De mujer sujeto a mujer objeto

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En un mundo globalizado con tantos y tan variados problemas el tema de la mujer como sujeto tiene un amplio recorrido desde la proclamación en Asamblea General de la ONU de Los Derechos Humanos el diez de diciembre de 1.948 que entro en vigor en 1951 y vuelto a ratificar el 18-12-1979 en el que queda explicitada la vida de la mujer en el mundo civilizado, desde entonces ha experimentado una evolución importante.
El tema es complejo, pero una
necesidad de reflexión me obliga a ser objetividad y no me resulta fácil tarea. La carga personal limita esta función, no obstante trato de hacerlo con el máximo rigor y exquisitez.
Admitidas las limitaciones intento exponer en que medida ha descendido peldaños “la dignidad de la mujer “ en razón de una confusión, o error
que la misma ha contribuido.

Ser “femenina” no significa adoptar el “puritanismo” ni ser “feminista” obliga a abanderar la “promiscuidad”

Cierto que una, actitud nos ha llevado tal vez, a la otra, pero desde algún tiempo la realidad nos muestra algunos errores, para poder evitar ambos extremos.

También el hombre, en función de este movimiento pendular, de la mujer, ha girado en su actitud personal y social, adoptando otra corriente “extrema” que ahora conocemos el principio, pero no su fin, aunque si algunas consecuencias.

Ya asoma entre las bambalinas de nuestra sociedad, el hombre feminizado y por otra el resentido, que no acepta el nuevo status ni el rol femenino.

Ambos, mujer, y hombre, necesitan un tiempo de reflexión para tomar determinación en este camino impredecible, desde que la Ley, otorgó en justicia a la mujer, la equiparación al hombre como sujeto humano.

Por fortuna desde ese día tiende a desaparecer la mujer “típica” la misma que desde tiempo inmemorial desarrolló el “servilismo”, la nueva mujer “atípica” digamos que cada día va rozando, por diversos caminos otra esclavitud, desde que ejerce con todo derecho el libre albedrío, en razón por la cual su cuerpo y espíritu le faculta y confiere”.

Expongo una reflexión:
Una mujer calva, ni un hombre con peluca, se presenta
como ortodoxia de belleza. La elegancia en todo orden de la vida, ha tenido su atractivo y ha significado un plus a los sentidos del cuerpo y sentimientos del alma.

Deslizarse por la pendiente de la vulgaridad y vida fácil, en orden a valores determinantes, sabemos que nos puede conducir al fracaso personal y social.

Esta exposición un tanto genérica nada resuelve, solo intenta mostrar algunas luces y sombras sobre lo que llamamos liberación femenina; siguiendo el sino de los tiempos, continuaré defendiendo, el desarrollo vital de las libertades del hombre y de la mujer, sobre todo referida a la realidad sobrevenida de la maternidad, para que ningún gobierno ponga obstáculo en el desarrollo y camino fértil de la vida.

En esto no puedo ser objetiva, ya que desde mi naturaleza de mujer llegaron diez vidas, pero no creo resta valor, al discurso favorable de la emancipación de la mujer y su dignidad.

Para finalizar debo reconocer que los derechos de la mujer en el mundo siguen pisoteados¡¡¡

En Afganistán el Presidente Hamid Karzai acaba de aprobar una ley que legaliza la violación dentro del matrimonio.¡¡¡

¿Hasta cuando llevaremos como símbolo las mujeres en volandas a la “esperanza” ?

Fuente de la imagen:
http://members.fortunecity.com/monny2000/forgetmenot/mujer.jpg

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