Darko Miličić: crónica de un fracaso anunciado

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Darko Miličić (29), jugador serbio de la NBA. Ytoyoda (CC)

Un día vive en Serbia y al día siguiente es el número 2 de uno de los drafts más talentosos que se recuerda en la historia de la NBA. Llega a Detroit, la que un día fue ciudad del motor, pero que en la actualidad es una ciudad deprimida y empobrecida. El futuro está escrito en tinta de oro y parece llamado a ser el nuevo Dirk Nowitzki. Sin embargo, las cosas se tuercen y el destino dorado no sobrepasa los banquillos. Su nombre es Darko Miličić y su carrera, una fracaso anunciado.

Hace unas semanas, entre los artículos perdidos de los diarios deportivos y de las secciones deportivas de los diarios de carácter generalista, aparecía una noticia anecdótica. Resultaba que el que un día fue número dos del Draft de la NBA del 2003, Darko Miličić, había debutado en el kick-boxing serbio con derrota. Darko Miličić es considerado como uno de los mayores fracasos de la Historia de la NBA. Sin embargo, ¿quién es Darko Miličić? ¿Por qué fracasó en la NBA? Y quizás lo más importante, ¿qué se ha aprendido de su fracaso?

La de Miličić es la historia de un joven serbio de 18 primaveras que vive en Novi Sad, la ciudad más importante de la región autónoma serbia de Vojvodina, y al día siguiente lo hace Detroit, ciudad que un día fue el centro industrial de Estados Unidos, y posiblemente del mundo, pero que desde la década de 1960  comenzó a decaer hasta que en el año 2013 el consistorio municipal no tuvo más opción que declarar la bancarrota por una deuda de 14.000 millones de dólares. Ciertamente la ciudad superó la bancarrota a fines del 2014, aunque los problemas económicos persisten. Lógicamente la situación para el joven de Novi Sad no debió ser fácil, sino todo lo contrario.

Entonces, y sin haber superado la adolescencia, se encuentra en los Estados Unidos, un país en donde absolutamente todo, comenzando por el idioma y acabando por las costumbres son totalmente diferentes a las existentes en Serbia. Más aún, llega al país que fue el mayor responsable de que la OTAN bombardease su país en 1999. Para complicar la situación aún más, no sólo aterriza en a un país nuevo, sino que lo hace para jugar en la liga más importante y poderosa del baloncesto, la NBA. Y para poner la guinda al pastel, siendo el número 2 del draft del 2004. Sí, aquel en donde el King James fue seleccionado como número 1 del draft. Sí, aquel en donde también estaban jugadores de la calidad y clase como Carmelo Anthony, Chris Bosh, Dwyane Wade o Kirk Hinrich. En resumen, que se suponía que Darko era un diamante que, una vez pulido, sería una máquina debajo de los aros.

Sin embargo, no lo fue. La carrera en la NBA de Darko Miličić fue un verdadero despropósito desde el comienzo. A diferencia de otros jugadores top del draft del 2003, Darko Miličić recaló en un equipo potente en la época. Los Detroit Pistons habían llegado a la final de la Conferencia Este en el 2003. Mientras que en el primer año de Darko, los Pistons ganaron el campeonato de la NBA. Sin embargo, aquella victoria no iba con Darko. ¿Cómo podía Darko Miličić considerar que él había obtenido un anillo de campeón si se había pasado más tiempo siendo el aguador que siendo un jugador de baloncesto? La siguiente temporada, la 2004/2005 la situación no mejoró demasiado. Bueno, de hecho la situación fue prácticamente igual. Miličić siguió conociendo los banquillos de todas las canchas de la NBA, mientras que los Pistons llegaban a la final de los Playoffs, aunque a diferencia del año anterior, caían derrotados.

Darko Miličić jugó media temporada más en los Pistons, hasta que fue traspasado a los Orlando Magic buscando una revitalización de su carrera. Sin embargo, eso nunca llegó. Además de los Magic, Miličić militó en los Grizzlies, Knicks,  Timberwolves y Celtics. Probablemente, la 2010/2011 fue su mejor temporada en la NBA. Jugando para los Timberwolves, obtuvo 9 puntos y 5 rebotes en más de 24 minutos de juego. A la temporada siguiente, que parecía que podría ser el año en donde Darko demostrase que su paso por la NBA no iba a ser un absoluto fracaso, sucedieron las lesiones de cadera y muñeca que sólo le permitieron jugar 29 partidos.

Finalmente, en 2013, Miličić anunciaba su retiro del baloncesto profesional. Se cumplían 10 años desde su debut en la NBA. Una carrera profesional que parecía prometedora pero acabó siendo un tremendo fracaso. Sin embargo, ¿podría haber sido otro el final? ¿Podría haber sido Darko Miličić el nuevo Olajuwon, tal y como un ejecutivo de la NBA le dijo al periodista Chad Ford? Si uno analiza los hechos, la respuesta es que el fracaso de Darko Miličić era la crónica de una muerte anunciada.

En aquel año 2003, los ojeadores, entrenadores y otros cargos directivos de la NBA tenían la fiebre europea, o mejor dicho, tenían la fiebre de encontrar al próximo Dirk Nowitzki. El que posiblemente sea el mejor jugador europeo de la historia, llevaba cinco temporadas jugando a un muy buen nivel en los Maverick. Además, en el 2001 aterrizó en la NBA Pau Gasol, que a pesar de su cuerpo sin apenas musculatura para los parámetros de la NBA, consiguió hacerse un hueco en el quinteto titular de los Grizzlies y alzarse con el trofeo de Rookie of the Year en el 2001. Además, en el equipo de los novatos del 2001, había otros dos europeos. El francés Tony Parker y el ruso Andrei Kirilenko, los cuales han tenido carreras exitosas en la NBA. Pero había otra razón para arriesgarse con Darko Miličić y era su origen serbio.

Probablemente Dumars, presidente de Operaciones en los Pistons desde el 2000 hasta el 2012, debió pensar que fichar a Darko Miličić era una especie de apuesta de futuro. ¿No venía Darko Miličić del mismo baloncesto que jugadores tan sobresalientes como Tony Kukoc, Peja Stojakovic, Vlade Divac o Drazen Petrovic? Además, añadiendo que gracias a esa generación sobresaliente de jugadores yugoslavos los jugadores de fuera de los Estados Unidos dejaron de ser observados como jugadores de segunda, el fichaje de Darko Miličić, aunque arriesgado, si salía bien, sería uno de los mejores fichajes de Dumars y de la década del 2000. Sin embargo, a doce años vista, está claro que la decisión de Dumars no funcionó.  Miličić no era el nuevo Vlade Divac, ni tan siquiera llegó a ser nunca un Željko Rebrača. Más allá de las circunstancias adversas mencionadas anteriormente, también se debe tener en consideración que Miličić no tenía la cabeza muy bien asentada, como demostró con sus declaraciones en el Eurobasket de 2007 tras la derrota de Serbia ante Grecia en un polémico partido.

Ahora bien, ¿qué conclusiones pueden ser extraídas del fracaso de Darko Miličić en la NBA? En primer lugar que desde Darko Miličić, los ojeadores de la NBA se toman mayores molestias en analizar a los jugadores en los que pudiesen estar interesados. Como el propio Dumars reconoció, cuando se firmó a Darko, las fuentes de información sobre él eran claramente insuficientes y escasas. En segundo lugar, los cuerpos directivos de los equipos de la NBA han aprendido que traerse a jugadores europeos en su etapa de formación no es buena idea.  Grandes jugadores europeos como los hermanos Gasol, Dirk Nowitzki o Vlade Divac, tuvieron una etapa de preparación en Europa que les permitió adaptarse a la NBA. En el caso de Darko Miličić, esa etapa fue prácticamente inexistente. Por último, en tercer lugar, el caso de Darko Miličić muestra que, a pesar de que los jugadores europeos son más respetados en la NBA ahora que hace 20 años, sigue siendo tremendamente difícil para ellos poder asentarse en la NBA y tener el mismo éxito del que disfrutaron en las canchas del viejo continente. Jugadores estrella en el viejo continente tal como Juan Carlos Navarro, Šarūnas Jasikevičius o David Andersen probaron fortuna en la NBA, con un resultado aceptable, pero lejos de los resultados que obtuvieron en Europa.

¿Quién sabe lo que podría haber pasado con Darko Miličić si las condiciones hubiesen sido las correctas para el desarrollo profesional del que aún era un adolescente en sus primeras temporadas en la NBA? Esa respuesta nunca podrá ser respondida. Lo que sí está algo más claro es que, tarde o temprano, un nuevo caso similar al de Darko Miličić aparecerá. Después de todo, él no ha sido el primer jugador promesa en fracasar en la NBA. Y es que la sombra de Sam Bowie es muy alargada.

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