Deixa en paz a miña lingua!

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(¡Deja en paz mi lengua!)

La clase política de este país lo ha vuelto hacer.

Los políticos de los partidos nacionalistas exigieron su “derecho” a expresarse en el resto de lenguas cooficiales en la Cámara Baja. Ante la negativa de los dos partidos mayoritarios, algunos de estos políticos salieron al estrado a expresarse en su otra lengua, por lo que el presidente del Congreso, José Bono, tuvo que interrumpir tales intervenciones por un simple hecho de comprensión.

En un ejercicio de irresponsabilidad que se repite día tras día, los políticos vuelven a utilizar el idioma como arma arrojadiza. Demagogia y malicia por parte de éstos, ya que utilizan el uso de las lenguas con fines políticos. ¿No será que no existen verdaderos rasgos distintivos dentro de estos nacionalismos y por eso es necesario enfrentar a las diferentes lenguas? ¿No son acaso éstas neutras y carecen de cualquier rasgo político? ¿No llegó antes el lenguaje que las naciones y los países? Preguntas estas que me hago y que me reafirman en la mala fe y la incompetencia de la clase política.

Estamos en un círculo vicioso en el que las exigencias de catalanes, vascos y gallegos se unen a la paranoia del partido conservador de que el castellano es perseguido en estas regiones. Parece como si ambos sectores se pusieran de acuerdo para seguir con esta guerra estúpida e incomprensible.

Porque su irresponsabilidad no trae nada bueno como se puede uno imaginar. Perogrulladas aparte, lo único que están consiguiendo es enfrentar a una sociedad cada día más embrutecida. Lo que debería ser motivo de orgullo de un país se convierte en un conflicto gracias a estos señores. Chovinistas de mercadillo y xenófobos tribales, así como sus secuaces periodistas que buscan como fin último la desinformación, tergiversan una realidad que no es otra que la de riqueza cultural de un país.

Hablar es un acto humano que está muy por encima de supuestos caracteres nacionales.

Fuente de la imagen:
http://www.elpais.com/fotografia/espana/Jose/Bono/Congreso/elpdianac/20101203elpepinac_7/Ies/

1 Comentario

  1. Siempre he dicho que la solución a esto es una muy fácil: Dar el derecho de autodeterminación a aquellos pueblos con sentimiento nacionalista. No es algo que exija yo, es algo que exige la ONU, así que a ver si de una vez se hace justicia… ¡ah no! se me olvidaba que España es una e indivisible, la unidad nacional es indispensable…

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