Cuatro exposiciones en 15 minutos

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Hace más de un mes que la nueva edición de PhotoEspaña vio la luz. Este año, y a pesar de la crisis, viene pisando fuerte con 69 exposiciones, además de talleres de fotografía, debates, clases magistrales y proyecciones en la calle. Pero no es oro todo lo que reluce, si no este artículo no se llamaría así.

En el comienzo de la calle Alcalá nos encontramos con las exposiciones acogidas dentro del Círculo de Bellas Artes y Alcalá 31. En el Círculo, se exhiben tres muestras. En la sala más grande se encuentra la obra de László Moholy-Nagy, en su mayoría pinturas y no fotografías, por lo tanto me quedó poco claro que hace dentro de este certamen. En la sala del sótano se exhiben los Episodios Nacionales de Fernando Sánchez Castillo, que aunque me pasé un buen rato buscando dónde se escondían el resto de fotos, sólo vi tres y un vídeo, creo que el resto era transparente o no aptas para ojos impuros. Y la más simpática de todas es la de Óscar Muñoz, titulada Volverse Aire; el primer consejo para ver esta exposición es que te guste su cara, porque te vas a cansar de verla; y el segundo consejo es que lleves los pulmones llenos de aire, porque te va a tocar expulsar mucho vaho para descubrir algunas de sus maravillosas “fotografías”.

Total, he tardado ocho minutos de reloj y he perdido un euro, me queda el consuelo de que entrar en el edificio, por muchas veces que lo haya visto, bien vale mi pequeño sufrimiento.

Como me he quedado con un regusto amargo en la boca y aún es pronto para tomarme unas cañas, decido cruzar la calle y visitar Calves & Thighs (para los que estén tan flojos de inglés como yo, la traducción literal es “pantorrillas y muslos”) de Juergen Teller. Cuando entro en la sala, he tardado dos minutos en cruzar la calle y en que el vigilante me revise el bolso por si llevo algún objeto que atente contra el cristal de las fotografías, me quedo paralizada. Lo primero que resalta es el blanco de las paredes ya que las fotos están a cinco metros unas de otras (en la guía pone que se exhiben 130 obras, no las conté y no voy a dudar de la buena voluntad del comisario, pero sigo dudando del número); y lo segundo que resaltaba en esos momentos era la decepción escrita en mi cara. Fotografías que parecen tomadas por un aficionado, sin técnica alguna que destacar. Eso sí, se ven perfectamente los muslos, pantorrillas y demás partes del cuerpo del autor.

Agoto así los cinco minutos que paso en el edificio, la entrada a este por lo menos ha sido gratis, y salgo pensando en todo el dinero que han tirado a la basura, porque seguro que no ha sido nada barato.

Señores organizadores de PhotoEspaña, por favor, en vez de organizar más de medio centenar de exposiciones de esta calidad, hacer sólo dos o tres, pero que al verlas te estremezcan y despierten la mente adormilada por este calor sofocante. Y si lo que queréis es ahorrar, echar un vistazo por lo que se cuece en Internet, que ahí podréis encontrar a verdaderos artistas, con un talento enorme, esperando una oportunidad. A ustedes no les robaran el dinero ni al público su tiempo, aunque sólo sean 15 minutos.

Fuente de las imágenes:
PhotoEspaña

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