Cuatro jugadores, dos caminos diferentes

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David Ferrer y Tomas Berdych por un lado. Fernando Verdasco y Richard Gasquet por otro. La carrera de estos cuatro jugadores ha discurrido por caminos similares. Berdych y Ferrer han hecho de la constancia y la regularidad sus señas de identidad. Gasquet y Verdasco destacan por sus fogonazos deslumbrantes y su irregularidad. Los cuatro han sido top 10 en el ranking de la ATP, pero solo dos de ellos han sido capaces de mantenerse en la élite del tenis mundial.

¿Qué tienen en común David Ferrer, Tomas Berdych, Richard Gasquet y Fernando Verdasco? La pregunta puede parecer obvia. Los cuatro son tenistas de élite. Pero más allá de la obviedad, los cuatro son grandes talentos tenísticos que han elegido dos caminos diferentes a la hora de desarrollar sus carreras profesionales. En el caso de David Ferrer y Tomas Berdych, la constancia y el saber hacer han sido las claves de sus éxitos, mientras que en el caso de Fernando Verdasco y Richard Gasquet la irregularidad y su dejar pasar han marcado sus éxitos, pero especialmente sus sinsabores.

De los cuatro jugadores nombrados anteriormente, Richard Gasquet es el que más talento tiene. Cuando está entonado, es muy difícil poder vencer al galo. Su revés a una mano, a la par de elegante, es efectivo y moral. No obstante, el francés pocas veces ha mostrado ese nivel que le permite jugar de tú a tú con los mejores. Y lo peor, es que ese nivel, que siempre ha mostrado a ráfagas, cada vez es más intermitente y aparece con menos frecuencia. En la actualidad el galo ocupa el puesto número 25 de la clasificación ATP, muy lejos de las posiciones novena y décima que ocupó durante la temporada 2012/2013, y especialmente muy lejos del número 7 del mundo, que hasta la fecha es el mejor resultado obtenido en dicho ranking.

Caso similar, o incluso más acentuado es el de Fernando Verdasco. El que iba para next big thing del tenis español en el año 2009, se quedó en un bluff. No se trata de desmerecer la carrera y los éxitos del madrileño, pero es cierto que recibió un trato sobredimensionado por la prensa especializada. Por poner un ejemplo, para cuando Verdasco alcanzó las semifinales del Open de Australia en 2009, David Ferrer ya había alcanzado, en 2007, la final de la ATP World Tour, en la cual fue derrotado por Roger Federer. Sin embargo, el que se llevó los alagados de la prensa y los reportajes fue el madrileño y no el de Jávea.

David Ferrer (33), jugador español y actual número 7 del mundo./ Mutua Madrid Open
David Ferrer (33), jugador español y actual número 7 del mundo./ Mutua Madrid Open

En el reverso de la página nos encontramos a un checo y a un español. Dos jugadores diferentes en su carácter, en sus golpes, en sus superficies preferidas, en sus éxitos y en sus fracasos. No obstante, existe un nexo en común entre David Ferrer y Tomas Berdych: la constancia. Ambos jugadores son excelentes jugadores, pero si están entre el top 10 de la ATP es principalmente por su constancia y su regularidad.

David Ferrer lleva consolidado entre los 10 mejores desde hace ya unos años y aunque ya tenga 33 años, no parece que vaya a bajar del olimpo del tenis para comenzar a ocupar posiciones más secundarias. El que fuera en su día número 3 del ranking ATP, continúa en plena forma, como demuestran sus victorias en el torneo de Doha (ante Tomas Berdych) y en Acapulco (ante Kei Nishikori). Con un total de 24 títulos individuales en su palmarés, y 25 finales, entre ellas la de Roland Garros 2013, el alicantino se ha consolidado como uno de los mejores tenistas en la historia del tenis español. Y probablemente su leyenda podría ser mayor si no hubiese coincidido con  “the big three” (Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic). Si David Ferrer ha logrado tener una más que existosa carrera en el mundo del tenis se debe principalmente a su regularidad y su buen hacer. Lógicamente, sin talento no se llega a los más alto y el de Jávea tiene talento a raudales. Sin embargo, también Gasquet y Verdasco tienen talento, puede que más que el alicantino, sin embargo están perdidos por el top 20 o incluso el top 30, mientras que Ferrer está muy por encima de esas posiciones.

Otro caso similar al de Ferrer es el del checo Tomas Berdych. Situado en las posiciones más punteras del ranking ATP, el checo ha demostrado que es, ante todo, un jugador regular. Cierto es que no tiene un gran palmarés, aunque entre su decena de títulos destaca el Master de Paris 2005, mismo título que obtuvo Ferrer en el año 2012, y la final de Wimbledon en 2010. El checo tiene muy claro, tal y como ha venido repitiendo en algunas entrevistas, que su objetivo no es llegar a ser número uno, sino intentar obtener un Grand Slam. Y tampoco se puede decir que el checo no tenga posibilidades, aunque como se pudo ver en el Open de Australia de 2014, sus posibilidades se reducen cuando las semifinales se aproximan. Y es que Berdych es un jugador que en los momentos claves de los torneos suele fallar. No suele tener problemas para llegar a las rondas finales de los torneos, sean cuales sean. Sin embargo, a partir de cuartos de final, el juego de Tomas Berdych comienza a fallar, y el propio checo no sabe como manejar esas situaciones. Después de todo, el jugador de Valašské Meziříčí, es un excelente jugador pero no un ganador.

Analizando a estos cuatro jugadores, se puede comprender que para tener éxito en el mundo del tenis el talento no es suficiente. Si así fuese, Gasquet debería haber sido número uno del mundo y Ernest Gulbis no debería andar perdido por las canchas de tenis de los torneos más representativos del mundo del tenis. La constancia, la mentalidad y el saber hacer influyen mucho en si un tenista es número 20 del mundo o número cinco. Si un tenista tiene un gran talento para este deporte, podrá llegar al top 10, más allá de su regularidad y mentalidad. Los ejemplos de Verdasco y Gasquet lo demuestran. No obstante, si uno quiere también mantenerse en la élite del mundo de la raqueta, se tiene que aportar algo más de talento. Se tiene que aportar constancia, regularidad y una fuerte mentalidad. Eso es lo que llevan haciendo David Ferrer y Tomas Berdych durante los últimos años.

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