Crónica de Libros

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Dos semanas repletas de premios (excelentes para los coleccionistas) y de casualidades. En cuanto a novedades y presentaciones, una que ha eclipsado a todas las demás. La Presidenta Aguirre ha polarizada la atención libresca de la quincena. Ella, el personaje. Y el otro, el Alcalde Gallardón. Un personaje aparentemente secundario del libro de Verónica Drake. Entre los premios, el primero de todos, no por orden cronológico, sino por su relevancia, ha sido el Premio Cervantes 2006, considerado, de hecho (y pese a Cela), el más prestigioso de las letras hispanas. Lo concede el Ministerio de Cultura, y trata de reconocer el conjunto de la obra de un escritor.

Otros premios y otros premiados. El Premio Nacional de las Letras Españolas 2006, segundo en importancia, detrás del Cervantes, y que se otorga igualmente a toda la labor literaria de un autor español, se le ha concedido al escritor Raúl Guerra Garrido, coleccionista y farmacéutico. El Tusquets de Novela, que ha sido para el colombiano Evelio Rosero por su obra Los ejércitos, una novela que afronta la violencia que asola su país. La segunda edición del Premio Pepe Carvalho (homenaje de la ciudad de Barcelona a la memoria de Manuel Vázquez Montalbán y a su detective), que se destina a autores de novela negra, ha sido para el escritor sueco Henning Mankell. Por cierto, en su última entrega, El cerebro de Kennedy, éxito de ventas y aún de moda en las librerías españolas, al igual que en las de otros muchos países, el autor, además de demostrar una vez más su magnífico dominio del género policíaco, ha introducido una reflexión sobre la injusticia que ha conducido a ese gran desequilibrio entre naciones y entre continentes. África, una vez más, aparece como la gran víctima de la depredación humana. Precisamente (casualidad) ése es también el tema de un libro que ha salido en estas fechas a la venta, se trata de África, pecado de Europa. Su autor es Luís de Sebastián, y lo edita Trotta. Se trata de una revisión histórica desde mediados del siglo XV hasta la fecha, en la que se analizan las nefastas consecuencias del colonialismo europeo en África. Un texto muy oportuno para un momento (casualidad) en que está teniendo lugar un nuevo y dramático encuentro entre Europa y África, esta vez a través de los inmigrantes que, a bordo de pateras y cayucos, alcanzan (no siempre) las costas españolas. Coincidencia o no, también esta semana se ha presentado un texto que aborda el fenómeno migratorio desde la perspectiva de los narradores de historias. Es un libro de cuentos sobre la inmigración. Edita Kailas, que ya sacó Inmenso estrecho I el año pasado, y que en esta ocasión ha presentado Inmenso estrecho II. El proyecto es un loable intento armonizador, pues no sólo es un manifiesto de solidaridad por su contenido, sino porque además los beneficios de la venta irán a parar a la ONG Red Acoge, que estuvo representada en el acto de la presentación en FNAC Callao por su coordinadora Blanca Ruiz, a quien acompañó el responsable de la editorial, Ángel Fernández Fermoselle y una nutrida representación de los escritores y artistas que firman cuento en este segundo volumen. Entre ellos, el novelista Isaac Rosa, joven y sevillano, que señaló la falta de atención que la literatura presta al fenómeno de la inmigración. Precisamente Rosa es el último ganador del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos con su obra El vano ayer –que casualmente leo estos días–, en la que ataca otro tema aún más espinoso que el de la inmigración: la lucha política durante los tiempos de la dictadura franquista. Una excelente novela, narrada desde la perspectiva del propio proceso de gestación de la novela con aportaciones muy originales, que puede ayudar a recordar a muchos de quienes polemizan en estos días, por la conveniencia o no de la anunciada Ley de la Memoria Histórica. Más casualidades (o no). En los días pasados Alianza Editorial incorporaba a su colección de bolsillo una Antología poética de Antonio Gamoneda. Pues bien, unos días después, el poeta asturiano-leonés, considerado por muchos como mejor lírico vivo de nuestras letras, fue galardonado con el Cervantes. Finalmente su nombre se impuso a los de los novelistas Juan Marsé, Juan Goytisolo y Ana María Matute, que también sonaron hasta que se supo el resultado de la quiniela. Antes ya habían desaparecido de ella los eternos candidatos Carlos Bousoño, Ángel González, José Manuel Caballero Bonald, José Luis Sampedro, Mario Benedetti y Alfredo Bryce Echenique. Otro premio. El Nacional al Fomento de la Lectura, que otorga de manera simbólica (no hay retribución económica) el Ministerio de Cultura a la labor de difusión, ha sido para La colección Austral de Espasa Calpe y el programa de televisión El público. Un apunte final. Alianza incorpora Carta breve para un largo adiós, El miedo del portero al penalti, Ensayo sobre el cansancio y La mujer zurda de Peter Handke a la colección Bibliotecas de autor. Una buena ocasión para leer a este interesante autor austriaco a quien poco menos que se fusiló literariamente en occidente por defender la causa serbia en la pasada guerra de los Balcanes. Hay que estar siempre al lado del que dicta en cada momento lo que es correcto y lo que es incorrecto. Políticamente. Acabamos con políticos. La periodista Maria Antonia Iglesias, que ha escrito el texto, Maestros de la República, un justo homenaje a los maestros de escuela que soportaron una feroz represión al final la guerra civil española. Lo presentó en los últimos días de noviembre en un foro de grandes dimensiones (ya se suponía una asistencia masiva) que se llenó por completo al calor de los políticos. Exactamente lo mismo que sucedió en la presentación del libro de Espe: lleno hasta la bandera. Hubo alguna diferencia. La bandera.

Fuentes:
Fotografía de La presidenta (Boletín de la Casa del Libro)
Fotografía de la presentación del libro Maestros de la República (El Plural)

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