“Cuento de tres joyas”, la visión de un niño palestino sobre el conflicto árabe-israelí

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La película Cuento de tres joyas, del director Michael Khleifi, se proyectó elpasado 30 de noviembre en la Filmoteca Española con motivo de la II Muestra de Cine Palestino de Madrid, un evento que ha acercado la desgarradora historia de Palestina y su cultura a través del séptimo arte.

El director, guionista y productor palestino Michael Khleifi ha recibido varios galardones entre los que destaca el Premio de la Crítica Internacional de Cannes por Boda en Galilea (1987) o el de Mejor Película conquistado en el Festival Internacional de Cine de Dubai por  Zindeeq (2009).

El largometraje de Khleifi se exhibió en versión original subtitulada, dejando al descubierto la calidad interpretativa de sus actores en su máxima expresión. El director, original de Nazaret,  ha sabido transmitir su particular visión del conflicto árabe-israelí desde la perspectiva palestina, a fin de mostrar las necesidades y reivindicaciones de su pueblo. También hay que tener en cuenta el contexto socio-político de la película, que se estrenó en el ya lejano 1994.

El protagonista de la cinta es Youssef, un niño de once años que vive en una familia con dificultades económicas, ya que su padre permanece preso y su hermano mayor es un fugitivo perteneciente a la resistencia palestina.

El niño suple sus carencias viviendo en un mundo imaginario desde el cual puede escapar de las barbaridades que tiene que ver cada día de su existencia. La belleza de los campos de Gaza y su afición por los pájaros le ayudan a soportar la terrible realidad, pero sus ilusiones son cortadas de raíz cuando tiene que volver a casa para respetar el toque de queda impuesto por los israelíes. 

La violencia y los agravios provocan que la vida de los palestinos se encuentre totalmente condicionada. El simple hecho de ir a la escuela se convierte en toda una hazaña: no solo hay que evitar enfurecer a los militares israelíes, sino que también hay que ponerse a salvo de las ráfagas de disparos que habitualmente acaban con víctimas civiles.

Aunque ha tenido que aprender muy rápido, Youssef es solo un niño y sigue haciendo de las suyas. Se trata de un chico amable y bondadoso que mantiene la inocencia pese al entorno hostil en que le ha tocado vivir. El film utiliza la imagen del niño como un recurso para endulzar la situación agria en que se encuentra la zona.

Por otro lado, el director se sirve de este personaje infantil para representar a las víctimas inocentes de todo conflicto: la población civil (también mal llamados ‘daños colaterales’), personas con nombres y apellidos que sólo quieren vivir sus vidas en paz y armonía.

Imagen: Cine Doré.

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