Transexualidad: cuando la mente rechaza su cuerpo

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Como cada año, este verano ha vuelto a celebrarse la fiesta del Orgullo Gay, donde miles de personas han salido a la calle para celebrarlo con una serie de eventos, con la finalidad última de instar a la tolerancia y a la igualdad de los gais, lesbianas, bisexuales y transexuales. Es bastante conocido y aceptado por la sociedad el hecho de sentirse atraído por una persona del mismo sexo, sin embargo, aunque cada vez menos, hay bastante desconocimiento sobre la condición se ser transexual.

Los trastornos de identidad de género son para la mayoría de las personas, e incluso para muchos médicos, desviaciones de la normalidad difíciles de clasificar, y aún más complicados de tratar. Muchas veces son confundidos con el fetichismo travesti o con la homosexualidad. Sin embargo la definición más conocida es la que da el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM- IV): “Identificación sexual cruzada, fuerte y persistente” y la evidencia de “un malestar respecto al sexo asignado a uno mismo o una sensación de ineptitud para desarrollar el rol genérico atribuido a un sexo”.

Lo que está claro es que las personas que los sufren pasan por grandes dificultades, primero para aceptarse a sí mismos, después para enfrentarse a la posibilidad del rechazo social. a transexualidad ha existido siempre, en todas las culturas y durantes todos los tiempos. Existen muchos documentos o relatos místicos e históricos que se referieren a la existencia de transexuales en la evolución de la humanidad. En algunas sociedades se les ha idolatrado, en otras se les ha marginado y rechazado.

En la cultura grecorromana, encontramos, por ejemplo, la escultura de Ovidio, expuesta en el Museo del Louvre de París. Este poeta de la Antigua Roma contempla todos los cambios de cuerpo posibles en su poema “Metamorfosis”, sugiriendo de forma bastante clara el deseo de alguna gente de la época de cambiar de sexo. La diosa Castalia, en la mitología griega era comprensiva y accedía “a los deseos de almas femeninas encerradas en cuerpos masculinos.”

En la Antigua Roma, había personas nacidas con cuerpo de varón que decidían su género y autocastraban sus genitales masculinos. Eran las sacerdotisas Gallae. El filósofo judío Philo de Alejandría (20 a.C – 50 d.C) describió cuidadanos romanos varones que invertían mucho dinero para cambiar su naturaleza masculina en femenina.

Ya en la Edad Media, hay referencias de transexualidad dentro de la misma Iglesia Católica; por ejemplo, Santa Wilfrida, cuya imagen se encuentra en la abadía de Westminster, ésta era una princesa de Portugal, que no quería casarse, a pesar de las insistencias de su padre. Suplicó a Dios que se le fueran todos sus atractivos, y sus oraciones fueron escuchadas, Dios le dio una frondosa barba y su cuerpo se masculinizó. No se casó y murió virgen crucificado por su padre.

Del Papa Juan VIII (sucesor de León IV) siempre han corrido rumores de que biológicamente nació mujer, aunque se hizo pasar toda su vida por varón, historia que fue censurada varias veces por la Inquisición. También son mencionables casos como el de Juana de Arco (1412-1431) que fue ejecutada por dicha Inquisición, además de por brujería, por llevar ropas de hombre y tener conductas de varón.

Tampoco desaparece el rastro de los transexuales en la historia cuando pasaron a ser considerados unos desviados. Ni cuando fueron convertidos en delicuentes, aplicándoles la Ley de vagos y maleantes. Ni cuando fueron descritos como enfermos mentales.

El problema de la transexualidad, no ha sido aún suficientemente estudiado por la ciencia médica. Aunque hay aún muchas incógnitas, se sabe que la persona nace con un sexo estático, el que podríamos llamar el sexo anatómico o biológico,y con un sexo dinámico, que es el sexo con el cual el individuo se sentiría identificado; ambos conforman la identidad sexual.

En gente sana, ambos sexos estarían en armonía, mientras que en una persona transexual el sexo dinámico entraría en conflicto con el estático, provocando una angustiosa situación en el sujeto. Puede suceder, entonces, que alguien nazca biológicamente mujer pero psicológicamente sea hombre, o al revés.

Cada vez menos autores creen que la transexualidad se debe a razones ambientales, de educación o familiares. Más bien, es un problema que aparece en la persona en aproximadamente entre los dos y los cuatro años de edad. Hay teorías que incluso afirman que lo más probable es que el origen tenga lugar durante la etapa fetal, en la que una alteración da lugar a que el cerebro se impregne hormonalmente con una sexualidad diferente a la genital. Hoy en día, cada vez hay más investigaciones que pretenden demostrar que la disforia de género tiene origen biológico, es decir, el problema es genético y no adquirido en el transcurso de la vida.

El término transexualismo fue introducido discretamente por Magnus Hirschfeld en 1923. Habló primero de “transexualidad psíquica” y dio la primera lectura científica sobre el transexualismo en 1930 a la Asociación para el Desarrollo de la Psicoterapia. Pero fue el doctor Harry Benjamin, el primero que investigó esta condición. Él introdujo el término transexualismo abiertamente en la comunidad médica en los años cincuenta.

Harry Benjamin, al igual que Hirschfeld, desde el principio defendía una explicación biológica de la condición, a pesar de que en aquella época eso era todavía imposible de hallar. En aquel momento, era urgente diferenciar ésta condición del travestismo y la homosexualidad, y el término transexualismo pareció el más adecuado en esos instantes, dada la oscuridad científica que había en torno a esta alteración.

Además hay que tener en cuenta que los resultados de los cuestionarios de psicopatología demuestran que estas personas, en su mayoría, están libres de otras enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia, el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno límite de la personalidad. Es cierto, sin embargo que la vida de la persona transexual se ve trastocada en todos sus ámbitos. Además del sufrimiento que genera al sujeto, está el rechazo social y muchas veces incluso el rechazo familiar hacia el que lo padece.

A veces, las familias confunden el problema con la homosexualidad, y llegan a aceptar que se trate de eso, pero rechazan que esa persona pertenezca en realidad al sexo contrario; no entienden cómo su hijo puede definirse como mujer cuando ellos han traído al mundo un varón. En un primer momento se preguntan qué está sucediendo y si su hijo se habrá vuelto loco. También se dan casos en el que los familiares dicen aceptar a la persona, pero siguen utilizando su género anatómico para dirigirse a él/ella, aunque sea sin querer, o de alguna forma le hacen el vacío, cosa que la persona detecta perfectamente.

El rechazo se debe casi siempre a la ignorancia que hay sobre esta condición, y a las leyendas negras que la rodean. También a la desconfianza de los profesionales que la tratan, que llegan a temer que el sujeto lo haga para hacer fortuna o que pertenezca a algún tipo de secta.

Para una persona transexual, operada o no, la relación con los individuos que siguen hablándole en su género biológico aun conociendo su problema, es totalmente superficial y desagradable. Por esto siempre será distante con ellos, sean quienes sean. Para la persona que padece disforia de género no hay nada más desagradable que ser tratado por el género biológico.

El niño transexual, cuando detecta que tiene un problema, se da cuenta perfectamente de la incomprensión de los que le rodean. Muchas veces, el niño puede reaccionar impulsivamente, sin que sus padres lleguen a entender el por qué. Puede ser un chico muy nervioso e incluso conflictivo, ya que crece con un sentimiento de culpa y temor a que se le recrimine su actitud y comportamiento. Él sabe que es diferente, y su estado emocional puede alterarse al no poder definir cuál es el conflicto interno que sufre, ni entender por qué siente tanto desasosiego.

A menudo, los jóvenes transexuales fracasan académicamente, y esto es porque su problema tiene consecuencias como la desmotivación, desconcentración, la falta de tranquilidad necesaria para un estudiante, y a esto, se suma su lucha interna por huir del enorme peso que le supone la realidad.

La adolescencia es, para todos, una de las épocas más difíciles de nuestra vida, porque supone descubrirse a uno mismo, pero para los adolescentes transexuales aún más, ya que les suponedescubrir que están encerrados en un cuerpo que no les corresponde, según su género psicológico. Durante este período comienza también la atracción sexual hacia las personas del otro género, lo que resulta muy frustrante y vergonzoso, ya que el transexual no puede aspirar a que el sexo contrario se fije en él/ella, como lo que realmente es.

La reacción de cada uno de ellos es diferente; algunos se aíslan en sí mismos, otros se rebelan, pero en general, todas las personas transexuales jóvenes tienen mucho miedo a ser juzgados si se les descubre, lo que les llevará a ocultar su problema durante el tiempo que puedan, para protegerse. Sin embargo, el adulto transexual ha asumido que es distinto a los demás, y en ocasiones, su diferencia es algo que la sociedad no acepta. Llegados a la madurez, la autoestima del individuo puede estar muy trastocada ya, pudiendo tener incluso una depresión.

En la versión más intolerante de la sociedad, su vida transcurre cada vez con mayor desesperanza y sensación de fracaso. Se siente solo, encarcelado en un cuerpo que su mente no reconoce como suyo, y responsable del dolor que su rareza pueda ocasionar a aquellos que le rodean.

Seguramente, haya ido al psiquiatra, que en ocasiones –cada vez menos, afortunadamente- intentará hacerle cambiar su convicción. La continua incomprensión con la que se topa a diario va sumiéndole en la impresión de que su destino es el fracaso y la desdicha. Al estar convencido de esto, ya no es capaz de disfrutar de las cosas hermosas de la vida. Un matrimonio para él/ella son solo sueños imposibles, a no ser que lo hagan con una persona de su propio sexo psicológico, lo cual es completamente impensable (excepto para los homosexuales, pero no es el tema aquí).

Las consecuencias laborales también son muy conocidas: la marginación y el rechazo suelen ser generales a la hora de buscar empleo, ya que su aspecto puede suscitar miedo o desconfianza. Hay que añadir, que el transexual que ha realizado el cambio, a veces pierde el apoyo familiar, con lo que se encuentra en la calle y sin trabajo, lo que puede llevarle al camino de la marginación, ya sea porque se meta en asuntos de droga, prostitución…

El transexual que no cambia de sexo puede caer en una depresión crónica, e incluso enfermedades psiquiátricas peores, derivadas del gran desequilibrio que genera el que su sexo psicológico, sea diferente a su sexo anatómico. Los transexuales, antes de entrar a quirófano se someten a una intensa evaluación y consejo psicológico. Esto es para comprobar si el drástico e irreversible proceso de reasignación de género va a ser exitoso. Por ejemplo, si la persona no es realmente un transexual, y en vez de eso está sufriendo un cuadro de homosexualidad mal enfocada, los efectos pueden ser devastadores.

Un travesti mal aconsejado, que normalmente está a gusto con su género, pero que tiene la compulsión de vestirse en ocasiones con ropa del otro sexo, puede ser muy infeliz por una reasignación de sexo permanente. Por lo tanto, un transexual debe de ser evaluado por un psicólogo experimentado, para estar seguro de que el transexualismo es el tema real. Una vez que el diagnóstico está confirmado, es cuando comienza la parte médica del tratamiento.

Si la decisión de reasignarse de sexo es consistente, debería ser respetada por todos los que rodean a la persona. El transexual, como es lógico,  busca métodos con los que  mejorar su vida y solucionar en la medida de lo posible la cantidad de problemas que le ocasiona este conflicto. La reasignación de sexo permite a los pacientes ser ellos mismos viviendo en el rol de género que se corresponde con su identidad sexual. Afortunadamente, en lo referido a las familias, según los datos de la Asociación de LGTB (Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) hoy en día la mayor parte de ellas acaba ofreciendo apoyo y ayuda.

Un transexual no acepta que su pareja mantenga con él/ella una relación de homosexualidad. Por ejemplo: Sabemos que un chico transexual es físicamente una mujer, aunque mentalmente un hombre. Pues este mismo chico, precisamente por ser mentalmente varón, jamás aceptaría una relación en la que su pareja lo viera como mujer. Eso para él sería mantener una relación homosexual, y él no es homosexual, es un hombre que a pesar de su condición física de mujer, se siente atraído por las mujeres.

Estas son las palabras de un chico transexual que ha preferido permanecer en el anonimato:

“No se elige ser transexual, se nace con esta condición. Si fuese una elección, ¿por qué una persona en sus cabales escogería una vida que implica tantas dificultades, prejuicios y discriminaciones?

No somos hombres o mujeres por las aptitudes que nos vienen dadas de nacimiento, sino porlo que sentimos que somos por dentro.Por eso es tan importante saber distinguir qué es lo que realmente somos y qué es lo que nos viene dado. Igual que no he escogido ser castaño, no he escogido ser transexual. Hasta que no se entiende esto, no podéis razonar con nosotros”.

Imagen: Intergalería.

6 Comentarios

  1. Desde la más elemntal lógica y sentido común,una persona que no tiene CONGRUENCIA entre su mente y su cuerpo,NO PUEDE ESTAR BIEN en ningún sentido:ni social,ni personal,ni psiologicamente,ya que existe una constante e irreconciliable dicotomia que siempre,y está comprobado estadisticamente da lugar a problemas intrapersonales que inevitablemente se proyectan a todas las areas de la vida de esta persona.Por otro lado, mencionar hasta el fastidio que en la antigua Grecia,Roma y algunas otras civilizaciones se practicaba el homosexualismo no significa que fuera algo bueno,normal,saludable ni ejemplar…de la misma manera se ha repetido desde el principio del mundo toda clase de crimenes,delitos,tiranías, etc. y no por esto adquieren calidad de bueno.Dicho de otra manera: Una mentira,aunque sea repetida por 10 millones de personas, SIGUE SIENDO UNA MENTIRA! Eso no lo cambia ni el tiempo ni el numero de personas que lo crean.

  2. Si señor, EAG, con dos cojones, comparando la transexualidad con la criminalidad, la delinquencia, la tiranía… Una mentira? Seras capuyo!!! hay que ser intransigente de cojones

  3. Comentarios como el de EAG son ejemplo de la intolerancia , egoísmo y sobre todo ignorancia que hay Hacia está condicion….Es decir no sólo no respetan a las personas , si no que no respetan ni la misma condicion en si…

    Es decepcionante .

  4. Es una falta absoluta de respeto y una falta gavísima de intolerancia que algunos ignorantes homofóbicos sigan comparando la homosexualidad (no homosexualismo) con actos criminales. Los únicos criminales en este caso sonb los retrógrados homofóbicos que deberían estar presos por incentivar el odio y la violencia entre los seres humanos. En cuanto a la transexualidad también debe haber mayor respeto y comprensión hacia estas personas que sólo pretenden encontrar el camino de su felicidad, por muy exytraño que nos parezca a los que no somos transexuales hay que ponerse en sus zapatos, meterse en su piel y comprender que ellos no eligieron padecer esa dicotomía y que necesitan ayuda y el apoyo de la sociedad.

  5. Lo que tienen que aceptar es la realidad, y la verdad de lo que ven frente a un espejo. El espejo no miente allí va a ver o un hombre o una mujer ; todo lo demás son justificaciones de conductas, y deseo inadecuados, que tarde o temprano trastornaran las vidas de otras personas. Dios no se equivoco, ni le quedo mal dada la información, cuando le asigno su genero. Pueden inventarse lo que quieran para justificar sus deseos; pero eso no les cambiara el cerebro ni el esqueleto. Y mientras no se acepten como fueron creados tendrán grandes dificultades, y vacíos en su corazón. Mejor vuélvase a Dios, aceptate como El te creo, que El si sabe lo que hace.

  6. jahyde? y cuando nacen hermafroditas? o con fallo cromosómico síndrome de down? o con disforia de generó? o labio leporino? o niños pegados siameses? u niños lobo? o enanos? vas a decir eso no existe porque Dios no creo a Adán ni hermafrodita, ni síndrome de down, ni con disforia de género, ni leporino, ni niño lobo, ni enano? Acaso nunca has visto estas condiciones humanas? o no las quieres ver? EN EFECTO CON TODO Y ESO DIOS no se equivocó, porque sus caminos son inexpugnables y aún para estas personas tiene un maravilloso plan, y aunque se vuelvan a Dios su condición sigue igual, el enano queda enano y el síndorme de down queda igual y el hermafrodita y el disforia de genéro se queda igual, ah y el espejo si miente..porque puede mostrar a alguien invadido de cancer como si fuera sano, el espejo si miente. Todo lo demás es pura ignoranciia y desconocimiento del sufrimiento ajeno. Educarse no hace daño. Que Dios te y nos dé sabiduría y amor por el prójimo que sufre-

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