David Jiménez presenta “El botones de Kabul” en Madrid

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El corresponsal del diario El Mundo en Asia, David Jiménez, presentó su primera novela el pasado 28 de octubre en Casa Asia-Madrid. Para escribir El botones de Kabul Jiménez se ha inspirado en su experiencia como corresponsal de guerra en Afganistán, país al que llegó en 2001. Ante el sentimiento de que no había podido contar de forma profunda la guerra, decidió escribir esta novela, que definió como un alegato contra los conflictos bélicos y con la que trata de ir más allá que en sus crónicas periodísticas.
El botones de Kabul es la primera novela del periodista de El Mundo David Jiménez, quién la presentó el pasado jueves 28 de octubre en Casa Asia-Madrid. Jiménez explicó que ha tardado diez meses en escribirla, pero que, en realidad, todo comenzó en 2001 cuando llegó a Afganistán para cubrir la guerra. En este país se instaló en el hotel Internacional de Kabul, en el que conoció al botones del establecimiento. El conserje, llamado Mohamed Ayan, le contó que había acudido a su lugar de trabajo durante treinta y dos años, pese a que con la guerra los bombardeos no cesaban e incluso habían acabado con la vida de algunos de sus compañeros. Mohamed, que había conocido los mejores tiempos del hotel, tenía la esperanza de que la paz llegase a Afganistán. El botones de Kabul se jubiló sin ver cumplido su sueño de que las bombas dejasen de caer.

Esta obra supone su primera incursión en la ficción, pero no en el mercado editorial, ya que Jiménez publicó en 2007 Hijos del Monzón. Este libro, publicado por la editorial Kailas y que se alzó con el I Premio Internacional Literatura de Viajes Camino del Cid, relata la vida de diez niños asiáticos que viven en la pobreza. “Con El botones de Kabul he intentado dar voz a aquellos que no la tienen, es decir, contar la guerra no desde los partes militares sino desde la gente”, explicó el barcelonés.  El periodista también reconoció que cuando llegó a Afganistán sintió una decepción absoluta con la profesión elegida. En el país asiático se encontró con compañeros que sólo querían ser famosos y con otros que querían ser más protagonistas que la propia guerra.

Presentación con Rosa María Calaf

La presentación del libro, que estuvo a cargo de la directora de Programas del Centro Casa Asia-Madrid, Teresa Gutiérrez del Álamo, contó con la presencia del autor de la novela, de la periodista y presidenta del Centro Internacional de Prensa de Barcelona, Rosa María Calaf y de Aránzazu Sumalla, representante de la editorial La esfera de los libros, que ha publicado la obra de Jiménez.

Calaf alabó la profesionalidad de Jiménez, al que calificó como excelente periodista y magnífico compañero. “En un momento del todo vale, para David no todo vale” afirmó la periodista catalana respecto a la tendencia actual al periodismo espectáculo. Asimismo, la ex corresponsal de TVE confesó haber disfrutado mucho con la lectura de El botones de Kabul y por ello no dudó en recomendarlo. “David nos ha contado una buena historia, que atrapa al lector y lo conduce por un mundo de realidades y de valores”, explicó la veterana periodista. También señaló que se trata de un libro de ficción, pero que está anclado en lugares reales y tiene personajes reconocibles.

Afganistán

Para Jiménez los empleados del Intercontinental, como Mohamed, son los héroes anónimos que tiene todo conflicto bélico. Además de Ayan, en El botones de Kabul hay otro personaje de importancia, que es un ex veterano de guerra. Este antiguo soldado, que ha perdido la esperanza en la condición humana, entablará una relación de amistad con el conserje, que sigue creyendo en la bondad de la gente.

En la presentación del libro se habló de Afganistán, país al que Jiménez definió como “cementerio de sueños”. “Alguien que tiene treinta años no ha vivido ni uno solo día de paz en su vida”, manifestó el periodista de El Mundo para explicar lo que supone vivir en este país asiático, que todavía sigue en guerra. Se mostró muy crítico con la misión en el país y con la argumentación de porqué las tropas siguen en el país. “La intervención es un desastre, no se han cumplido los objetivos. Si alguna vez tuvo alguna justificación, desde luego la ha perdido”, indicó. Jiménez también señalaba que el periodista debe luchar diariamente contra su propio cinismo cuando cubre este tipo de acontecimientos para no caer en la indiferencia. “El día en que te deja de afectar lo que estás viendo, no lo puedes transmitir”, declaró de forma rotunda.

Fuentes del Texto

El Mundo.es

(http://www.elmundo.es/elmundo/2007/12/13/internacional/1197524381.html)

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