David Meca cerca de conseguir el reto

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El nadador realizo el 5 de enero una de sus habituales hazañas, esta vez consistía en cruzar el estrecho de Gibraltar tres veces. Pero la dureza de la prueba, acentuada por la época del año que escogió para realizarla,  hizo que no pudiera terminar el reto, cruzó dos veces el Estrecho pero en mitad de la tercera lo subieron a la barca, aunque eso no pudo con su ilusión y llego a Ceuta nadando.

Después de aplazarlo dos días por el mal estado del mar, Meca se metió con su nuevo traje aislante a las 09:35 h en la playa de Tarifa. Después de cuatro horas llegó a Punta Cires. Su segundo tramo, de vuelta a la costa gaditana la situación se complicó, predominaban las corrientes adversas, el mar se picó y el nadador sufrió vómitos y mareos. Su progresión fue más lenta y llego a las 18:00. Aún le quedaba lo peor, el último tramo, el más largo (unos 25km), en el que debía volver a Ceuta, ya sin luz natural, sólo alumbrado por los focos. En esta Meca interrumpió su recorrido  cuando se encontraba a 14.5 km de la orilla, por que las corrientes le arrastraban hacia el Mediterráneo, tenía calambres y la embarcación tenía problemas de visibilidad; el reto estaba invalidado. Sin embargo David se tiró al mar para llegar a las 22 h. a Ceuta nadando donde le recibían miles de personas como a un verdadero héroe. El nadador tuvo que ser hospitalizado, ya que llego con hipotermia y estuvo toda la noche en observación en una habitación especial a una temperatura de entre 30 y 35 grados.

Una vez fuera del hospital el David Meca dio una rueda de prensa en el Palacio Autonómico de Ceuta, donde explicó que nunca olvidará este reto, ya que sufrió momentos alarmantes, temiendo por su integridad física y la de su equipo.

Y aunque había madurado mucho el reto, el mismo reconoce que no era el mejor día, en este último tramo ha asegurado que “las olas y el viento eran fuertes, por lo que la gente de mi equipo empezó a llorar, una de las zodiac me golpeó en la espalda y vi que todos lloraban de miedo”. Y aunque el golpe fue duro, reconoce que la atención médica no duro mucho.

Y es que el nadador ya es famoso en todo el mundo por sus retos imposibles, donde se pone al límite. Empezó cruzando la travesía entre el antiguo presidio de Alcatraz y la ciudad de San Francisco  y desde entonces no ha parado. Ahora David espera que el reto del triple cruce  también se homologue “porque llegar a Ceuta era un plus y yo conseguí unir la distancia real de los tres Estrechos, de ahí que espero que cuente como reto oficial porque la llegada a Ceuta era un regalo”.

Fuentes del texto:
www.20minutos.es
Fuentes de las imágenes:
www.marca.com

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