Cuatro siglos de un tal “Cerbantes”

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Si hace pocos meses se publicaba en prensa la noticia del hallazgo de los huesos de Miguel de Cervantes y se ponía fin así (esperemos que definitivamente) a la duda sobre el lugar de reposo de nuestro escritor más universal, poco le ha durado este descanso en los medios, pues en este 2016 se cumplen cuatrocientos años de su muerte, y esta no es una fecha cualquiera.

Muchos son los eventos organizados para la conmemoración de este cuarto centenario, encargados explícitamente a una comisión nacional, entre los cuales algunos especialmente relevantes, como el homenaje realizado en el VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) en San Juan de Puerto Rico entre el 15 y 18 de marzo, y el de la exposición de la Biblioteca Nacional de España que podrá verse hasta finales de mayo. No es la única, pues están programadas otras veinte por todo el territorio nacional, muy variadas en sus temáticas, que van desde el contexto histórico y literario de su obra al arte urbano y grafiti; descargue el programa completo en la página electrónica de la Real Academia Española y busque la que más le interese, pues hay para todos los gustos y lugares geográficos.

Cervantes
Fuente: Biblioteca Nacional de España

Esta diversidad de puntos de vista, y la distancia cronológica de un autor que ha marcado el devenir de las letras españolas, hispánicas y universales, hace imposible reunir en una exposición como la de la Biblioteca Nacional todo el universo temático cervantino. Sería imposible o, cuando menos, repetitivo. Por ello, acertadamente, los organizadores de esta exposición, los profesores José Manuel Lucía Megías, junto con José Álvarez Junco, Javier Gomá y Carlos Reyero, han optado por dividirla en tres grandes ejes que aporten algo de novedad. Estos recogen documentos de archivo que nos ofrecen datos sobre su vida, retratos pictóricos que se conservan de él (o con que se le representa) y, por último, datos sobre la difusión del cervantismo por otros países y su presencia en monumentos conmemorativos, como el de Plaza de España en Madrid, entre otros.

La principal aportación de esta exposición está en la reunión, publicación y estudio de todos los documentos autógrafos conservados sobre Miguel de Cervantes (donde él firmaba siempre como “Cerbantes Saavedra”), pues, aunque se conocían entre los especialistas, estos son documentos administrativos que solo podían consultarse en sus lugares de conservación y raramente han sido mostrados al público. Para esta exposición se han traído directamente del Archivo General de Simancas, Archivo Histórico Nacional, Archivo Histórico de Protocolos, Archivo General de Indias, Real Academia Española y de otros organismos públicos. Destaca, por ejemplo, la partida de bautismo que se conserva en Alcalá de Henares, que se ha conservado azarosamente tras la Guerra Civil española y que solo salió a una exposición en 1892. También se exponen otras cartas, falsificaciones del siglo XIX, cuando la búsqueda de datos sobre la vida de Miguel de Cervantes ocupó largamente a muchos cervantistas.

Más obras interesantes que podemos ver en la exposición son las de otros escritores contemporáneos a Cervantes que escribieron sobre él, como Lope de Vega o Quevedo, y los diferentes retratos que se conservan sobre Cervantes, ya (supuestamente) contemporáneos, ya derivados de grabados posteriores, cuando se buscaba una imagen del autor con que ilustrar sus obras. Destaca el atribuido a Juan de Jáuregui, que se ha descolgado excepcionalmente del salón principal de la Real Academia Española para ser mostrado aquí. La exposición se complementa con un vídeo realizado por RTVE, donde se ilustran algunos aspectos de la vida del autor.

A este respecto, es inevitable el paralelismo con otras iniciativas que se han realizado, o están realizando, para la conmemoración de otro escritor universal, William Shakespeare. Hace diez años, cuando se cumplió el 150 aniversario de la National Portrait Gallery de Londres, se realizó una exposición llamada Searching for Shakespeare (Buscando a Shakespeare, o más bien ‘Investigando sobre Shakespeare’); en ella se reunieron todos los documentos de archivo conservados sobre Shakespeare —entre los cuales su testamento— y otros objetos de época, como ropas, cartas, figurines… Como en el caso de Cervantes, se incluyeron también los retratos, pues muchos han sido los intentos por mostrar el rostro de Shakespeare, aunque solo uno o dos —el grabado de la primera edición de sus obras y el cuadro llamado “Chandos Portrait”— puedan ser medianamente fiables, y el resto falsificaciones o elucubraciones posteriores. También para aquella exposición se realizaron documentales por la cadena estatal, BBC Culture Show.

Este paralelismo entre dos autores universales, aunque uno de lengua española y otro de lengua inglesa, ha dado pie a críticas sobre el distinto apoyo estatal que han mostrado los Ministerios a la hora de promocionar a su escritor respectivo; sin embargo, una cuestión debería quedar clara en todo caso: aunque pueda darse una visión más moderna de Cervantes o una mayor difusión con medios tecnológicos o gráficos para hacerlo más atractivo a los ciudadanos actuales, hispanohablantes o extranjeros, la verdadera aportación universal de Cervantes se encuentra en sus textos, y, para que continúe siendo influyente, lo importante sigue siendo leerlo; las exposiciones deberían servir para hacer más atractiva y atrayente su lectura. Para conseguirlo, pueden verse las obras Cervantes, en sus distintas ediciones, en la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico; también se ha publicado una versión en manga de Don Quijote y se ha hecho un audiovisual con cámaras VR; el portal Donquijote.com recogerá todas las películas y documentales relacionados con El Quijote y Cervantes.

Una síntesis de esta mezcla entre lo tradicional y lo digital se encuentra en la imagen pixelada del rostro de Cervantes que abre el folleto de la exposición de la Biblioteca Nacional: de una persona de carne y hueso, hemos pasado a un Cervantes convertido en mito informatizado. Dios dirá cómo lo encontraremos en el quinto centenario…

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Miguel de Cervantes: de la vida al mito (1616-2016).
Exposición en la Biblioteca Nacional de España (Madrid).
Hasta el 22 de mayo de 2016. Entrada gratuita.

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