De cómo hacer la calle y no desesperar en el intento…

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Sí, los periodistas hacemos la calle. Pero no la que piensas, ¡mente proxeneta! Hacer la calle es coger el micrófono, la grabadora, el papel y el boli, cualquier cosa que registre las declaraciones de gentiles ciudadanos que disponen de un rato de su tiempo para contestar un inocente cuestionario. Te dispones a bajar a la calle con un compañero, fotógrafo o cámara, para captar la imagen de tan solidarias personas. Pero: ¡Oh! ¿Cuál es mi sorpresa? La gente al ver el objetivo de la cámara sale despavorida a esconderse bajo el asfalto. Las excusas son varias y de gran variedad. Algunas, incluso originales. La más usual: “Tengo prisa, lo siento”. Las mujeres usan: “¡Ay! ¿foto? y yo con éstos pelos, ¡no! ¡no! ¡no!”. Los hombres: “No puedo estoy con mi amante”. Luego están los ancianos con semblante de cabreo: “Yo no soy buen lector de ese periódico, soy de la competencia”. Los adolescentes: “Soy menor de edad, no puedo salir en la foto”. Todo el que lleva uniforme: “Lo siento, se supone que estoy en la hora del café, y no me puede ver mi jefe en esta zona de la ciudad”. Las ancianas: “Lo siento hija, pero pierdo el autobús”. Luego están los VIP (‘very important’, en suProfesión): “¿Yo? no puedo, ¡soy muy conocida en mi gremio! Lo siento”.

Como veis,una amplia gama de posibles respuestas, que se podrían resumir en un simple: NO. A su vez, está práctica es más grata que aquellos que te dejan con la palabra en la boca. Los ves venir de lejos, y dices, éste sí. Como en las películas parece que el tiempo se congela, mi boca empieza a pronunciar, siempre gentilmente, cada una de las sílabas que componen la pregunta mágica. Mientras, ves cómo el susodicho pasa lentamente, casi rozándote, por tu lado, muy despacio, a cámara lenta, sin ni quiera hacerte un gesto, ni un triste parpadeo. Entonces te quedas inmóvil, mirando el horizonte por el que tu encuestado en potencia ha desaparecido, haciendo caso omiso a tu persona. Entonces te quedas de piedra, inmóvil, miras a tu alrededor, como si quisieras comprobar que nadie ha notado que han pasado de ti olímpicamente. Pero, mala suerte, encuentras al fotógrafo, hábil acechador de tus dotes humanísticas, partiéndose el culo de tu prominente fracaso. Sí señores, esto es hacer la calle. No te expones a violaciones, embarazos o enfermedades de transmisión sexual, pero te aseguro que cuando te quedas en medio de la calle con la palabra en la boca, te sientes como una completa imbécil, allí, ignorada. Riéndote de ti misma y sin nadie que conteste a la pregunta que suscitó tantas negativas. Afortunadamente, no todas las encuestas son así. Otro día os contaré de cuando los gentiles ciudadanos se paran a escucharte y te regalan sus célebres testimonios. Continuará…

Fuente de la imagen:
http://4.bp.blogspot.com/_uS4Dl7BrBN8/Rw2Iv00xE1I/AAAAAAAAADE/9_zMiddA_94/s320/periodistas2.jpg

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