De “A las mil maravillas” a “Cómo está el patio”

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El Patio Maravillas torna su fluir habitual al de un espacio en desalojo para reinventarse ese mismo día
Como un coitus interruptus. Este puede ser un símil más o menos acertado que puede describir algunas de las vicisitudes que vivió el Patio Maravillas el día cinco de enero. Pero esta metáfora no encarna unívocamente los avatares que ha vivido este espacio de socialización en los últimos días. Parte de ese transcurrir inscrito en el Patio le pertenece al acontecer tranquilo y a la vez dinámico dentro de los muros de este lugar, como el que se iba a narrar en este reportaje hasta que saltó la noticia del desalojo y se propagó en muchas direcciones como lo hace un grupo de palomas asustadas. Simplemente ese coitus interruptus hace honor a su nombre y se inserta en un reportaje del que se adivinarán datos debido a que quizá los haya ojeado algún día de esta semana en el periódico. Esos detalles sobre el desalojo del patio que ha podido leer se acompañan del reflejo de la vida usual en este ya extinguido espacio.

“EXISTE EL DERECHO A LA PROPIEDAD, PERO TAMBIÉN EL DERECHO A NO VIVIR ATOMIZADOS”

“Existe el derecho a la propiedad, pero también el derecho a tener espacios de socialización, el derecho a no vivir atomizados, especialmente en una ciudad como Madrid y creemos que este último predomina sobre el primero”, asevera seguro y tranquilo Toni García, portavoz del ya difunto en cuerpo pero no el alma Patio de Maravillas. Toni y multitud personas pertenecientes a este espacio nos abrieron las puertas (casi siempre abiertas, por cierto) de éste y nos dejaron participar y observar la vida que correteaba entre sus pasillos y sus escaleras. Vida que se podía palpar a partir de actividades tan baladíes como el tomar algo en su bar, lugar de reunión por antonomasia, y que consigue sorprender al visitante que ve cómo veinteañeros o personas de cincuenta años charlan animadamente, reflexionan o leen apoltronados en alguno de sus cómodos sillones. Desde algunos de esos sillones, sofás o sillas se pueden ver en la pared carteles que llaman a convocatorias, cursos o charlas, desde un taller de reparación de bicicletas hasta unas atractivas clases de salsa, amén como otra nota que insta a no consumir ni tampoco vender drogas dentro del Patio. Un ordenador preside el espacio destinado al bar, por lo que dos personas navegan por internet en este lugar, una de ellas gracias al acceso gratuito a la red que brinda esa computadora de mesa mientras que la otra restante se conecta con su portátil a la red wifi habilitada, quien después de pagar un euro por un vaso de Coca-Cola servido por un simpático chico negro, se dispone a entregarse a sus tareas

De igual manera que jóvenes y mayores se dan a sus quehaceres, charlas, lecturas o reflexiones en el espacio de la cafetería, son muy numerosas las actividades alojadas por el grupo de personas que da vida a esta antigua escuela abandona hace siete años y que desde hace dos años y medio se ha reencarnado en el Patio. Pero este Patio no está habitado por punkis de perro y flauta que pasan el tiempo sin hacer nada o emborrachándose y consumiendo drogas continuamente, quienes, quizá figuran en el imaginario popular como los más dados a ejercer de okupas. Si apuramos la expresión, ni siquiera está habitado. Las personas que colaboran en este lugar no viven en él, sino que a él acude gente de todo tipo (personas de estética punki incluida, pero para nada es la tónica reinante) a él a modo de centro cultural, centro de socialización en el que compartir, entregar y recibir. Sólo durante el último mes parte de las personas involucradas en este espacio han dormido por la noche en él en vista de un posible desalojo.

DOS PERSONAS NAVEGAN POR INTERNET, UNA DE ELLAS CON SU PORTÁTIL GRACIAS A LA RED WIFI HABILITADA

Pero antes de que un policía de paisano se introdujera a las nueve de la mañana del día cinco en el local aprovechando que alguien salía y mientras la mayoría de quienes ocupaban el espacio estaban trabajando, han sido muchas las ideas, mucha la energía que ha pululado por este antiguo colegio. Propuestas que han subido las escaleras decoradas con exquisito arte de diversa índole, desde el grafiti artístico, la colocación de ingeniosas frases, los juegos con las palabras, los colores, las ideas, la imaginación, a la composición cromática agradable a la vista. Todo ese decorado tornaba los cinco pisos del Patio en una espiral. Una vorágine de gente, de ideas y de color, que por medio de su estrecha escalera iba subiendo de planta en planta para parase en cada sala, en cada lugar y en muchas de sus personas. Iconos como el dibujo de un niño muy risueño que transmite alegría y despreocupación, coloridas cenefas o materia gris llevada directamente a la pared.

Toda esa decoración mural salía en muchos casos del taller de arte, lugar destinado a dejar volar la imaginación de las personas que allí se reunían, que junto con el profesor, planeaban creaciones artísticas que perpetrar en esta sociedad. Una sociedad, según decían, cada vez más enfocada a atraer la atención con todos los estímulos publicitarios que nos son dados.

Más de mil almas esta vez sí que hacían publicidad del Patio a partir del de las ocho del mismo día en que la policía desalojó tan emblemático lugar. Lo que no imaginaba la mayoría es que el lema “Un desalojo, otra ocupación”, nunca iba a ser tan acertado y tan inmediatamente premonitorio. La mayoría de esas más de mil personas se habían servido en algún momento de las actividades que la antigua escuela alojaba, ya sea participando en ellas u organizándolas. Desde un treintañero con aspecto moderno que aseguraba haber grabado un videoclip gracias a la colaboración de la gente del patio, a una mujer de unos cincuenta años que asistía a clases de Yoga y que coreaban los lemas propalados junto a su amiga que usaba el Patio como punto de encuentro de personas con intereses tangentes a los suyos, en este caso relativos a la comida ecológica.

En esta misma línea, una parte de la historia de este edificio ocupado lo ha escrito el movimiento ecologista, pues tal y como nos cuenta el portavoz del Patio,” la ocupación de este antiguo colegio se hizo gracias a gente que provenía de diversos lugares y colectivos, como el movimiento ecologista, el feminista o el estudiantil”. Estudiantes o no, muchos fueron los que se involucraron en actividades como el taller de relatos y de poesía, reductos en los que se dejaba paso a la asociación libre de ideas y al juego con las palabras, o al taller de español para inmigrantes

Pero más allá de las actividades concretas, literarias o no, es preciso entender el Patio como un lugar gestionado por un grupo de personas que quiere abrirlo a la participación de la gente, de los vecinos.” Lo que la policía ha desalojado hoy no es solo un centro social ocupado”, afirman en la chica del micrófono en la plaza. Un conjunto de mentes que quiere hacer suya su ciudad, frente a la negación de espacios culturales y de ocio, y que, según nos cuenta su portavoz, quieren contar con un lugar de referencia para ello en el centro de Madrid. “Un lugar que ha sido sede del nodo local de Foro Social Mundial”, según proclama por megafonía una defensora del Patio en la manifestación en la tarde del desalojo

HAN DESALOJADO UN ESPACIO PARA NIÑOS Y NIÑAS, UN TALLER DE CANTO, DE FOTOGRAFÍA, DE TANGO, DE INFORMÁTICA, DE PERCUSIÓN, DE HIP-HOP, DE IDIOMAS, UNA ASESORÍA LABORAL Y LEGAL…

Y es en esa manifestación, en la Plaza del Dos de Mayo, donde resuena esa declaración de principios, de intenciones y de objeciones proclamada por una chica de aspecto dulce pero que se exalta al poco de comenzar a leer el comunicado, el cual nos puede brindar una panorámica de lo que bulle en el Patio: “ Han desalojado una asesoría laboral, un espacio para niños y niñas, una sala de ensayos, un taller de idiomas, de vídeo, de bicis, de arte, de cuentos, un laboratorio tecnológico, un comedor, una cafetería”. Por otro lado, prosigue afirmando que han luchado contra la privatización de la sanidad, de la educación, de la cultura, que han dado visibilidad a centro de personas migrantes. “Que ha ejercido la ciudadanía de forma activa”. Ésta es su compendio de lo que se puede mover en el patio, lugar que ha organizado más de mil actividades en sus dos años y medio de vida, siempre abierto a las propuestas, y que además de lo citado, mantiene talleres de hip-hop, de artes marciales, de informática, de canto, de fotografía, de tango o de percusión, que asesora legalmente a inmigrantes y españoles gracias a abogados voluntarios. Aunque a Nacho, portavoz del Patio, se le ilumina la mirada cuando hace referencia a la “Chikiasamblea”, un lugar donde los niños pueden jugar, en el que los padres pueden llevar a sus hijos para que se relaciones con otros niños y niñas de su edad. Si trascendemos un poco más, todas estas manifestaciones pertenecen a cuatro áreas de trabajo, a saber, Cultura y Conocimiento, Fronteras y Ciudadanía, Barrio, y Precariedad, que funcionan de forma asamblearia y horizontal, al igual que el Patio en conjunto.

Pero todo esto parece que se rompió, es similar, pues, un coitus interruptus. O parecía. Pues de igual manera en que la policía entró sibilinamente en el Patio a las nueve de la mañana, el sigilo de los sms post en distintos blogs de internet obraron el milagro de convocar a más de mil personas en la Plaza del Dos de Mayo el mismo día del desalojo. Y de igual manera que los asistentes a la manifestación se llevaron una ingrata sorpresa al enterarse del desalojo, los miembros más cercanos al Patio quisieron compensar con otra sorpresa a los participantes en dicha manifestación. Reunión en la que se lanzaron proclamas, se hizo piña y se contuvieron lágrimas a punto de salir, como las de la chica que leyó el discurso, a quien en las pausas se le adivinaban esas lágrimas a flor de piel en sus ojos que parecían de cristal; en cada grito, en cada proclama, en cada puya lanzada a los gobernantes.

Quizá esos gobernantes se hubieran sorprendido de cómo casi de manera mágica se llenó la plaza, lugar que a las ocho menos diez estaba vacía de manera fantasmal, para, en quince minutos llenarse hasta la bandera o banderas que ondeaban, portando consignas de protesta o llevando estampada una sugerente bandera pirata. Ya una vez dentro de la plaza, se proponían y gritaban consignas tales como: “Madrid, capital, de la especulación”, “ Espe, Espe, especulación” , “El Patio vive, la lucha sigue” o el tan icónico “Un desalojo, otra ocupación”, al tiempo que la dulce y guerrera chica que portaba el micrófono aseguraba que esto era “un punto y seguido”.

En relación a las referencias a la especulación que se coreaban intermitentemente, Toni García, portavoz del Patio, nos comenta que el edificio pertenece a Leopoldo Arnáiz, de quien sospechan que está esperando a que el ayuntamiento recalifique el terreno para poder construir viviendas y lucrarse con ello, pese a que el lugar está calificado para uso dotacional (colegios, bibliotecas, sanidad…). Por otro lado, Toni nos comenta que el ayuntamiento les asegura que no se va a recalificar el terreno. Las proclamas en la plaza siguen, y ahora los miembros del patio arremeten contra la Delegación de Gobierno del PSOE, “por llevar a cabo un desalojo que reporta un mal mayor al barrio que el bien al propietario del edificio”, al gobierno de Esperanza Aguirre, “por ser cómplice de desmanes urbanísticos” y a Gallardón, “por su cobardía a la hora de afrontar el proceso de diálogo con nosotros”

SE ACUSA A LOS GOBERNANTES DE ESTAR CORTANDO LOS ESPACIOS “QUE INTENTAN RECOMPONER UN MÍNIMO HILO SOCIAL”

A Gallardón y a todos los demás les siguen lloviendo palabras envenenadas, pues se le acusa de “estar creando un modelo de ciudad que nos desagrada profundamente”. La multitud apoya emocionada estas afirmaciones, que atacan a todos aquellos que, según la chica micrófono en mano, les hacen creer que están en crisis y cortan los espacios desde los que defenderse de la crisis, los lugares “que intentan recomponer un mínimo hilo social”

“Por eso el Patio no está muerto. Ni va a estarlo. Permaneced en sintonía. Aún queda mucho partido” Con esas palabras la comunidad del Patio termina su discurso, leído ante un buen número de medios; entre grabadoras, micrófonos y cámaras con sus correspondientes focos que rompen la tenue luz de la plaza, ausente totalmente de policía. Ésa llamada a la sintonía no era sino el aviso para avispados de que algo bueno iba a ocurrir. Después de un tiempo en la Plaza, se instó a la gente a recorrer las calles, por lo que la multitud empezó a ascender por la calle de San Andrés. Y sí había policía, aunque nadie la viera. Ésta se reducía a un grupo de dos hombres que observaba cómo la multitud ascendía por la rúa de San Andrés, mientras uno de ellos explicaba por teléfono la velocidad a la que iba la turba y hacia dónde se dirigían, mientras el otro, preguntado por la manifestación, explicaba que si bien hasta ahora todo había ocurrido pacíficamente, ahora “no se sabe lo que puede pasar”.

EL NUEVO EMPLAZAMIENTO DELPATIO MARAVILLAS SERÁ LA CALLE PEZ 21

Seguramente lo que pasó no se lo esperaban esos dos policías en la sombra, pues la marea humana avanzó entre cánticos y proclamas antes citados hasta que llegó hasta el número 21 de la Calle Pez. Una vez allí, se proclamó que ése iba a ser el nuevo lugar al que se trasladaría todo el entramado organizado en torno al Patio Maravillas, mientras quizá en la cabeza de algunos de los manifestantes resonaba la frase proclamada momentos atrás: “Que no hay forma de vivir con dignidad si no es colectivamente, si no es conquistando y defendiendo nuestros derechos”. La algarabía se propaló entre todos los asistentes, quienes, ufanos, permanecieron celebrando la nueva conquista momentos atrás anunciada hasta pasadas varias horas. Todos los talleres tendrán nuevo espacio para poder realizarse, del mismo modo que se realizarán como personas muchos de los pertenecientes a este lugar, a este colectivo, a todos los que opinan que “desalojando el Patio no saben que no logran desalojar lo que el Patio significa, lo que el Patio es”. El hip-hop seguirá sonando. Su poesía convivirá con relatos y con más poesía. El nuevo patio será políglota, incluso los que se dedican al arte celebrarán la existencia de un nuevo espacio que decorar, un nuevo lugar para grabar, para asesorar a los inmigrantes, para relajarse haciendo yoga, para bailar, para tomar algo, para proponer cualquier actividad o charla y llevarla a cabo. Para luchar contra causas perdidas (o no). Para tener un punto de referencia vecinal. Para vivir. Un lugar para luchar, para amar. Y al igual que en ciertos ámbitos del amor puede darse un coitus interruptus, aquí eso también cabe. Pero eso no es óbice para recuperarse y que el amor siga.

1 Comentario

  1. algo tiene que cambiar
    si los que tienen el poder no lo hacen… que no se preocupen que ya lo haremos nosotros. nuestra ciudad. nuetras normas. nuestro mundo.el de todoxs!

    me ha gustado mucho leer este articulo, desde el extranjero te agradezco esta información que es tan pincelada en los grandes media.

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