El Twoday Festival se estrenó entre problemas de sonido y largos retrasos

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El Pabellón 1 de la Feria de Valladolid acogió el pasado sábado la primera edición del Twoday Festival, una nueva cita en el calendario musical para lo más indie del panorama nacional e internacional. Zahara, Billie the Vision and The Dancers, Russian Red, Sidonie y Camera Obscura brillaron en esta maratón sonora.
Haciendo honor a su nombre anglosajón, el Twoday Festival se celebró primero en el Multiusos Sánchez Paraíso de Salamanca, el viernes 6 de noviembre, y con idéntico cartel tenía su réplica el sábado 7 de noviembre en la Feria de Muestras de Valladolid. La propuesta era tentadora a todas luces: Salamanca y Valladolid como ciudades anfitrionas, quince grupos de lo más granado de la escena indie nacional e internacional y un precio más que asequible.

La brillante teoría superaba a la problemática realidad. Doce grupos son demasiadas bandas en un único escenario para una sola jornada, la solución quizá hubiera estado en una fórmula más cercana al extinto Summercase, o una más sencilla y económica con la instalación de dos escenarios por emplazamiento, uno para grupos más punteros y otro para los más noveles, haciendo más llevadero para el público las transiciones entre bandas. Tampoco fue muy notable el poder de convocatoria, cuando en aquel pabellón frío y fabril, poco adecuado para estos festejos, tan sólo se reunieron algo más de 2000 personas en las actuaciones estelares, y los horarios de auténticos ‘after hours’ redujeron a menos de doscientos los asistentes en la actuación de Second, que cerraba cartel. La nebulosa tónica general dio lugar al predominio de actuaciones demasiado breves para las bandas –algunas no pasaron más de media hora tocando-, muchos problemas de sonido en el interior del escenario y los cambios de artistas se alargaron en demasía por las permutas de instrumentos y las pruebas de sonido que se hacían in-situ delante del público. Pero la organización cargó con la inexperiencia en estas citas festivaleras.

Para abrir boca se propuso una sesión matiné en la pucelana Sala Mambo pasado el mediodía, donde se presentaron bandas como Esta Noche Nó, grupo leonés seleccionado por el jurado de la publicación Mescal para esta ocasión, Cooper y Elastic Band, que deslumbró a los asistentes. Después, la cita vallisoletana se trasladó al recinto ferial, donde se convirtió en un largo y fatigoso maratón que comenzó con un primer retraso pasadas las seis y media de la tarde. A esa hora Chema Rey, maestro de ceremonias para la ocasión, presentaba a los primeros en subir al escenario, el trío local Arizona Baby, que sufrían numerosos problemas de sonido y tocaban sin monitores. Un grupo de rock acústico americano que han editado su primer disco, “Second to none”, con la prestigiosa Subterfuge Records. Pero quien realmente empezó a espabilar al público fue Zahara y sus chicos fabulosos, con su voz tan especial y eléctrica arropada por una banda de altos vuelos. En treinta minutos desplegó temas de su álbum debut como “Funeral”, y redondeó su actuación con su pegadizo hit “Merezco”.

El subidón adrenalítico de Zahara se desinfló cuando La Bien Querida acometió sus primeros compases. Las relajadas y lentas melodías del “Romancero” de Ana Fernández-Villaverde tintinearon sosonas en aquel pabellón. No terminó de convencer a la muchedumbre esta futura promesa del indie-pop español, por mucho que algunos se esforzaran. Aunque si esta transición no funcionó, menos aún lo hizo el paso a la actuación de Billie the Vision and The Dancers, esos locos suecos más conocidos por su tema “Summercat”, el ‘tonight, tonight’ del anuncio de la cerveza Estrella Damm. Ellos ofrecieron un concierto powerpop muy divertido y desenfadado que alegró la tarde a la gente con su música y con sus pintas, como el cantante, Lars Lindquist, que sin complejos salió al escenario travestido, con ganas de armarla desde la primera canción. En poco menos de media hora subieron la temperatura de la sala.

De nuevo una extraña metamorfosis se apoderó del lugar con la actuación de Lagartija Nick. Los veteranos granadinos descargaron su potente directo con increíble honestidad rockera tras casi dos décadas en la carretera. Incombustibles, siguen aguantando el tipo con un constante reciclaje en el tiempo, siguen convenciendo a sus incondicionales, y siguen sin persuadir tanto como lo hicieron 091, Los Hermanos Dalton o Los Planetas. De aquí se mutó a la delicada Christina Rosenvinge, que cuenta con una dilatada carrera musical reconvertida en numerosas ocasiones hasta finalizar en solitario con melodías muy intimistas, notas de un indie-pop cercano a la delicatesen musical en España. Fugaz concierto para la hispano-danesa, que apareció algo descafeinada, a contratiempo y sin entrar en calor, emocionando a sus admiradores tan solo en los últimos compases de su actuación.

Al filo de la media noche brilló la estrella de Russian Red, con su increíble voz folk cantando “Take me home”, al que siguieron algunas novedades en su repertorio, como el medio tiempo transitorio de “Gaviotas”, que entrelazó con los temas de su disco “I love your glasses”. Todos sus temas comienzan a sonar igual de bien, igual de latosos en un directo que se ha reforzado con la introducción de nuevos arreglos al piano y a la guitarra. En resumen, lo de siempre más algún tema nuevo y alguna versión.

Tras Lourdes Hernández llegaron Sidonie con su revolución psicodélica de los claveles, pop-rock en estado puro que despertó al público con una descarga de intensidad. Llegaron a Valladolid para presentar “El incendio”, su nuevo álbum, y arrasaron con su penetrante guitarreo y canciones a la velocidad de un obús. Tocaron “Un día más”, trallazo sonoro que acompañaron junto a la reina del vinilo, Zahara. Los asistentes incendiados se despojaron de la dormidera más trasnochadora que ha existido en un festival rozando las dos de la madrugada.

Iván Ferreiro, artista reconvertido tras Los Piratas en un cantante intimista y personal donde los haya, aprovechó muy bien las secuelas de la banda catalana para crear una atmósfera propia. Ganará en una música más retrospectiva, pero el gallego ha perdido el potencial de la banda de los años 80 y la fidelidad de sus letras. Se salvaron “Días azules”, “Turnedo” o “Extrema pobreza”, que contaron con los componentes de Sidonie y Lourdes Hernández como espectadores de lujo en el costado del escenario. Con el personal cansado y soñoliento pasadas las tres de la mañana, se subió al escenario Magic Arm, proyecto del multi-instrumentista inglés Marc Rigelsford, que apenas dispuso de un cuarto de hora para presentar su sonido folk, pop y electrónico efervescente.

Tarde, muy tarde ya para cualquier mortal, aparecía Camera Obscura en el escenario del Twoday Festival como auténticos cabeza de cartel. No defraudaron los escoceses en la presentación de su último disco “My maudlin career”, combinando temas del mismo con los sofisticados sonidos de la Motown de “Let’s get out of this country”, en un tremendo directo de pop-folk ensoñador acariciado por la impresionante voz de Tracyanne Campbell que se disparó con las notas perfectas de “French navy”. Cautivó a los presentes y ellos se rindieron a sus encantos. No hubo para más, el gentío esperó a Camera Obscura y después se retiró en masa, dejando desolado el recinto cuando Second ponía el broche final a la infinita reunión festivalera pasadas las cinco de la mañana. Los murcianos aguantaron el tipo ante algo menos de doscientas personas con la contundencia de sus guitarras en “Fracciones de un segundo”. Pero eso ya era muy tarde, demasiado tarde.

Fotografías:
Antonio Moreno

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.

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