Crónica de un movimiento anunciado. Segunda parte: la represión

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[youtube width=”460″ height=”350″]http://www.youtube.com/watch?v=nrm2H8qeUhs[/youtube]

Tras los gritos, los discursos y los aplausos, el núcleo de los participantes en la manifestación convocada por la plataforma Democracia Real Ya comenzó a dispersarse por las distintas calles que rodean la Puerta del Sol. Por primera vez en mucho tiempo se expusieron de forma conjunta lo que hasta el momento se comentaba en pequeños círculos de amigos, por ello, para gran parte de los participantes la manifestación había sabido a poco y algunos sentían la necesidad de seguir reivindicando el cambio social y político necesario.

Un grupo numeroso, alrededor de 300 personas, avanzaba por Preciados en dirección a Callao. A la cola, muchos fotógrafos, aficionados y profesionales que se sorprendieron al ver una nube de humo que provenía de la calle del Carmen.

Segundos después algunos bajaban corriendo en dirección a Sol ¿Qué estaba pasando? Suenan las pistolas de pelotas de goma que utilizan los antidisturbios. Todo fue muy rápido y ocurría de forma simultánea entre las distintas calles que conectan Sol con Callao. Más gente corre. Una señora grita desconsolada: mi hija había quedado con sus amigas en Callao, es pequeña y no lleva el móvil. He visto humo y mucha policía. Vuelven a sonar disparos y la señora se pierde entre los que escapan de los disparos. Acceder a Callao por Preciados era complicado, la posibilidad de que los antidisturbios cargasen era alta y por lo tanto parecía arriesgado aproximarse por allí. Es mejor dar un rodeo.

En el nuevo acceso del metro Callao, encuentro a tres policías nacionales ¿Qué pasa? Les pregunto. No lo sé, pero si hay antidisturbios es mejor no acercarse. Lo que sucedía en esa plaza ponía los pelos de punta. Un centenar de jóvenes sentados sin más armas que su voz, frente a 26 antidisturbios preparados para pasar a la acción de un momento a otro. “No tenemos prisa, la calle es nuestra” les gritaban.

Unos pocos metros separaban a los indignados del cuerpo de antidisturbios que los fotógrafos utilizaban para inmortalizar a unos y a otros. Cada vez más curiosos observaban la situación y se preguntaban por qué no dejaban en paz a los chavales. Un grupo retaba al otro a marcharse el primero, los manifestantes parecían no escoger esa opción, por ello, alrededor de las 21.30 dos patrullas antidisturbios se marcharon, los participantes aplaudieron. “No tenemos casa, nos quedamos en la plaza” continuaban, cinco minutos después otras dos patrullas se retiraron. Más aplausos. Alrededor de las 22.00 se retiraron todos los antidisturbios y la plaza se levantó en aplausos. Habían ganado una pequeña batalla, demostraron a la policía que sólo querían reivindicarse. Se sintieron fuertes y una vez ganada la plaza se dirigían hacia Gran Vía.

“La plaza es nuestra, vamos a Gran Vía” y allí hubo sentada, pero esta vez no acabó de forma pacífica. A los cinco minutos de haber cortado una de las arterias principales del centro de Madrid, cuatro patrullas aparecieron por una dirección y el mismo número por la otra, les tenían rodeados y aunque levantaron sus palmas para demostrar que no querían utilizar la violencia, la policía usó y abusó de sus porras, pistolas de pelotas de goma y escudos, como puede verse en el vídeo http://www.youtube.com/watch?v=nrm2H8qeUhs

El resultado: 24 detenidos, 5 de ellos menores de edad y varios heridos. Gran parte de ellos salió de las dependencias policiales en la mañana del 17, intimidados y amoratados pero con un objetivo claro: volver a Sol. Probablemente los que intentaron frenar la protesta mediante golpes no tuvieron en cuenta que las patadas no son suficientes para frenar a quiénes llevan esperando este momento durante mucho tiempo y que oficialmente mente se declaran como “jóvenes SIN MIEDO”.

Fuentes del vídeo:
Youtube

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