Cuando una casa se convierte en un hogar

0
320

Mi casa en París es la primera película del dramaturgo Israel Horovitz, donde se enseña la historia de varias personas para las que, el hecho de vivir en la misma casa, acaba por cambiar sus convicciones de la vida. Se estrena en España el próximo 7 de Agosto.

Mathias (Kevin Cline) es un neoyorquino sin dinero que tiene que trasladarse a Europa, en concreto a París, para hacerse cargo de la herencia que le dejó su padre, con el cual no se hablaba: una casa enorme en el centro de la ciudad. Pero cuando llega allí se encuentra con que Mathilde (Maggie Smith) y su hija Chloé (Kristen Scott Thomas) viven allí desde hace varios años. Según una ley francesa de alquileres de viviendas, la casa fue comprada por su padre en régimen de “viager”: Mathias no podrá ser el dueño legal del piso hasta que Mathilde muera. Comienza una curiosa comedia en la que los propios intereses se mezclan con los sentimientos.

Algunas escenas del filme con el protagonista.
Algunas escenas del filme con el protagonista.

Divertida y sorprendente. Son las dos palabras que mejor definen a esta película. Es una comedia con un gran punto sarcástico sobre cómo se comportan las personas cuando les afecta en su vida algún asunto económico, poniendo de manifiesto los mejores y los peores pensamientos y acciones que alguien tendría en esta situación. El espectador puede pensar cuánto puede llegar a ser de importante el dinero en ciertos momentos, pero al mismo tiempo que no lo es todo y que hay que pensar de vez en cuando en los problemas ajenos en vez de en los propios.

Con un tono distendido y ágil, se muestra la transformación del protagonista en su relación con los que le rodean y sobre la cuestión que le trae de viaje a París. Los personajes van entendiendo qué significa la vida y qué es lo que deben hacer ante ciertas situaciones. Todo ello se ve reflejado en el papel que realizan los actores: intenso, educado y realista que no llena de palabras sobrecargadas los diálogos y que proporciona cierta frescura.

A todos estos elementos habría que añadir la fotografía, que, acorde con los actores y el guión, muestra a un París tal y como es, con calidad y color en cada una de las imágenes que se van mostrando en la gran pantalla. Decir también que la música va en consonancia con todos estos puntos, siendo bastante armónica.

Una buena película si lo que se quiere ver es una historia diferente.

Imágenes: Golem Distribución.

Dejar respuesta