Cuando se funda la bombilla

0
302

bombilla

Cansado de recorrer el camino de baldosas amarillas,
fui a bañarme en sus pupilas,
vil campo de minas,
desatarme las caídas
que he recogido en cada esquina,
por no tener bolsa, le ofrecí mi vida.

Buscar la salida, a tientas,
mientras lames el polvo de las aceras,
cuesta poco distinguir así, otoño de primavera,
mirar arriba y que no florezcan,
mirar al suelo los restos para el próximo invierno
y lo cierto es que desde abajo no me quejo.

Póngame otro vaso,
llego tarde a ninguna parte,
ella se cansará de esperarme.

Póngame otros dos,
al bolígrafo y este párrafo,
juntos necesitan un trago.

A ella póngale lo mismo,
aun desconozco el cuándo,
mas reconoceré el vestido.

Cansado de recorrer el camino de baldosas amarillas,
encerré la poca vejez en una canica
la eché a rodar, precipita despedida,
aparta lavanda, cabellos y briznas,
miradas a la infancia, principios de mala vida,
en el precipicio frenar no era opción válida,

Maldita desdicha, ¿quién te necesita?
maldita desdicha, bailas con mis mentiras
maldita desdicha, confesaré como siempre
cuando se apague la bombilla y me acueste,
cuando pague por las lágrimas que secuestré,
confesaré: “yo te necesito, maldita desdicha”.

Póngame otro vaso,
llego tarde a ninguna parte,
ella se cansará de esperarme.

Póngame otros dos,
al bolígrafo y este párrafo,
juntos necesitan un trago.

A ella póngale lo mismo,
aun desconozco el cuándo,
mas reconoceré el vestido.

Póngame otro para el camino,
si es largo iré acompañado
que sean cuatro; uno, dos, tres, cuatro
cuando me canso, paro y me repito:
“Maldita desdicha, yo te necesito”.

Fuente de la imagen: Flickr

Dejar respuesta