De Madrid al Cielo… de Ricky Dávila. La Casa América exhibe “Nubes de un cielo que no cambia”

0
266

Ricky Dávila presenta en Casa América Nubes de un cielo que no cambia. Una exposición fotográfica dedicada a Bogotá y compuesta de 56 imágenes y 20 poemas del colombiano Dufay Bustamante, el otro nombre propio de este trabajo conjunto, que además puede disfrutarse en un libro del mismo título.
La capital colombiana parece posar para ellos: dos salas, Frida Kalho y Diego Rivera, y una ciudad desconocida por delante.
Hasta el 21 de Febrero, el fotógrafo y su poeta nos invitan a asomarnos a una mirilla bien distinta de la que se nos ofrece en los puntos de información turística. Sin embargo no estamos ante un trabajo documental o informativo. Éstos no aspiran a ser el escaparate de Bogotá, sino a jugar con ella, con sus luces y sus sombras.

Dávila es un poeta visual, único en su especie. No son necesarios más alicientes para visitar este trabajo, aunque desde luego los hay.

Cuando la tendencia actual de los fotógrafos consiste en retocar y disfrazar la verdad modélica para mostrarnos un mundo artificialmente perfecto, este vasco se esfuerza en llevar a cabo el menester opuesto: desnuda la realidad más negra para devolvérnosla en más de 50 fotografías en blanco y negro, cuya belleza sobrecoge tanto como su fragilidad, crueldad y espontaneidad.

Caza la realidad más triste, la zarandea y la interroga con su teleobjetivo y ella se transforma de modo sugerente hasta ser dolorosamente hermosa, sin aditivos ni aderezos. Pobreza, muerte, soledad, melancolía, naturalezas muertas, patios traseros y barriadas marginales componen este puzzle jirones de la vida bogotana pero presentes e inmutables en cualquier sociedad.

Personas de uniforme, maniquís desmembrados, caballeros trajeados, mendigos semidesnudos, perros callejeros, cementerios rebosantes y calles vacías a la vez que vibrantes. Todos se igualan bajo su mirada, haciéndolos convivir en un mismo espacio, con igual importancia y dignidad.

Del mismo modo que Charles Chaplin dirigía un circo de repugnantes y repudiadas pulgas en Candilejas, Dávila domina esas realidades incómodas, las hace bailar y saltar para él. Consigue liberarlas de su contexto, abstraerlas y procurarlas una vida eterna como imágenes, sin títulos ni pies de foto que las atrapen, satisfaciendo así esa constante búsqueda de la metáfora de la supervivencia.

A este baile y preocupación se suman los versos de Dufay: un trabajo independiente e igualmente fuerte, que ha contado con la misma licencia y libertad creativa que Ricky Dávila para desarrollar, con palabras, esa preocupación y visión compartida de las cosas.

Sus poemas no nacen de la inspiración que causan las fotografías de su compañero, no persigue complementarlas sino ampliar esa panorámica de sentimientos y sensaciones. Retrata el exilio, la guerra, la melancolía, la fotografía, los paisajes, la gente, el tiempo. Hace reflexionar al visitante, que anhela seguir preguntando más que conocer las respuestas.

Su perfecta combinación crea un mundo mágico de presente, pasado y futuro. Nos muestra esas “nubes del cielo que no cambian”: retratos fugaces de gentes, ideas, sentimientos y pensamientos, que pasan como de puntillas por este escenario desigual e injusto. Y así nos sentimos intrusos, curiosos, tristes y abrumados ante él, porque no es sino una metáfora de lo que somos y hemos creado.

Fuente de texto
http://www.casamerica.es/casa-de-america-madrid/agenda/arte/nubes-de-un-cielo-que-no-cambia
Fuentes de la imagen
http://hormigaciones.blogspot.com/2009/12/ricky-davila-y-dufay-bustamante-nubes.html

Dejar respuesta