De récord en récord

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Cristiano Ronaldo (29) anotó tres goles y ya suma 23 en Liga. Foto: JAN SOLO (flickr)
Cristiano Ronaldo (29) anotó tres goles y ya suma 23 en Liga. Foto: JAN SOLO (flickr)

El Real Madrid de Cristiano Ronaldo no tiene límites. Victoria dieciocho (que iguala la marca del Barcelona de Rijkaard) y nuevo triplete para el portugués tras vencer por 3-0 al Celta de Vigo en el Bernabéu.

La tarde, a pesar de ser fría y lluviosa, prometía un partido relativamente sencillo para los de Ancelotti, pero nada más lejos de la realidad. Como si se tratara de una partida de ajedrez ideada por Magnus Carlsen, campeón mundial que realizó el saque de honor unos segundos antes, el Celta de Eduardo Berizzo, contuvo al Madrid durante la primera media hora. Las acometidas protagonizadas por Bale, Marcelo, Ramos, CR7 (mención especial para una chilena espectacular que no entró por poco) James o Benzema eran respondidas por las de Nolito, Larrivey y Orellana. Un duelo de tú a tú en el que los vigueses no desentonaban. Pero entonces apareció el protagonista del partido. CR7 cayó en el área ante el leve toque de Jony y aunque no pareció penalti desde ningún ángulo el árbitro lo señaló y Sergio Álvarez nada pudo hacer por evitar el 1-0 en el 35. Los últimos diez minutos ofrecieron más de lo mismo: ocasiones para CR7, Benzema, James y Bale que eran respondidas, de modo más leve, por Nolito, Larrivey y Krohn-Dehli. Casillas se fue al descanso casi inédito.

El Celta, ordenado y voluntarioso, salió dispuesto a remontar el marcador y Orellana y Nolito lo intentaron espoleados por la efectiva presión a la que sometían a los locales. Pero en el minuto 6 James caía lesionado por un tirón en el gemelo derecho (no parece de gravedad aunque las pruebas médicas determinarán el alcance de las molestias) y entraba Arbeloa en su lugar. Desde ese momento el Madrid pareció engrasar la máquina y las oportunidades se sucedieron una tras otra. Bale, Benzema (que dejó un taconazo y una vaselina marca de la casa) y CR7, que tras varios intentos logró el 2-0 en el 19 tras una jugada iniciada por Kroos (más gris de lo que acostumbra) cuyo rechace le cayó al portugués que, con el balón en el aire, remató de primeras un remate imparable y precioso.

Los mismos protagonistas en ambos conjuntos repetían las ocasiones pero en el 25, Ramos, que cumplía su partido 300 en Liga con la camiseta blanca, en un salto en el área con Barral, le pisaba al caer, por lo que el argentino tenía que abandonar el campo por Sergi Gómez. Saques de esquina, faltas directas y disparos lejanos se sucedieron hasta que Ronaldo anotó en el 36 el tercero de la noche y de su cuenta particular (23 goles y 200 en Liga con la camiseta merengue). Fue tras un pase de Bale a Marcelo que centró al delantero para que empujara el balón al fondo de la portería viguesa.

Tras el esfuerzo realizado el luso fue cambiado en el 39 (entró Chicharito) y ovacionado por un estadio que le despidió con una ovación cerrada. Y es que Ronaldo parece no tener límites. No refleja cansancio a pesar de jugar prácticamente cada minuto de cada competición y afronta con la misma intensidad un partido de Champions League que uno de Copa del Rey. Puede desanimarse, pero el enfado le dura el mismo tiempo que decide que la siguiente jugada puede ser una ocasión clara de gol y entonces vuelve a realizar un esprint que le sitúa en el mejor lugar para que le asista un compañero. Su ambición, tan desmedida como admirable, le empuja a querer conquistar un reto cada vez mayor y este año, uno más, está convencido de que merece el Balón de Oro. Sólo Neuer y Messi se interponen entre el trofeo dorado y el portugués, y hasta el 12 de enero, día en que se entrega el galardón en Zurich, continuará mostrando sus méritos para convencer al mundo de que no hay un futbolista con mejores registros que él. Porque se trata de un reconocimiento individual y, aunque con la madurez ha comprendido que es tan valioso un gol suyo como una asistencia para que lo marque un compañero, siente que sus méritos le deben proporcionar su tercer Balón de Oro (2008 y 2013).

Sin tiempo para más, finalizó un partido al que habían saltado al césped ambos equipos con camisetas a favor del juego limpio y contra la violencia. Victoria trabajada para los blancos en la que destacó la solvencia de Illarramendi. Y muy buena imagen de un valiente Celta al que no acompañan los resultados. El duelo se encarriló tras el penalti, que no lo fue, sobre CR7, aunque este Madrid demuestra tanta superioridad, que resulta una osadía asegurar que resultara decisivo para el marcador final.

El próximo martes a las 20:45 horas, en el feudo blanco, tendrá lugar el partido de Champions ante el Ludogorets y, el próximo viernes, ante el Almería en el Estadio de los Juegos Mediterráneos a las 20:45 horas. Tras estos compromisos el vigente campeón europeo viajará hasta Marruecos para disputar la Copa Mundial de Clubes de la FIFA que se celebra del 10 al 20 de diciembre.

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