Crónica de una eliminación anunciada

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El equipo español de Copa Davis, el gran dominador de la competición en el siglo XXI y finalista en 2012, no se sobrepuso a las innumerables bajas y cayó en primera ronda ante Canadá.
 
España se marcha de la Davis por la puerta trasera. Fotografía: RFET
España se marcha de la Davis por la puerta trasera. Fotografía: RFET

Sorprendió a unos pocos. Las ausencias de los grandes puntales, por lesión o renuncia, se fueron sucediendo, y el equipo español de Copa Davis llegó a Canadá con lo puesto. El rival no había ganado en su historia ni una eliminatoria del Grupo Mundial, pero ahora es diferente, cuenta en sus filas con Milos Raonic, una de las grandes promesas que aspira a convertirse en top ten en los próximos meses y no bajarse de ahí en el resto de su carrera. El reto, con dos puntos casi perdidos antes de empezar, era mayúsculo, y España sucumbió, por lo que tendrá que luchar por la permanencia en el mes de septiembre ante un rival que se determinará en abril. Este año no habrá Ensaladera.
 
Excepto en el dobles, no estaba nadie del núcleo duro que tantos éxitos ha dado en los últimos tiempos. Rafa Nadal, después de la lesión en la rodilla que le ha apartado siete meses de las pistas, optó por volver poco a poco y en tierra batida, donde su rodilla se encuentra más cómoda. Pura coherencia. David Ferrer, a sus 31 años y tras la temporada más exigente de su vida, renunció de una eliminatoria especialmente incómoda por llegar unos días después de que finalizara el Abierto de Australia, a miles de kilómetros de Canadá. Poco se le puede reprochar al alicantino, que ha mostrado un enorme compromiso durante toda su carrera. Y seguramente en ese momento pensaba, con buen criterio, que con Nicolás Almagro y Feliciano López sería suficiente. Pero los dos fueron baja de última hora por lesiones. El murciano, destinado a tener un papel importante en los próximos años, sufrió una rotura muscular en cuartos de final del primer Grand Slam de la temporada, mientras que el toledano se lesionó de la muñeca. Tampoco estuvo Fernando Verdasco, que no está lesionado pero, o ha perdido el hambre de Davis o tiene algún roce con la Federación o el capitán, así que la Armada viajó a Vancouver más desarmada que nunca. 
 
El capitán Àlex Corretja, ante las ausencias, eligió a Marcel Granollers como número uno y a Albert Ramos como número dos. Una decisión que, por ranking, hacía que España siguiera siendo favorita, pues además de Raonic el otro contrincante en individuales era Frank Dancevic (166 del mundo). Ocurre que el viernes, Ramos, como era de esperar, no pudo con Raonic; y después Granollers cedió de forma contundente ante el número dos canadiense, un resultado que condenó las opciones de España. “Mi cuerpo no entiende nada con el jet lag. He pasado en tres días de estar a +10 horas de España a estar a -9. Ya no sé si dormir, comer o qué hacer”, dijo Granollers, que junto a Marc López llegó a Canadá haciendo escala en España procedente de Melbourne, donde alcanzaron las semifinales. Un esfuerzo que pagó caro, aunque el sábado alargó la agonía de España junto a López ganando el doble en cinco sets ante el veterano Daniel Nestor, uno de los mejores doblistas de la historia, y el joven Vasek Pospisil
 
Ese agotamiento provocó que Corretja no tuviera más remedio que optar por Guillermo García-López para enfrentarse a Raonic en la jornada del domingo. El albaceteño no logró la heroica y cayó en tres sets ante el potente servicio de su rival. Así que España, campeona de cinco Copas Davis, todas en el siglo XXI, y con una nómina de tenistas que no mejora ningún país en el mundo, se enfrenta ahora a un panorama poco habitual. En 2006 ya cayó en primera ronda frente a Bielorrusia y tuvo que pelear por la permanencia. Entonces un joven Nadal acudió al rescate para ganar a Italia y evitar males mayores. En esta ocasión, los puntales de España no podrán faltar a la cita para que no se produzca un ridículo histórico.

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