Cuando la ciudad se afea

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Recibí a unos amigos extranjeros en el aeropuerto y decidimos ir a conocer Madrid. Se les veía encantados con la ciudad, con sus calles, el metro, su gente. Cada cosa que veían les gustaba más. Sin darme cuenta en cada comentario sobre la ciudad que los propios regalábamos a los foráneos había una crítica cruel. Y alabábamos gratuitamente su ciudad. Hasta que uno de ellos dijo una frase que aclaraba mucho la situación: “eso lo dices porque no vives allí”. Exacto. Ahí está el centro del problema. Las ciudades, distintas cada una, guardan una belleza que realmente no cambia. Cada una con su arquitectura propia, variada, original, tradicional, con sus cosas buenas malas y su gente. Cada cual con su esencia que las hace especial. Pero dejamos de valorar su belleza cuanto más vivimos en ellas.

Pongamos por ejemplo a Madrid, es una ciudad muy bonita, con mucha historia y admirada por la gran mayoría de extranjeros que acuden a conocerla. Tiene mil cosas para visitar, para hacer y disfrutar. Sin embargo las obligaciones hacen que perdamos el amor por el lugar donde vivimos, cuando el metro se rompe y te quedas tirado te parece el peor transporte del universo, cuando hay atasco causado sí o no por las obras, cuando llueve y te empapas, es entonces cuando afeamos a Madrid. Cuando nos quejamos y cuando no vemos ni disfrutamos de su vida y de su historia. Decía alguien que yo conocía que las casas solo estaban ordenadas cuando no se hacía vida en ellas. Madrid solo nos parece bonito cuando nos paramos a recorrerlo y enseñárselo a otros, sin prisas. Cuando pasamos de vivirla a observarla. O cuando volvemos de un viaje largo de vacaciones. Y así ocurre con casi todas las ciudades del mundo, y lo que le ocurre a casi todas las personas del mundo. Por ello cuando seamos capaces de alejarnos un poco para observar las ciudades podremos apreciar mejor las cosas buenas que tienen. Mientras las vivamos seguirán día tras día afeándose.

Fuentes de la imagen:
www.munimadrid.es

4 Comentarios

  1. Exactamente. Me pasó lo mismo la ultima vez que enseñé Madrid; Me pareció precioso.
    Por poner otro ejemplo, la cidad más famosa del mundo (Nueva York) si te paras y la observas con ojo critico es apestosa, su metro es terrorifico, las calles estan mal asfaltadas, el trafico es insufrible…pero con los ojos de turista es realmente espectacular.

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