Dalí ilustrador, el Dalí más crítico y satírico

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Desde el 16 de octubre al 6 de enero la Fundación Canal Isabel II acogerá tres series de ilustraciones de Salvador Dalí que albergan un total de 117 de sus obras. Se trata de una exposición imprescindible ya que saca a la luz una faceta, quizás, poco conocida del artista.

Bajo el título Dalí ilustrador: sueños en papel se presentan tres colecciones de estampas y litografías realizadas en la década de los setenta por el artista catalán, muy distintas entre sí a nivel estilístico, pero que comparten el mismo objetivo: la crítica y sátira político-social de la época en la que vive. La primera de ellas se trata de Los sueños caprichosos de Pantagruel, obra inspirada en el texto literario de François Rabelais y la obra gráfica que elaboró para la misma François Desprez. En esta obra literaria se encuentran elementos fantasiosos, satíricos, subversivos y eróticos, hacía los que Dalí se sintió siempre muy atraído, de ahí que plasmara su propia visión (retorcida, erótica y mordaz) de las ilustraciones de la misma en veinticuatro litografías. La segunda colección es Los caprichos de Goya, que se trata de la relectura de una serie de ochenta estampas que realizó Francisco de Goya en 1799, a las que Dalí modificó añadiéndoles color y elementos claramente diferenciables de los originales por ser característicos de su obra, además de jugar con los títulos de cada estampa para adaptar la crítica que cada una de ellas hacía a la sociedad española del momento. Por último se halla en exposición la obra Las Fábulas de La Fontaine, en la que Dalí expone doce cuadros inspirados en las fábulas que concibió el escritor francés, y que diferentes artistas ilustraron. La obra de Dalí se inspiró en uno de ellos, Jean Grandville, para plasmar su reinterpretación.

Se trata de tres series de ilustraciones que demuestran al espectador que las personas en la época de Dalí no eran distintas de las de las épocas de Rabelais, Goya y La Fontaine, y ni tampoco lo somos las personas de nuestro tiempo. Todos compartimos los mismo defectos de base, y cometemos los mismo errores, los cuales todos esos artistas critican, por lo que las obras de aquellos tres autores son obras atemporales e inmortales, pues nos sobrevivirán y sin embargo seguirán estando de actualidad durante toda la existencia del ser humano, de ahí su gran relevancia, y de ahí también el valor que les dio Salvador Dalí. Dalí no hizo otra cosa más que revitalizar aquellas obras y mostrarlas de nuevo al público bajo su propia visión, pero conservando su espíritu crítico y moral, que son sus grandes valores, y que han de ser contemplados por la gente para que cada cual reflexione sobre sí mismo, y hacer autocrítica sobre la sociedad en la que vive, sobre su comportamiento hacia sí mismo y hacia los demás.

Nos encontramos ante una exposición de corto recorrido, que arranca con la foto “Salvador Dalí. Leopard Skull”, del fotógrafo estadounidense Philippe Halsman, pero que necesita que el asistente le dedique tiempo para intentar comprender el significado de cada una de las ilustraciones que intente introducirse de lleno en la compleja mente de uno de los artistas más singulares que ha dado nuestro país para descifrar cada colección y que no se limite a observar sin entregarse de lleno en lo que está viendo, y se quede con lo superfluo de las obras, que es aquello que se olvida fácilmente.

Fuente de la noticia:
Fundación Canal de Isabel II
Fuente de las imágenes:
http://www.johncoulthart.com/feuilleton/2008/04/08/the-skull-beneath-the-skin/
http://www.salvadordaliprints.co.uk/view_art.php?art_id=9522&min=0&max=1000000&portrait=&original=&sub=&sort_by=pantagruel&sold=
http://www.arsmagazine.com/noticias/actualidad/20100824384/los-suenos-en-papel-de-dali

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