, presidente del club, en el vestuario. Ese incidente, tomado como una falta de respeto, fue tomado como el primero de una larga cadena que derivó con la partida del Bambino hacia el Milan. Giampaolo Pazzini, el capo cannonieri del equipo, también viajó hacia Lombardía para sumarse al Inter a cambio de doce millones de euros y el pase de Jonathan Biabiany. De pronto la ofensiva de i Blucerchiati pasó de estar formada por dos delanteros de primer nivel a estar encabezada por un par de jóvenes como Biabiany y Federico Macheda (cedido a préstamo por el Manchester United).

Sin los tres artífices de la magnífica campaña, la Sampdoria no encontró nunca el rumbo y la presión fue creciendo a medida que no se fueron dando los resultados. El fin de semana pasado sucumbió sobre el final frente al Genoa en el Derby Della Lanterna y prácticamente quedó sentenciado a la Serie B. Una semana más tarde el Palermo de Javier Pastore le dio la estocada final y lo mandó a la segunda división. Lo bajó del cielo y lo enterró en el infierno en tan solo una temporada.

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