Cuando la guerra se convierte en arte gracias a Bonaparte

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Dos fechas son la clave para descifrar el éxito que Standstill están cosechando. Los días 22 y 23 de octubre han sido los elegidos, dentro de los Conciertos Retratos Mahou en los Teatros del Canal, para recrear una auténtica obra de arte, como es esta propuesta en directo del grupo catalán junto a la Bonaparte Ensamble.

Un concierto en directo de Standstill es como enfrentarse a una relación de amor apasionada. Mariposas en el estómago, felicidad y precipicios de sensaciones que harán que descargues la rabia, la frustración y la inseguridad hasta convertir todo ello en un momento intenso que nunca podrás quitar de tu cabeza. Realmente una guerra de sensaciones que si Bonaparte levantara la cabeza, estaría orgulloso del “ejército” creado por Standstill.

Los que escogieron el sábado 22 de octubre para vivir esta guerra musical se encontraron con un escenario repleto de instrumentos, una sensación de orquesta llenaba la sala roja de los Teatros del Canal. Pasados diez minutos de las nueve de la noche, además de los miembros fijos del grupo, Enric, Ricky Lavado, Ricky Falkner y Piti se encontraban rodeados de nueve músicos. Todos ellos situados en el escenario como un auténtico batallón haciendo honor al personaje de Bonaparte que tanto han usado en su último disco Adelante Bonaparte (2010), y que tantas grandes críticas ha cosechado desde entonces. Una auténtica estrategia de batalla es lo que se vivió ayer, un concierto planificado que permite el movimiento de cada uno de los músicos por el escenario sin manchar la estética creada.

Un cuarteto de viento, un metalófono, trombón, tuba, trompeta, teclados, dos baterías y guitarras y bajos llegaron a crear un decimocuarto personaje, la melodía, que eras capaz de tocar y sentir frente a ti. Standstill & Bonaparte Ensamble es arte musical, es un juego de palabras, luces y colores que recrean todos aquellos pensamientos que hemos vivido en algún momento sobre el amor, la soledad, la muerte y la vida cotidiana. La auténtica batalla ganada.

El negro, el rojo, el azul, el blanco y el naranja hacen su función de hilo conductor escénico para que Enric comience a entonar cada nueva canción. Un sonido perfecto, lo que se escuchó es una auténtica banda al unísono. Cada uno de ellos, como si de un hombre orquesta se tratase, se intercambiaban los instrumentos, todo ello contextualizado por el placer de escuchar al cuarteto de cuerdas que llenaba las canciones de una fuerza increíble.

Los acordes de “Ayer soñé contigo” dan inicio al concierto enlazándose con las tres siguientes canciones desde un inicio tranquilo y acogedor hasta fundirse con una más potente “Vida normal”, donde se desprende romanticismo gracias a los sonidos de las maracas y el ukelele, y ante todo, de la voz de Enric que ayer estuvo impecable.

El concierto sigue avanzando mientras suenan “Moriréis todos jóvenes”, “Hay que parar” y “La mirada de los mil metros” de su disco Viva la guerra (2007). La sensación de teatralidad inunda toda la sala y llega a desencadenar en uno de los grandes éxitos del grupo, “Adelante Bonaparte”, creando una auténtica ovación por parte del público que escucha el directo en completo silencio para no perderse ni un ápice de notas ni de palabras.

“Cuando ella toca el piano”, esa historia de amor verdadero y de admiración hace que a más de uno se le caiga una pequeña lágrima mientras el rojo intenso marca el dramatismo sobre el escenario, la fuerza de las palabras de Enric se funden con la potencia sonora haciendo de esta canción una de las mejores de la noche. La noche sigue pasando y se escuchan “1,2,3 sombra” con todos cantando sobre el escenario y la guitarrera “¿Por qué me llamas a estas horas?”, que nos permite recordar al Standstill que proviene en sus inicios del hardcore punk , allá por el año 97, gracias al control y la potencia vibradora de la batería. Otra de los recuerdos aparece en inglés con una versión nueva de “What truth?”.

Cuando se va visualizando el final del concierto, la potencia vuelve con “La familia inventada”, “Feliz en tu día” de su disco Standstill (2004) y “La risa funesta” con un potente sonido guitarrero. Y como buen epílogo para la tercera parte de Adelante Bonaparte, “El corazón de B. despierta” hacen uso de “Canción sin fin” que no puede quedar mejor con el cuarteto de cuerdas que les acompaña esa noche. La gente se pone en pie para felicitar a la banda y pedir que toque una más, ha sido un concierto potente y sonoro en todo momento, de los que impactan por su puesta en escena. Y en pié la gente se queda disfrutando de un único bis, donde de nuevo suena su éxito “Adelante Bonaparte”, pero esta vez el público comienza a bailar. Un perfecto final para una de las mejores bandas españolas.

Crónica: Elena Matías Seijas.
Fotografía: Berta Pastor Estremiana.

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